Encajonados en el país alauí, sin poder avanzar y sin poder regresar a sus países, los migrantes africanos denuncian el acoso constante de las fuerzas de seguridad marroquíes, la violencia que emplean para impedirles saltar la valla -que hacen extensible a la Guardia Civil-, las deportaciones a la frontera con Argelia y la imposibilidad de trabajar en Marruecos, un país que se ha convertido en un ‘cul de sac’, el destino forzado de hombres y mujeres que miran a Europa porque tiene que haber algo mejor que lo que dejan atrás. Y que lo que viven ahora
El aumento de la vulnerabilidad de los migrantes tiene un impacto en su salud, según constata el informe.
Las condiciones de vida a las que están obligados pasan factura física: viven a la intemperie y muchos de ellos, sino la mayoría, se ven forzados a mendigar para poder comer.
Más de la mitad de los diez mil atendidos por MSF entre 2010 y 2012 presentaban patologías relacionadas con las condiciones de vida: infecciones de las vías respiratorias, cutáneas, problemas osteomusculares, enfermedades gastrointestinales. La estancia prolongada en Marruecos también impacta en su salud mental: ansiedad y depresión, angustia y problemas psicosomáticos son algunas de las patologías detectadas por los equipos de MSF.
Las condiciones de vida a las que están obligados pasan factura física: viven a la intemperie y muchos de ellos, sino la mayoría, se ven forzados a mendigar para poder comer.
Más de la mitad de los diez mil atendidos por MSF entre 2010 y 2012 presentaban patologías relacionadas con las condiciones de vida: infecciones de las vías respiratorias, cutáneas, problemas osteomusculares, enfermedades gastrointestinales. La estancia prolongada en Marruecos también impacta en su salud mental: ansiedad y depresión, angustia y problemas psicosomáticos son algunas de las patologías detectadas por los equipos de MSF.
La aplicación de las políticas migratorias establecidas, la externalización de las mismas desde la Unión Europea y España a Marruecos, se hace casi exclusivamente bajo un prisma de seguridad interna en el que el respeto a los derechos universales del ser humano, que estos mismos países e instituciones han refrendado, o bien desaparece o es marginal.
MSF ha demandado el fin de la violencia contra los migrantes y ha hecho un llamamiento para que sean más las organizaciones y agencias internacionales que velan por el respeto de los derechos humanos los que se impliquen en Marruecos. Pero también es hora de que los responsables de estas políticas migratorias asuman las consecuencias de las mismas y sean garantes de las legislaciones universales que han suscrito.
Nota: En uno de los enlaces se ha incluído el reportaje Mujeres Invisibles publicado por El Pais Semanal sobre la desolación en la que viven muchas de las mujeres subsaharianas y sus hijos en los suburbios de las ciudades marroquíes sin ayudas ni asistencia y sin poder seguir camino ni regresar a su tierra natal.
Fuente: blogs.elpais.com
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