Valencia (España).- Con Maty Mohamed Fadel dialogamos sobre varios temas: el muro, la campaña para recaudar fondos con el fin de construir la sede de la Plataforma Gritos contra el Muro Marroquí en Rabuni (campamentos de refugiados), su visión sobre la causa saharaui como mujer y como joven y, por supuesto, nos da su mensaje para la gente de América Latina. Fluida al hablar, con un castellano exquisito, mientras atiende a su hermanito nos cuenta que está radicada en Valencia y que tiene 25 años… Voz del Sahara Occidental en Argentina les presenta esta conversación exclusiva con alguien que, como buena saharauía, es un compendio de reflexión y fortaleza. Pasen y lean…
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| CUANDO LE PROPUSE PUBLICAR UNA FOTO SUYA, SE NEGÓ ROTUNDAMENTE… NO RESISTÍ LA TENTACIÓN Y LE “ROBÉ” UNA DE SU PERFIL DE FACEBOOK… |
-¿Qué es la Plataforma Gritos contra el Muro Marroquí?
La Plataforma Gritos contra el Muro Marroquí es un colectivo de jóvenes saharauis que formamos parte de la diáspora saharaui en Europa, los campamentos de refugiados saharauis y quienes viven en el Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí.
Nuestro colectivo nace, principalmente, con la idea de dar visibilidad al muro marroquí y también con la idea de unirnos los jóvenes saharauis e ir rompiendo tanto los muros exteriores como los interiores que nos separan. Es una forma de entendimiento entre los jóvenes. Nace a principios de diciembre de 2012; la primera acción que hicimos fue antes de ser un colectivo, antes de ser nada. Solo iba a ser una primera acción que se realizó en los territorios liberados, frente al muro marroquí. Fue para que nos entendiéramos entre nosotros y replanteáramos nuestras formas de ver la lucha, de seguirla en forma pacífica y examinar nuestras aspiraciones como jóvenes, nuestro papel y cómo reactivar el rol de la juventud saharaui en esta lucha.
-Y a partir de eso, ¿qué pasó?
Participamos en ese encuentro unas sesenta personas y se decidió por unanimidad que, en lugar de ser una simple acción, podíamos formar un colectivo, empezar a trabajar en él y tener base en todas partes: tanto en el exterior (los y las que estamos en España) como en los campamentos de refugiados y en los territorios ocupados. En cambio de ser una acción, ya trabajamos como colectivo siguiendo nuestro principal objetivo, que es dar visibilidad al Muro de la Vergüenza, a ese muro infame que no debería de existir, que no tiene ningún tipo de sentido ni significado, que nos hace demasiado daño y divide nuestro país de norte a sur. Y no solamente divide al Sahara Occidental sino que toca tres países: el sur de Marruecos, todo el Sáhara y el norte de Mauritania. Principalmente está para dividir a la población saharaui, para impedirnos circular libremente, para separar a una población que no llega al medio millón de personas, para alejarnos de nuestra tierra.
-Me decías que, en la primera acción de diciembre de 2012, se reunieron a debatir sobre los problemas comunes de la juventud saharaui, ¿qué principales problemas se identificaron?
El principal problema era la forma de poder trabajar conjuntamente. Pues claro: todos tenemos una idea común, todos luchamos por lo mismo, dejar de ser refugiados, inmigrantes, apatriados, viviendo en otras partes del mundo para lograr la independencia y la libertad de nuestro país. Pero las formas que teníamos de trabajar eran muy distintas y no siempre se lograba el entendimiento. El hecho de nacer, vivir y criarse en los campamentos de refugiados, te condiciona a tener otra mentalidad distinta a quienes pudimos criarnos y estudiar aquí, en España. Entonces, nosotros quisimos que eso, en cambio de ser un motivo de separación, sea una cosa que nos enriquezca: la diversidad es riqueza, si se sabe aprovechar bien. Quisimos aprovechar esas diferencias que existían entre nosotros para hacer de ellas riquezas. Es decir: lo que yo no logro ver, que mis compañeros de allí sí logran ver… Principalmente, el gran problema que existe en muchos colectivos, es la forma de entendernos. Porque luchamos por un mismo objetivo pero decimos lo mismo de formas distintas. Entonces, si decimos lo mismo de la misma forma, es mejor para lograr algo entre todos y que se vea más el trabajo que hacemos. En la lucha saharaui luchamos todos y, aun luchando todos por el mismo camino, se ve todo como muy insignificante y pequeño, porque todo lo que nos rodea es demasiado grande.
