María y José, Yusef y Mariam, se han detenido. El camino es largo y el cansancio cada vez es mayor. Qué duro es el camino de los que tienen que marchar de su tierra. Los poderosos siempre tienen excusas para llenar sus vidas de sufrimiento. En aquella época fue un censo absurdo, hoy el exilio y la ocupación tienen detrás al poder económico y la dominación política.
María, Mariam, está cansada de caminar. Sentada en una piedra del camino, tiene miedo de lo que le espera. José, Yusef, intenta animarla. Al fondo, las mujeres y los pastores de cabras toman un té con dátiles. El establo, la jaima, vacía, les espera. No es un palacio romano ni una mansión del Herodes-Mohamed. A ellos no le preocupan la dignidad, ni en el sufrimiento, ni las matanzas de inocentes, tampoco las torturas y asesinatos…
La luz que brillará va a venir de la unión de personas que como María y José. Mariam y Yusef, no van a perder la esperanza en luchar por la dignidad que les han robado. Una luz que esperan ya impacientes. Todos necesitan que se ponga fin a la opresión, a los exilios y a la desesperanza. La luz de la libertad está por llegar.
Cada uno de nosotros debemos situarnos en un lado. O en el de los Herodes-Mohamed o en el mundo nuevo que nacerá de las personas como María, Mariam , que confían, esperan y siguen creyendo en la utopía, a pesar de las incomprensiones. A pesar de todos los pesares, hay que seguir con la frente en alto, para no perder de vista el camino verdadero.
Texto y foto por gentileza de Esperanza Jaen
Imprimir artículo
Si te ha gustado este artículo puedes compartirlo desde tu blog, página Web o foro.

Suscribete a los comentarios de este artículo

0 comentarios :
¿Que opinas de este articulo? Tus comentarios siempre serán bien recibidos, ¡¡ Gracias !!