¡SAHARAUI, SAHARAUIA, EIDA FEIDAK LILHURRIA! (tu mano junto a la mia hasta la libertad) ¡Rompamos el bloqueo informativo. Derribemos el Muro de Silencio! ¡LABADIL, LABADIL, AN TAGHRIR ALMASSIR! (No hay otra opcion que la autodeterminación)

EL SÁHARA DE LOS OLVIDADOS اِل ساارا دي لوس اُلبيدادوس










" Háblale a quien comprenda tus palabras "
" Kalam men yafham leklam "
(Proverbio saharaui)


Los campamentos

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Con la ocupación marroquí empezó la guerra.  Parte de la población saharaui huyó hacia el desierto perseguida por los aviones y las tropas ocupantes.  El Frente POLISARIO hizo frente a la ocupación y organizó  la huida y el acogimiento de los refugiados.
En su huida y para evitar los ataques de Marruecos, los refugiados llegaron hasta las proximidades de Tinduf en Argelia. Allí se crearon los campamentos. Desde entonces la población saharaui resiste en el desierto la ocupación  de su tierra.
Están situados al sur y sudeste de Tinduf en una extensión de terreno puesta en la práctica bajo la administración de la R.A.S.D. y cuya bandera ondea en todas las organizaciones. 
La población refugiada que llegó a Argelia se instaló en cuatro campamentos en "la hamada", uno de los lugares más agrestes, inhospitos y duros del Sáhara.
Cada "wilaya"  tiene siete "dairas"  y cada "daira" tiene cinco barrios. La estructura de las "dairas", " wilayas"  y barrios la constituyen tiendas de campaña instaladas hace más de 35 años. El nombre de las "wilayas"  y las "dairas"  está asociado a los nombres de los municipios en los territorios ocupados.
Actualmente existen 5 campamentos o Wilayas: EL AAIUN, SMARA, DAJLA, AUSERD Y 27 DE FEBRERO


La población saharaui de los campamentos se organiza en:

I. WILAYAS.- (provincias) distantes de 20 a 60 Km. excepto Dajla que dista unos 200 Km).

II. DAIRAS.- municipios separados entre sí de 2- 4 Km)
EL AAIÚN SMARA DAJLA  AUSSERD 
Dchera Farsia Nzaran Zug
Amgala Edcheidiria Ain Lbaida Agueni
Guelta Hausa Glaibat Lfula Tichla
Bucra-a Bir Lehlu Bojador Guera
Hagunía Mahbes Um Draiga Bir Ganduz
Daora Tifariti Aargub Mivek



Yraifía
Las Dairas se dividen en cuatro barrios donde se alinean las filas de tiendas numeradas, existiendo un responsable en cada barrio y cada grupo de tiendas. La comunicación entre las Wilayas y Dairas son pistas y caminos. Existe una carretera entre Tinduf y la recepción central en Rabuni y entre ésta y la Wilaya de Smara.


POBLACIÓN.-
El Creciente Rojo argelino estimaba en 1986 en 165.000 las personas en los campamentos, lo que junto con las personas nómadas que residían fuera de las organizaciones elevaban la cifra a 240.000 los refugiados saharauis en territorio argelino. ACNUR cifra en 173.000 la población de los campamentos.

Los Campamentos están habitados en su mayoría por mujeres, niños y ancianos, ya que los hombres se encuentran o encuadrados en unidades combatientes o estudiando en el extranjero. Los combatientes regresan a casa 15 días cada dos o tres meses, y cada seis meses si está estudiando. El núcleo familiar esta pues muy disperso.

COMITÉS.- 
Todos los adultos deben de estar integrados en alguno de los cinco comités existentes.