-¿A qué te refieres con que “lo que nos rodea es demasiado grande”?
El país al que nos enfrentamos no es Marruecos (porque Marruecos no es nada) pero, si hablamos de Marruecos, estamos hablando de Francia, un país que está dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un país fuerte, que tiene un lobby grandísimo que se mueve por muchas partes. Entonces, necesitamos unir fuerzas para que se vea realmente que la juventud saharaui es activa, que se vea el trabajo que estamos haciendo y que se note que hay algo que se está moviendo. Hay una juventud frustrada pero, si no haces algo con la frustración, acaba contigo… por eso, hay que convertirla en algo: en actividad, en acciones, en palabras, en argumentos. Y eso se nota, se vuelve algo fuerte, sólido, difícil de romper. La juventud saharaui, cuando ve que hay alguien que se mueve, coherente con lo que dice y hace, que se arriesga y trabaja, que es persistente y no se deja llevar por las diferentes trabas que tiene la vida, que muestra que con trabajo y compañerismo se puede lograr algo, se te va uniendo. Esto es así con los saharauis y con cualquier otra persona.
-En este marco, ¿qué les dirías a los y las saharauis mayores?
Hay gente que es un poco más mayor, que ve a la juventud saharaui algo ociosa… Pero claro, nosotros no nos hemos sacrificado ni hemos hecho lo mismo que ellos. Ellos, en su juventud, se han tenido que enfrentar a una guerra, han construido un Estado en la nada… Entonces, tal vez, cualquier cosa que hacemos la ven más bien insignificante, porque no es nada comparado con lo que ellos y ellas han dado… Pero si nos ven continuar en nuestra idea, sacrificarnos y estar ahí, pues ya nos tienen más en cuenta y nuestra palabra es tomada más en serio. Y eso es lo que nos interesa realmente: que la palabra de la juventud se tome en serio, que se confíe en nosotros y que vaya existiendo ese cambio generacional. Que se escuche nuestra voz y que sea tomada en cuenta porque somos jóvenes capaces. Hoy somos jóvenes pero ya mañana seremos personas adultas y la causa no se va a perder en nuestras manos.
-¿Qué respuesta les darías a aquellas personas que leen en un diario -según lo que manifiesta el gobierno marroquí- que el muro es una simple “valla de contención contra el terrorismo”?
Eso no tiene el más mínimo sentido. En los campamentos de refugiados no existe el terrorismo, en el Sáhara Occidental no existe el terrorismo… Si existiera, no estaría Marruecos tan tranquilo como está ni tan sentado. Y las empresas europeas, estadounidenses y canadienses que están explotando diariamente los recursos naturales saharauis no estarían tan a sus anchas, buscando recursos y firmando acuerdos de pesca o agrícolas. Si existe algún tipo de terrorismo, desde luego que viene por parte del Estado marroquí que está ocupando ilegalmente nuestro Estado y violando los derechos humanos. Este muro no tiene ningún tipo de sentido: mide más de 2.700 kilómetros, tiene más de 7 millones de minas antipersona, lo custodian miles de soldados marroquíes, que están en una tierra que no les pertenece… ¿Custodiando qué? ¡Custodiando nada! Simplemente impidiéndole a unas personas civiles (porque los soldados no se pueden acercar al muro) caminar libremente por su tierra. Nos impiden volver a nuestra tierra, reencontrarnos con nuestros familiares.
-¿Cómo es la situación de las familias saharauis en relación con el muro?
