Texto de Elisa Pavón
De los momentos compartidos con nuestr@s protagonistas, las víctimas de las insaciables minas terrestres, cada día aprendemos más a valorar pequeños detalles cotidianos que tod@s ell@s han sabido adaptar a su condición de discapacitados.
Tomar té saharaui en los campamentos de refugiados es más que una tradición, es un tiempo incomparable dedicado a entregar a los cinco sentidos lo mejor de uno mismo en compañía.
Pero si, además, ese té está preparado con habilidad inventada y renovada por una de las víctimas, sin sus manos, sus dedos o sus pies, la ceremonia se engrandece, se enorgullece a sí misma por el propio coraje de quien no se rinde jamás.
Compartir instantes donde la solidaridad se transforma en calor familiar, la tradición en esfuerzo de superación y la faena diaria en reto por desafiar, consiguen que uno no piense en otra cosa que no sea quitarse el sombrero ante ell@s y aplaudir hasta sangrar la rabia.
Por ell@s y para ell@s, Dales Voz a las Víctimas.
Fotografias de Joaquin Tornero
Fuente: Dales Voz a las Victimas
Imprimir artículo
Si te ha gustado este artículo puedes compartirlo desde tu blog, página Web o foro.

Suscribete a los comentarios de este artículo

0 comentarios :
¿Que opinas de este articulo? Tus comentarios siempre serán bien recibidos, ¡¡ Gracias !!