1.- Comité de Salud:
  • Subcomité de profesionales...............con función asistencial.
  • Subcomité de salud preventiva..........calidad de aguas, vacunación
2.- Comité de Educación:
  • Grupo encargado de guarderías y escuelas primarias.
  • Grupo encargado de temas como el bienestar de los niños y alfabetización de adultos.
3.- Comité de Suministros:
  • Subcomité que se ocupa de la distribución de alimentos, ropa, tiendas, gas.etc
  • Subcomité que informa del valor nutritivo de los alimentos y forma de cocinarlos, en los
    en que no se corresponde los mismos con la dieta saharaui 
4.- Comité de Desarrollo Económico (Producción):
  • Subcomité encargado de la producción de artículos de artesanía.
  • Subcomité responsable del trabajo en huertos. Moviliza a grupos para la preparación de la tierra, siembra....etc.
5.- Comité de Justicia y Asuntos Sociales:
  • Subcomité de justicia responsable de asuntos judiciales, matrimonios, divorcios...etc. En él está el " Khadi".
  • Subcomité de A.Sociales, organiza actos sociales, servicios a minusválidos, ancianos...etc.
Como se ve, estos comités regulan todas las actividades de los campamentos. La dirección de los campamentos queda en manos de las mujeres, ya que los Comités y Subcomités antes citados están dirigidos por entero por mujeres en todas las "Dairas" Este papel importante de la mujer, tiene sus raíces en la antigua distribución de actividades de la sociedad nómada tradicional, en la que el hombre se encargaba de la guerra y la mujer queda a cargo del "frig" o grupo de jaimas. La mujer saharaui recibe incluso instrucción militar, aunque no está encuadrada en el ejército.


La vida en los campamentos:
El Nacimiento
Muchas saharauis tienen a sus hijos en su propia jaima, ayudadas por comadronas expertas. Esto es debido también a la escasez de medios de transporte para su traslado hasta el hospital.
A los siete días del nacimiento se organiza una fiesta de celebración en la que a la vez se le impone un nombre, que se deja al azar, eligiéndose entre el de los abuelos, padres, tíos y otros predecesores.
Las abuelas lo materializan con unos palitos que sostienen en la mano (tres o siete cada uno con un nombre) y la madre, con los ojos tapados, va eligiendo un palito de los que sostiene la abuela; cuando el mismo palito es sacado tres veces se impone al niño el nombre inscrito en el mismo.


El Matrimonio
La práctica antigua del matrimonio saharaui, ha cambiado. Las bodas concertadas entre los familiares, se ha sustituido por la unión deseada entre los esposos. El matrimonio sigue siendo un gran acontecimiento social y dura su celebración unos tres o cuatro días.
A la tienda donde se va a celebrar la boda asisten:
dos mujeres del Comité de Justicia de la Daira (concejalas),
el novio,
la novia
el Kadi.
Se da lectura al Corán y se pide el consentimiento a los novios, siendo imprescindible la asistencia de la novia para que la boda sea legal. Después de los gritos de alegría de las mujeres , la novia se va a su jaima para vestirse con el traje blanco y negro de ceremonia, adorna sus manos con “henna”. Cuando anochece, los amigos, vecinos, parientes del novio le acompañan a la jaima de la boda donde se bebe té, se hable, se quema incienso, se canta y se baila. Una vez que se han ido los invitados menos íntimos se trae a la novia y se continúa con charlas y anécdotas familiares. Posteriormente se quedan los novios a solas entre las bromas de rigor. El día siguiente se emplea (los mas allegados) en esconder a la novia en cualquier jaima y en ayudar al novio a encontrarla. La celebración termina con una fiesta de la novia y sus amigas durante la última noche y la preparación de la tienda de la pareja. (en la actualidad, en los campamentos, esta tienda es proporcionada por uno de los Comités –concejalías- de la Daira).Si uno de los cónyuges se siente insatisfecho por el casamiento, puede pedir el divorcio.


La Muerte
Al morir, el ritual de la Ley Islámica ha de llevarse a “rajatabla”. El cadáver se desnuda, se lava, se perfuma y se envuelve en un sudario. Para enterrarlo se le tiende de medio lado (sobre el costado derecho) y así se le entierra mirando a La Meca. En el cementerio, sobre el lugar del enterramiento se colocan piedras, que normalmente son dos en la sepultura del hombre y tres en la de las mujeres.



Sistema educativo
Quizás sea en este campo donde la RASD a conseguido uno de los éxitos más espectaculares. En diez años se ha pasado de una tasa de analfabetismo de un 73 % a la total escolarización de la población de 3 a 16 años. Es un éxito sin precedentes contando con las desfavorables condiciones de una situación de guerra, un medio inhóspito, falta de programas educativos autóctonos, etc.