Hay que tener en cuenta que no hay ni una sola familia completa. Todas están separadas y custodiadas… Madres que han dejado a sus hijos en el otro lado… Tengamos en cuenta que la gente, cuando salió huyendo por el bombardeo marroquí y la invasión mauritana por el sur, salió en forma temporal de sus casas. Ese muro carece de argumento y justificación. No solamente es una vergüenza marroquí sino que es una vergüenza mundial. El único muro que se le podría comparar era el de Berlín, por la forma en que estaba custodiado por militares, rodeado de minas, separando población… y ese muro también desapareció hace 24 años.
-¿Qué te pasa cuando estás frente al Muro de la Vergüenza marroquí?
Es una imagen horrenda, es algo horrible. Cuando estás en frente de él, te invaden la frustración y la rabia… esa gente que está ahí… mirándote… Porque nosotros acampamos frente al muro y lo hacemos muy cerca de ellos. Nos están mirando, los estamos mirando, nos graban constantemente… Nosotros vamos a manifestarnos en forma pacífica. Las acciones de la Plataforma Gritos contra el Muro Marroquí consisten en ir al muro: hacemos una acampada de entre tres y cuatro días con debates y actividades culturales y lúdicas, para no perder nuestros orígenes ni antiguas tradiciones. Y hacemos manifestaciones por la mañana y por la tarde frente al muro.
-En ese contexto, ¿cómo es que Marruecos rompe el alto el fuego al que se comprometió con el Frente Polisario y las Naciones Unidas desde 1991?
Cuando manifestamos, la respuesta de Marruecos no siempre es la mejor. En la primera acción que hicimos, en diciembre de 2012, nos acompañó un grupo de jóvenes de partidos políticos españoles. Nuestros compañeros se acercaron demasiado al muro, porque no siempre puedes aguantar esas ganas que te entran de echarles de tu tierra… Teniendo en cuenta que ese es un muro plagado de minas, no pasó nada por pura suerte, Dios estaba de nuestro lado porque si no, más de uno hubiera estallado. Cuando los compañeros se acercaron al muro, los soldados marroquíes nos dispararon tres veces. Si hubiésemos estado nosotros solos y lo denunciamos en cualquier medio, nadie nos cree. Porque la MINURSO, encargada de la ONU de vigilar el alto el fuego y el proceso de paz, no está con nosotros y tampoco estaba en el otro lado. Se supone que tendría que estar constantemente vigilando ese muro pero no está. Si nosotros lo denunciamos, nadie nos hace caso. Como lo denunciaron voces europeas, sí que se hace constar y se habla de ello, porque los españoles que nos acompañaban hicieron una nota de prensa y la enviaron a diferentes periódicos. Los marroquíes dispararon al aire para asustar pero, con sus fusiles, están apuntando hacia la gente… si no hubieran estado los españoles, nos podrían haber disparado perfectamente.
-Ahora, la Plataforma Gritos contra el Muro Marroquí está trabajando para construir una sede. ¿Por qué aspiran a una sede?
El primer año hicimos doce manifestaciones y cumplimos ese primer objetivo y no sabíamos cómo iba a continuar la cosa… pero sentados todos en frente del muro, decidimos que ya era hora de que tuviéramos nuestra propia sede. La sede nos serviría para reunirnos, hacer exposiciones sobre el muro, eventos culturales y, sobre todo, aprovecharla para hacer formación en la lucha pacífica. Sobre lo que es el muro y su peligro. Qué supone el muro para la población saharaui. No se trata solo de formación para extranjeros que quieren saber sobre la causa saharaui sino para los propios saharauis. Para que, cuando vayan niños a los territorios liberados con sus familias de nomadeo y vean una mina, sepan identificarla. Que no se acerquen a ella y sepan hasta dónde se pueden acercar al muro y a dónde no. Es primordial para nosotros la sede porque también queremos que sea un lugar para cualquier iniciativa de la juventud: eres un joven, dos o tres, tienes una idea y no sabes adónde ir, que sepáis que hay una sede en Rabuni que pertenece a Gritos contra el Muro Marroquí y que está abierta a cualquier joven. La podemos prestar y trabajar con ellos conjuntamente, debatir, formarse y hacer cualquier cosa que tenga que ver con la lucha pacífica, el muro y el rol de la juventud saharaui en la lucha por la independencia.
