La Unión Europea (UE) debería relanzar la cooperación con el Norte de África tras el fenómeno de la llamada primavera árabe, con especial atención a países como Marruecos y Argelia, sostuvo hoy en Madrid el diplomático británico Nick Witney.
"Tenemos que ser más activos diplomáticamente como Unión Europea", afirmó Witney, coautor del informe "Una auditoría de las relaciones exteriores de la UE hacia el Norte de África", elaborado por el European Council on Foreing Relation (ECFR) y presentado hoy en la Casa Árabe.
Si las herramientas económicas no funcionan bien, hay que buscar argumentos políticos, ser "menos tecnócratas y hacernos más estratégicos" y ver a cada país no sólo como "clientes", sino como "actores independientes", señaló.
Respecto a la primavera árabe, reconoció que la UE reaccionó bien en un primer momento, pero este año, en su opinión, hay muchas deficiencias.
Este movimiento -dijo- ya no es percibido en Europa como "una ola de democracia" en países como Egipto, Túnez y Libia, y en el caso de naciones como Marruecos y Argelia se preguntó si avanzan realmente hacia un proceso de apertura o están intentando ganar tiempo.
Es importante para la UE "no sólo porque nos gusta la democracia, sino porque nos interesa", afirmó en referencia a la primavera árabe.
Witney citó el conflicto del Sahara Occidental como un obstáculo y, en su opinión, Europa debe "dejar de esconderse tras la ONU" y "dar un paso adelante e intentar establecer un proceso que facilite abrir la frontera entre Marruecos y Argelia".
Como europeos -afirmó- nos conviene que los países norteafricanos puedan controlar sus fronteras e hizo referencia también al conflicto del Sahel, del que dijo "si mostramos que nos importa, tendremos mucha más influencia en el norte de África".
En este sentido, propuso la presencia de un agregado militar de la Unión Europea en la región.
"Necesitamos una política exterior europea decente, normal, buena, europea, de aplicación universal y no se me ocurre un sitio mejor para empezar que el norte de África", concluyó Witney, investigador principal del ECFR.
Por su parte, Ana Palacio, ex ministra española de Asuntos Exteriores, reconoció que "España tiene una responsabilidad moral, incluso jurídica" en la situación que vive el Sahara Occidental, aunque sostuvo que "hay que ser realistas".
También señaló que "Europa no puede abstraerse del sur, esto es un asunto de europeos".
Respeto a las dudas sobre el proceso de democratización en Marruecos planteadas por Witney, señaló que "como europeos debemos impulsar las reformas pero es injusto señalar que no se hacen" y citó como ejemplo la presencia del partido Justicia y Desarrollo (PJD), de inspiración islamista, por primera vez en el gobierno marroquí.
En su intervención Palacio también apostó por acabar con la contraposición de que las instituciones europeas defienden valores y principios mientras que los Estados defienden intereses y apostó porque la UE defienda los intereses económicos de sus socios.
Según Juan José Escobar, embajador español en misión especial para el Mediterráneo, que también asistió a la presentación del informe, el futuro de la UE a largo plazo es convertir al Mediterráneo en un "espacio económico único" con el norte de África, aunque reconoció que va a ser difícil aceptarlo, tanto para la opinión pública como para la clase política.
Fuente: abc.es
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