Estructura educativa.-
Guarderías: niños de hasta tres años y de cuatro a seis.
Educación primaria: de 7 a 13 años (E.G.B. española).Se estudia en los colegios de Daira.
Educación secundaria: de 13 a 16 años. Preparatorio para el bachiller. Se realiza en las escuelas de “9 de junio” (1500 alumnos) y “12 de octubre” (2500 alumnos).
Formación universitaria: depende de los convenios culturales y de la solidaridad internacional.
Educación especial: para jóvenes disminuidos físicos (bombardeos y poliomielitis) en régimen de internado.

Para determinar qué estudios ha de seguir el alumno se sigue un triple criterio:
Deseo personal del alumno.
Posibilidades reales.
Necesidades sociales.
Para una población de 200.000 refugiados , en la actualidad existen:
5.500 titulados superiores.
7.500 titulados de Formación profesional.
6.000 estudiantes en el extranjero.
25.000 alumnos de enseñanza primaria y secundaria.
15.000 alumnos en preescolar.
Existe a su vez la escuela “27 de febrero” para la formación femenina, ya que son ellas las que gestionan los campamentos y llevan las responsabilidades de las Wilayas en tiempo de guerra.

Sistema de salud
Durante los primeros años de vida de los campamentos se produjeron grandes mortandades por enfermedades y epidemias. En la actualidad la estructura sanitaria es la siguiente:

I- Dispensarios.- Existe uno en cada Daira y en cada internado. Se componen de una sala de espera, una sala de consulta y un almacén de farmacia. Carecen de medios de diagnóstico y disponen de escasas medicinas.
II- Hospitales de Wilaya: uno en cada Wilaya y se organiza en tres unidades: medicina general, pediatría y ginecología. Tienen una capacidad de entre 30 y 50 camas. Tienen servicios de radiología, laboratorio y sala de parto.
III- Hospitales Nacionales: “Martir Bachir Salah” que está coordinado con los de Wilaya. Disponen de mas servicios, incluso el de cirugía. El hospital militar “Bal-La”, desde el alto el fuego de 1.991, se puso a disposición de la población civil.
Existe una escuela de enfermería dependiente del Hospital Nacional y una escuela para auxiliares de enfermería dependiente de la escuela de mujeres “27 de febrero”.

Alimentación
Depende en un gran porcentaje de la ayuda de Organismos Internacionales (PAM, ACNUR, UE y ONG,s). Estos les proveen de alimentos básicos de larga duración.
Máxima importancia se ha dado a la distribución de alimentos a través de los Comités de Suministros que existen en cada Daira. Cada familia recibe al mes una cantidad de alimentos básicos (azúcar, té, harina, arroz, lentejas, leche en polvo...)proporcional al número de miembros. La responsabilidad del reparto corresponde a los ancianos y a las mujeres jefas del Comité (concejalía) de Suministros de cada Daira.
Es loable la gran labor que se tuvo que realizar desde 1976 para la organización en los campamentos, de todos los refugiados saharauis que no quisieron quedarse en las zonas ocupadas. Es de destacar la labor de la Media Luna Roja Saharaui ( perteneciente a la Cruz Roja Internacional) que desde el primer momento que empezaron a llegar a la zona de Tinduf (Argelia) los refugiados, abarcó todos los quehaceres de la vida cotidiana. Las estructuras de la Organización han ido mejorando y desarrollándose cubriendo todas las necesidades.
Una de sus tareas ha consistido en organizar y canalizar toda la ayuda internacional manteniendo para ello una relación directa con las múltiples Organizaciones No Gubernamentales que establecen sus proyectos de desarrollo para este pueblo en el exilio. Las ayudas que recibe provienen de:
- El ACNUR ( Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados).
- El PAM ( Programa Alimentario Mundial).
- La Unión Europea.
- Las ONG,s.
El departamento de Distribución establece una dieta consistente en:
- 300 grs de harina por persona y día.
- 50 grs de cebada.
- 50 grs de legumbres secas.
- 30 grs de leche, 20 de pastas, 7 de té.
- Para la población infantil: 100 grs de leche y 50 de cereales.
Sin embargo la ayuda no alcanza para cubrir todas las necesidades y se ve emplazada a cumplir una verdadera misión de supervivencia. Es aquí donde se desarrolla la verdadera labor de las ONGs, realizando proyectos no sólo alimenticios sino que abarcan otras áreas como:
Programas de salud y de higiene.
Programas de mantenimiento de los campamentos:
- hornos de pan
- material didáctico en las escuelas
- pozos para extracción de agua. etc.
Programas de vacaciones para los niños saharauis.