-Están haciendo una campaña para construir la sede, ¿en qué instancia está?
La campaña la estamos haciendo mediante el verkami… es una campaña de crowfunding en la que cualquier persona puede colaborar. Aunque sea con aportaciones mínimas, poquito a poco se puede lograr algo. Nosotros no tenemos financiación de ninguna organización ni gobierno ni nadie, por lo tanto, nos autofinanciamos. Nos quedan muy pocos días, por eso la urgencia de que nos ayude quien pueda colaborar. Queremos construirla antes de junio de 2014, porque en ese mes empieza el calor en los campamentos y es imposible hacer nada, por eso nos urge… a todo el que pueda colaborar con nosotros (personas, organizaciones, colectivos) le decimos que es muy fácil. Es solo entrar en el verkami. Es urgente porque toda juventud necesita tener un espacio para sus iniciativas, para todas esas ganas de trabajar y hacer algo.
-Hay un sector de la juventud saharaui que se manifiesta cansado de este período de “ni guerra ni paz”. ¿Cuál es tu visión de esto como mujer y como joven?
Como te puedes imaginar, yo no he tenido la oportunidad de ejercer una lucha realmente activa como mi madre o mi abuela en la independencia saharaui. Yo confío -y por eso formo parte de este colectivo- en la lucha pacífica. Nuestro derecho lo tenemos y eso es algo innegable. Tarde o temprano vamos a conseguir nuestra independencia. Confío plenamente y hasta la médula en eso. Porque es una lucha justa, somos una gente que persiste en lo que quiere y no nos importa que pasen cuarenta, cincuenta o sesenta años. Sí es verdad que estamos hartos. Yo he nacido en los campamentos de refugiados y no me gustaría que mis hijos nacieran allí… ni me gustaría que mis abuelos y la gente de su edad murieran sin volver a su tierra, porque ellos son los que la han conocido y han vivido allí y yo quiero que vuelvan allá. Confío en la lucha pacífica que hemos tomado. Eso sí: abogaría más por un pacifismo más activo, porque pacifismo no es igual a pasividad.
-¿Cuál es el mensaje para América Latina, teniendo en cuenta que tenemos una historia de lucha con rasgos muy similares?
Lo que yo le pediría a la juventud de Latinoamérica y a la gente latinoamericana en general, es que tenga en mente que la lucha por nuestra independencia es la misma que tuvieron ellos hace quinientos años. Es la misma que muchos países de América Latina han tenido hasta hace poco, en su batalla contra los dictadores y el imperialismo norteamericano. Que nos ayuden en la lucha por conseguir nuestra independencia, que la República Árabe Saharaui Democrática sea un Estado pleno de derecho, que los saharauis podamos volver a nuestra tierra. Que solo piensen que, lo que a ellos les parece algo súper exagerado (que es que hay un Estado ocupado y en vías de descolonización aunque no le entre a nadie en la mente) existe y es el Sahara Occidental. Nosotros, los jóvenes saharauis, queremos que nos ayuden a conseguirlo. Es el deber de cualquier persona en el mundo. No tienen que callarse ante este tipo de injusticias. Es algo demasiado inhumano y no puede existir. Somos una gente esperando algo tan simple como vivir en nuestro propio Estado y tener nuestra propia nacionalidad. Y que Marruecos vuelva a su territorio -que con ello tiene bastante- y nosotros estemos en el nuestro. Le pido a la gente de Latinoamérica que siga con la solidaridad que tanto le caracteriza y que nos ayuden de forma muy activa, porque tiene todavía más fresco lo que es la lucha por la autodeterminación y la independencia de nuestros Estados.
Para escuchar la voz de Maty, click aquí.
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