
Dos de los tres asientos que ocupa África en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se elige cada dos años. El otro se elige en el año de intervalo. Evidentemente, ninguno de ellos es permanente. Este año, en el que hay rotación, ha pasado algo que no suele suceder y es que haya tres candidatos para dos asientos disponibles. El asiento destinado al norte árabe de África tiene dos candidatos, Marruecos y Mauritania, que competirán entre ellos por ocuparlo.
El otro asiento que queda libre la Unión Africana lo va rotando por regiones y en esta ocasión le toca a África Occidental. Solamente se ha postulado un país que, por ahora, avanza sin oposición hacia su segunda presencia en el Consejo de Seguridad desde que se independizara: Togo.
Según la dinámica de Naciones Unidas, cabe destacar en este punto que Mauritania hasta 2004 formaba parte de África Occidental y por tanto rotaba con esta región, pero sin embargo, desde entonces se adhirió al grupo del Norte de África y por esto ahora compite con Marruecos. No es baladí el asunto. A priori, entre el grupo árabe africano del Consejo de Seguridad, Mauritania debía haber empezado por la parte inferior de la rotación, pero ha decidido elegir cuando quiere estar y para llegar hasta el Consejo de Seguridad cuenta con el apoyo de la Unión Africana, que Marruecos no tiene, porque no forma parte de la misma.
En este informe vamos a centrarnos en la cuestión árabe, dejando para días posteriores la situación de Togo. Los miembros de la Asamblea General suelen tener en cuenta la relación histórica de los países que se presentan con la paz y la seguridad en su región, hecho que genera un déficit importante en la candidatura marroquí.
Mauritania tiene menos experiencia en el Consejo de Seguridad que su oponente. Estuvo en el órgano de Naciones Unidas los años 1974 y 1975; de hecho es la primera vez que se presenta desde entonces. En 2007 hizo un amago de presentarse, pero finalmente retiró su candidatura. A su favor juega el apoyo que recibió de la Unión Africana en enero y el hecho de que haya estado menos veces y hace más tiempo en el Consejo de Seguridad que su oponente. En contra, sin embargo, que desde julio de 2011 no aporta tropas a las misiones de paz de Naciones Unidas.
Marruecos, por su parte, es el candidato africano que ha ocupado uno de los preciados asientos hace menos tiempo y también el único de los tres candidatos africanos que ha estado dos veces, siendo la última estancia en 1992-1993. Marruecos suma punto porque tiene el apoyo del Grupo de África, que es diferente a la Unión Africana de la que no forma parte, y está en la línea de rotación. También juega a su favor su apoyo ya duradero a las misiones de paz de Naciones Unidas y, aseguran en su campaña, su contribución al desarrollo de la paz en los conflictos del norte de África. Ha participado en las operaciones del Congo y en Costa de Marfil y es uno de los 20 países que más tropas aporta con alrededor de 1.500 soldados y policías marroquíes que son cascos azules.
Sin embargo, Marruecos no informa en su campaña que ocupa un territorio que no ha sido descolonizado, el Sahara Occidental, y que multitud de organismos internacionales y medios de comunicación, incluido GuinGuinBali, ha retratado y denunciado continuamente las violaciones de Derechos Humanos en este territorio por parte de militares y policías marroquíes. Igualmente, tampoco informan de que Marruecos hace negocios con los recursos naturales del Sahara Occidental, algo que está prohibido al ser, como se mencionó anteriormente, un territorio que no ha sido descolonizado.
En caso de que el elegido fuera Marruecos, podría explicar en primera persona e intentar persuadir a los miembros del Consejo de su plan de Autonomía. Podrá participar, por ejemplo, en las discusiones sobre la continuidad o no en el territorio de los cascos azules o sobre si deben velar o no por los Derechos Humanos. Podría también participar en las vistas sobre violaciones de los derechos más básicos que se suceden en el Sahara Occidental, pero sin embargo no podría votar ninguna de las iniciativas que tengan que ver con el conflicto en el que se halla inmerso.
El otro asiento que queda libre la Unión Africana lo va rotando por regiones y en esta ocasión le toca a África Occidental. Solamente se ha postulado un país que, por ahora, avanza sin oposición hacia su segunda presencia en el Consejo de Seguridad desde que se independizara: Togo.
Según la dinámica de Naciones Unidas, cabe destacar en este punto que Mauritania hasta 2004 formaba parte de África Occidental y por tanto rotaba con esta región, pero sin embargo, desde entonces se adhirió al grupo del Norte de África y por esto ahora compite con Marruecos. No es baladí el asunto. A priori, entre el grupo árabe africano del Consejo de Seguridad, Mauritania debía haber empezado por la parte inferior de la rotación, pero ha decidido elegir cuando quiere estar y para llegar hasta el Consejo de Seguridad cuenta con el apoyo de la Unión Africana, que Marruecos no tiene, porque no forma parte de la misma.
En este informe vamos a centrarnos en la cuestión árabe, dejando para días posteriores la situación de Togo. Los miembros de la Asamblea General suelen tener en cuenta la relación histórica de los países que se presentan con la paz y la seguridad en su región, hecho que genera un déficit importante en la candidatura marroquí.
Mauritania tiene menos experiencia en el Consejo de Seguridad que su oponente. Estuvo en el órgano de Naciones Unidas los años 1974 y 1975; de hecho es la primera vez que se presenta desde entonces. En 2007 hizo un amago de presentarse, pero finalmente retiró su candidatura. A su favor juega el apoyo que recibió de la Unión Africana en enero y el hecho de que haya estado menos veces y hace más tiempo en el Consejo de Seguridad que su oponente. En contra, sin embargo, que desde julio de 2011 no aporta tropas a las misiones de paz de Naciones Unidas.
Marruecos, por su parte, es el candidato africano que ha ocupado uno de los preciados asientos hace menos tiempo y también el único de los tres candidatos africanos que ha estado dos veces, siendo la última estancia en 1992-1993. Marruecos suma punto porque tiene el apoyo del Grupo de África, que es diferente a la Unión Africana de la que no forma parte, y está en la línea de rotación. También juega a su favor su apoyo ya duradero a las misiones de paz de Naciones Unidas y, aseguran en su campaña, su contribución al desarrollo de la paz en los conflictos del norte de África. Ha participado en las operaciones del Congo y en Costa de Marfil y es uno de los 20 países que más tropas aporta con alrededor de 1.500 soldados y policías marroquíes que son cascos azules.
Sin embargo, Marruecos no informa en su campaña que ocupa un territorio que no ha sido descolonizado, el Sahara Occidental, y que multitud de organismos internacionales y medios de comunicación, incluido GuinGuinBali, ha retratado y denunciado continuamente las violaciones de Derechos Humanos en este territorio por parte de militares y policías marroquíes. Igualmente, tampoco informan de que Marruecos hace negocios con los recursos naturales del Sahara Occidental, algo que está prohibido al ser, como se mencionó anteriormente, un territorio que no ha sido descolonizado.
En caso de que el elegido fuera Marruecos, podría explicar en primera persona e intentar persuadir a los miembros del Consejo de su plan de Autonomía. Podrá participar, por ejemplo, en las discusiones sobre la continuidad o no en el territorio de los cascos azules o sobre si deben velar o no por los Derechos Humanos. Podría también participar en las vistas sobre violaciones de los derechos más básicos que se suceden en el Sahara Occidental, pero sin embargo no podría votar ninguna de las iniciativas que tengan que ver con el conflicto en el que se halla inmerso.
Fuente: Guin Guin Bali
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