El proceso migratorio y la fragmentación identitaria de la juventud saharaui
El fenómeno de la migración saharaui se puede sistematizar en dos diferentes tipos de desplazamiento transnacional: uno está finalizado al estudio superior y otro concierne las adopciones, es decir la acogida de niñas y niños saharaui por parte de algunas familias. Ambos tipos de flujos migratorios se realizan en países con los que la RASD tiene convenios particulares, estos son: Libia, Argelia, Italia, España, Cuba, Rusia.
El primer caso concierne al estudio y atañe a jóvenes, chicos y chicas de aproximadamente 12 años de edad, que se dirigen al extranjero para realizar su formación a partir de la escuela segundaria, llevando a cabo el ciclo pre-universitario y universitario completo, con base en el sistema escolar del país que los acoge; al finalizar tal recorrido de estudio formativo las y los jóvenes saharaui vuelven a los campamentos. A menudo se trata de más de 15 años fuera de su sociedad y, cuando los medios de comunicación en la hammada argelina eran todavía precarios, las familias comunicaban poco o nada con sus hijos que se encontraban lejos, en otra tierra y en otro mar. La diferencia entre las generaciones emigradas hace unos años y las que viajan ahora es tajante, justamente debido a los medios de comunicación, sobre todo a Internet, a la telefonía fija y al celular, éste último ya muy difundido en los campamentos.
Este espacio dicotómico, y al fin complementario, delimitado concreta y simbólicamente por una línea fronteriza, más allá de demarcar distancias define también pautas: pautas de viajes con regreso incluido.
Los desplazamientos de los jóvenes saharaui comienzan por lo general durante el último año de la escuela primaria, por medio de una convocatoria de uno de los países antes mencionados, cercanos a la RASD. Hay que concursar en la primera convocatoria que sale, no se puede esperar otra, sobre todo no se tiene la posibilidad de elegir el país en donde dirigirse. Tampoco se trata se una decisión personal considerando la joven edad, ni totalmente familiar. Se podría considerar una pauta social establecida por el gobierno, por medio de la cual se imparte y garantiza la formación universitaria a los jóvenes saharaui, que en los campamentos no tendrían la misma oportunidad.
Se parte todos juntos, todos pequeños de 12-13 años y el número de estudiantes varía notablemente; se puede partir en exiguos grupos de 50 personas, así como en grupos notables de 200 chiquitos. En esta formación también están presentes unas educadoras, quienes se responsabilizan para el grupo y quienes se ocuparán de los niños en los países extranjeros, durante la segundaria y el curso pre-universitario 7. Todos juntos en escuelas mixtas, divididos sólo en los dormitorios, los jóvenes saharaui crecerán en institutos juntos con otros estudiantes de los países que los hospedan y como ellos tendrán una beca mensual, o trimestral, dependiendo del sistema escolar en el que se insertarán. Para completar la beca las familias saharaui que tienen la posibilidad económica de hacerlo, ayudarán a sus hijos.
Durante los años de la segundaria los jóvenes alumnos saldrán poco, sólo los fines de semana, pero la universidad los dejará más libres, sobre todo en países como Italia y España en donde saldrán con menos control, tal y como lo hacen sus coetáneos locales. Otro discurso mucho más ortodoxo es el de Argelia y Libia para la educación, para la libertad personal; aquí todavía existen las puniciones para las faltas de vario tipo, así como también en los campamentos saharaui, la barrita de madera en las manos es muy común, como lo afirma una mujer: Los maestros te pegan como aquí, en las manos con una barrita de madera. Pero no se tiene que exagerar porque se puede ir a la cárcel.
