Los
términos “ideal” e “interés” tienen diversos significados según los
contextos en los que aparecen, pero, en cuanto a la ocupación del
Sahara, quedan reducidos a los comentados en este artículo haciendo
referencia, con respecto al primero, al conjunto de convicciones o
creencias, implicando valores morales, que mantiene acerca de su
independencia el pueblo saharaui y, con relación al segundo, a la
conveniencia o beneficio, en el orden material, del Majzen marroquí que
implica, a su vez, una flagrante inmoralidad.
En
este sentido apuntado, el ideal de carácter espiritual tiende a la
inmortalidad y el interés materialista a la corrupción o putrefacción.
La violencia de los colonos marroquíes, flanqueados por la policía y el
ejército ocupante, tiene su origen en la desesperación que les produce
comprobar la persistencia de los saharauis en defensa de su libertad.
Hay un gran temor a que la injusticia de una ocupación tenga un final
conforme a la verdad de la causa saharaui. Como afirmaba Gandhi “La
violencia es el miedo a los ideales de los demás”. Aunque en un
conflicto que se torna violento, por la inoperancia de los llamados a
resolverlo especialmente la ONU y el gobierno español, pueden haber
víctimas de ambas partes, en líneas generales el idealista tiende a
morir y el interesado a matar, pero al cabo de un tiempo el interesado
considera que lo robado no compensa poner en peligro su vida y el
idealista considera un honor perder su vida en aras de la justicia de su
causa.
Otros
intereses, los creados de los aliados de Mohamed VI, en primer lugar
Francia, tienen un límite como se ha demostrado con el chaqueteo de los
gobernantes americanos y europeos después de la caída de los jefes de
estado de algunas naciones del Norte de África. Las ventajas materiales,
casi siempre ilegítimas, de que gozan Francia y otras naciones
promarroquíes, que lleva a establecer entre ellos una cómplice
solidaridad, no deja de ser circunstancial pues dependen de un interés
caduco. Las mentiras de los interesados duran el tiempo necesario hasta
que se descubran, la verdad es intemporal y, en letras mayúsculas, nos
hace libres al decir de Jesucristo. Un ideal es una meta por la que
sacrificarse hasta su obtención, un interés injusto no conduce a la
entrega generosa del propio ser. El final siempre está escrito en una
lucha desigual, no desde la perspectiva del poder militar, sino desde
otra mucho más profunda que habla con la verdad de la justicia.
Tarde
o temprano, el espectáculo ofrecido por la violencia continuada del
gobierno del Sultán tendrá la respuesta debida de su propio pueblo que,
aunque manipulado en el tema del Sahara, terminará por comprender que
las injusticias no son sólo las que él padece sino que son extensivas a
las que sufre el saharaui. Por otra parte, algunos colonos marroquíes
comienzan a valorar lo que ganarían quedándose en un Sahara libre en
comparación con la opresión que sufren en el sistema cuasi absolutista
aluita, lo que está preocupando al Majzen.
Ante
los que persiguen la obtención o el mantenimiento de un interés y los
que luchan por un ideal justo, no se entiende la actitud que han tenido
los medios de comunicación españoles que, pecando de omisión, no han
informado sobre los acontecimientos habidos en Dajla, ciudad fundada por
los españoles como Vila Cisneros, estos últimos días, donde la
represión brutal de la potencia ocupante se cebó con los naturales del
territorio. No escuchar sus gritos, muchos pronunciados en el idioma de
Cervantes, es situarse a favor de intereses mezquinos contra unos
ideales de libertad que todo decimos defender.
En
conclusión, tenemos delante un almanaque cuyos días van siendo
tachados, cada equis es una jornada menos para una fecha que se
escribirá en los anales de la historia, la victoria del pueblo del
Sahara en pos de un ideal de libertad y la derrota de una potencia
invasora que deseaba mantener unos intereses materiales solapados bajo
un falso ideal de una antihistórica unión territorial que sólo existe en
la mente de un sultán perturbado.
Por Luis de Carlos Calderón
Fuente: SaharaLibre
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2 comentarios :
La hipocresía de los gobiernos occidentales es tan absurda, que no ven lo que tienen delante de sus ojos, como es el tema del pueblo saharaui y si ven en la lejanía.
Pero llegará el momento en que ante sus ojos explotara marruecos y entonces empezaran a decir lo mismo del mohamed, igual que de Gadafi.
@ DORAMAS: Gracias Doramas por tu opinion que comparto plenamente, solo que cuando Marruecos salte encima de sus narices, el pueblo saharaui habra sufrido lo indecible...dolor injusto e innecesario!!
¿Que opinas de este articulo? Tus comentarios siempre serán bien recibidos, ¡¡ Gracias !!