Las y los jóvenes en el extranjero aprenderán otro idioma sin nunca dejar el hassaniya porque no se alejarán de sus compañeros y compañeras saharaui; algunas de las muchachas utilizarán maquillaje y vestirán con ropa occidental dejando la melhfa durante los años de estudio en otro país, otras de ellas utilizarán el pañuelo para cubrir el cabello y se pondrán las túnicas largas como el Islam quiere y requiere, además volverán a poner la melhfa para prepararse al regreso en los campamentos. En algunos otros casos la melhfa se volverá a poner al bajar del avión en Tindouf, abrazando de una vez vestuario y tradición. A menudo parte de las y de los jóvenes saharaui emigrantes, no todos, se acostumbrarán al contexto y se alejarán emocional y culturalmente de los campamentos que en quince años les parecerán muy, pero muy lejos.
Los riesgos del desplazamiento se dirigen hacia dos sentidos, más bien hacia dos direcciones: una es el viaje de ida en un contexto totalmente ajeno al propio y otra es la vuelta en la realidad de los campamentos; tales riesgos se corren a nivel personal y, por cierto, identitario. Esta dificultad de significar nuevamente los espacios culturalmente ya determinados tiene que pasar por la ausencia de puntos de referencia habituales y a menudo los confines de la persona se arriesgan en decomponerse socialmente.
Otra modalidad de migración transnacional concierne la acogida de niños saharaui por parte de familias extranjeras durante todo el ciclo escolar; en algunos casos también hasta la universidad. La mayoría de las veces este tipo de adopción se realiza debido a algunos programas que prevén la salida de niñas y niños desde los campamentos hacia el extranjero, durante los meses más duros del año debido al clima, los del verano. Cada verano aproximadamente 10.000 niños saharaui alcanzan un estado europeo y estos viajes en la vida de un niño se pueden repetir numerosas veces, durante varios años, hasta y más de diez.
Aprovechando de esta temporada de “vacación” los pequeños vienen curados en estructuras hospitalarias, que a través del servicio sanitario público se encargan de cubrir totalmente los gastos médicos 8. Para que los niños no dejaran la escuela durante el ciclo de las terapias, cuyos tiempos se pueden alargar dependiendo del tipo de intervención médica requerida, se encontró una válida solución en la acogida de niños en las familias extranjeras, quienes cuidan de ellos hasta que vuelvan a la salud; este proceso es susceptible de durar muchos años. Sin embargo el final es el mismo para todos, para los niños y jóvenes en acogida y para los niños y jóvenes que se insertaron en un programa de estudio al extranjero; se regresa a los campamentos saharaui.
Los retornos de los jóvenes emigrantes, todavía determinados por los códigos de vivencias del contexto extranjero del que se alejaron, son muy duros para todos. Los jóvenes saharaui al regreso en su sociedad se asoman a un conocido y desconocido vacío, que raramente sienten pertenecerles todavía. Se trata se una nueva ruptura, de la segunda translación en un espacio “ajeno” en su vida; se trata de la segunda vez en la que los jóvenes se ven obligados a vivir con sigo mismos cuando todas las estructuras del mundo exterior se substituyen a las que tienen en su interior, en la mente cultural.
Las negociaciones emocionales, síquicas, que algunos de los emigrantes pusieron en acto para despegarse de la sensación atávica (siempre cultural) de pertenencia socioterritorial, se anula con los viajes de vuelta; es aquí que empieza el proceso de luto, un largo proceso de estrategias de transformación de las emociones para re-codificar y re-codificarse a sí mismos, para insertarse de nuevo en su ámbito de origen y volverse saharaui adultos con todo lo que esto conlleva.
Cada regreso desde cada contexto tiene su juego de sombras y de significaciones; no es lo mismo volver de Italia que volver de Cuba, de Argelia o de Libia, pero algo los acomuna: la dificultad de volverse a ir y dejar los campamentos definitivamente.
Los desplazamientos menos drásticos son los que se realizan entre Argelia y Libia, sobre todo debido a la misma educación religiosa islámica, no obstante las heterogeneidades interpretativas de cada cultura. Las mujeres entrevistadas que estudiaron en Argelia no expresan la misma grieta identitaria que se explicita en los cuerpos socioculturales de las jóvenes que volvieron de Europa, pero sobre todo de Cuba. Encontrándose en el mismo país, desde Árgel se vuelve a menudo en los campamentos, si las familias tienen la posibilidad de pagar el autobús o en el mejor de los casos el avión. En la actualidad, las comunicaciones con las familias en el contexto de origen son frecuentes; las mejorías en la telefonía celular ha disminuido notablemente las distancias, de tal manera que en los jóvenes emigrantes no se verifica una tangible ruptura con el contexto familiar y social, sino de cierta cual manera se establece una continuidad, una constante retroalimentación cultural.
Al contrario la verdadera quebradura identitaria se verifica en las saharaui que durante más de 15 años se desplazaron a Europa y a Cuba. La vida caribeña, no obstante la complejidad política y por lo tanto económica, es tajantemente diferente de la cultura saharaui, es la otredad al estado puro; la diversidad, el otro, el ajeno; es el catolicismo y su sincretismo con la santería, son los rituales afro-americanos que se expresan en el icono de los cuerpos a través del lenguaje no verbal, es el baile, la música que acompaña la mirada y los pasos, es esto y mucho más. Precisamente cuando la alteridad radical desaparece para dejar espacio a la “mismidad”, a la compenetración, entonces caen las fronteras, más bien se cruzan y para los jóvenes saharaui, ya de 21-25 años, las vueltas, los regresos a los campamentos se vuelven aún más complejos.
La dificultad mayor en regresar a la realidad de los campamentos la encuentran las mujeres, quienes son sujetas a estrictas normas socioculturales a las cuales subyacen. Para muchas mujeres, el primer impacto de adultas con los campamentos es representado por la vestimenta tradicional; a este primer impacto siguen muchos otros que conciernen la manera de vivir propiamente dicha: el higiene y el aseo, el agua corriente, la comida; luego la libertad personal de salir, hablar, acercarse y de nuevo los comportamientos femeninos con las otras mujeres, pero sobre todo con los hombres, que en la cultura saharaui tienen límites bien establecidos, además de los cuales se rompen tabú. El choque más grande probablemente concierne al matrimonio que necesariamente deberán contraer para re-insertarse en los códigos de significación saharaui.
Las mujeres que volvieron de Cuba y de Europa lamentan esta herida, lamentan haberse sentido saharaui durante tanto tiempo cuando estaban en otro país y que a la vuelta este sentir cambió drásticamente. La sociedad ahora les llama “las cubanas”, las “italianas”, “las españolas”; unas mujeres cuya identidad se quedó en el umbral de una línea fronteriza, una identidad que se tiene viva por medio de la muchedumbre de ritmos latinoamericanos, italianos, españoles.
A veces algunas de ellas, de las “caribeñas” o de las “europeas” pensaron en no volver; pero si de un lado es difícil faltar al respecto al lazo familiar, del otro lado ¿en dónde se hubieran podido ir? El control internacional y su condición de refugiados, por lo tanto la falta de pasaporte debido a que emigraron muy jóvenes y bajo la responsabilidad de un acuerdo entre partes, les otorga pocos grados de autonomía; si bien esto no quiere decir que no exista la posibilidad de quedarse a vivir al extranjero, de hecho numerosos saharaui optan por ello.
Por un lado se encuentran las y los jóvenes quienes no tienen pasaporte, sino sólo una identificación personal, debido a su condición de estudiantes en el país extranjero que los acoge. Muchos de ellos al volver en los campamentos realizan el trámite para pedir el pasaporte, sin embargo este mismo trámite puede durar muchos años. Por otro lado se encuentran los saharaui quienes se dirigieron al extranjero y, como mencionado anteriormente, se quedan en acogida hacia algunas familias; pues éstos desde una cierta edad obtienen oficialmente la ciudadanía del país en donde se dirigieron desde niños, por lo tanto poseen un pasaporte, lo que les posibilita otro tipo de libertad. Si bien este dato es correcto e irrefutable, hay que tomar en consideración otro aspecto que se está verificando en la actualidad en los campamentos y para hacerlo ocurre hacer un paso atrás.
Los jóvenes saharaui que durante una media de 12-15 años, a partir de los 7-8 de edad se encuentran viviendo en varias familias de Europa, a menudo están en contacto con su núcleo familiar de origen; se intenta no quebrar nunca el lazo entre los hijos y sus padres en los campamentos. Es frecuente también que las madres, sobre todo ellas, transcurran unas temporadas de algunos meses en el país que acoge a sus hijas, un pequeño tiempo insertado en aquel mar de años entre la pubertad y la adolescencia. Ellas lo hacen para conocer a su prole y para que a su vez la reconozcan como su madre y como su familia. Pero esto puede no ser siempre suficiente para crear efectivo lazos emocionales, ni para compartir aquellos rasgos culturales totalmente descontextualizados, cuya portadora es una madre que a veces apenas se recuerda y que se puede llegar a rechazar.
Los códigos de la alteridad dividen dos generaciones que se confrontan: una madre con su carga emocional, con su deseo y expectativas hacia sus hijas que se prepararon al extranjero y que un día, al volver, abrazarán tanto a ella, como a la causa saharaui, cuyo principal objetivo es el mismo después de 30 años pasados en el hammada argelino, el regreso al Sahara Occidental. Por otro lado están las hijas, saharaui por cierto, pero también occidental u occidentalizada, tampoco de esto se tiene duda. No importa el grado de libertad que tuvo dentro del núcleo familiar adoptivo, la cultura italiana o española la impregnó sin que tampoco se diera cuenta; el idioma, la escolarización, los atuendos, los vestidos, la comida, el lenguaje verbal y no verbal, las relaciones con los coetáneos, con los padres; todo esto la envolvió durante muchos años y el regreso al contexto de origen es muy complejo desde el punto de vista emocional.
Pero un dato es cierto, se tiene que volver a los campamentos y pocos se rehúsan de hacerlo. Al regresar el choque con la realidad es muy impactante, pero hay que enfrentarse a ello; se hace despacio, no de una sola vez y no durante un sólo viaje. Además, la libertad está a portada de mano por medio del pasaporte, símbolo de un pasaje hacia la que ha sido la “realidad” durante toda la vida de una joven adolescente.
La impresión que se tiene es que éste es un momento de re-pensamiento de los viajes juveniles hacía el extranjero y que una parte de la sociedad ha percibido todo el peso de sus expectativas desilusionadas porque esperaba de vuelta unos jóvenes preparados para enfrentarse a sostener su papel social y no todos los que se fueron estuvieron listos para hacerlo. Sin embargo otros migrantes regresaron justamente para volver a sentirse parte integrante de esta sociedad, no obstante las diferencias culturales que otro contexto cosió en sus identidades permeables. las primeras consecuencias de no tener hijos y también la marginación social; inútil decir que volver a casarse puede ser muy complejo; no obstante, cabe decir que no todas las entrevistadas comparten este dato. Con sesgos diferentes, pero en la misma situación, se encuentra un hombre quien no puede tener hijos, quien está obligado a conceder el divorcio a la mujer y a responsabilizarse por ella desde el punto de vista económico. También sobre el mantenimiento de la economía post separación hay muchas variables, en fin, se puede decir que no se trata de una pauta muy estructurada y que puede variar de familia a familia, sobre todo de hombre a hombre.
 
Notas
Nota 7: El curso pre-universitario no es obligatorio en todos los países mencionados y depende del sistema escolar. 
Nota 8: Este tratamiento se reserva para los niños, pero existen casos en los que se pueden curar también adultos con enfermedades graves, gracias a la intercesión del  




Esto es, de forma resumida, la organización de un pueblo en el exilio, que gracias a su organización y administración, han logrado sobrevivir en el desierto más duro del mundo, "LA HAMADA".




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Este blog esta dedicado a mis niñas Khadidja y Hanna y a todo su pueblo, es mi granito de arena (de la del Sáhara) para romper el bloqueo informativo y derribar el muro de silencio al que esta sometido el Pueblo Saharaui.

"Con el desierto ante ti..No digas...no puedo más.
Dí...si las dunas avanzan, yo también"
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