 |
| D. Mora Guzmán / Cedida por el autor |
¿Por qué Costa Rica, la democracia más robusta y consolidada de América Latina; el país reconocido a nivel mundial como uno de los más fervientes defensores de los derechos humanos y hoy aspirante a un Premio Nobel de la Paz, le ha dado la espalda y se ha olvidado del pueblo saharaui?.
Existe un pueblo en la frontera entre Argelia y Marruecos que hace 40 años fue expulsado de su territorio, el Sahara Occidental, y que tiene años de estar sufriendo las agresiones no sólo de la pobreza y exclusión sino de la prepotencia y arrogancia de una Monarquía como la marroquí que, a pesar de las resoluciones de Naciones Unidas para que se retiren de los territorios ocupados y que no les pertenece, siguen obstinados en continuar usurpando de forma ilegal y violando todas las normas y leyes internacionales en detrimento de poco más de 1 millón de saharauis que, a pesar de las condiciones tan adversas en las que debe vivir el día a día en medio de la persecución, la pobreza y vivir en carpas en el desierto con todo lo que ello implica, son un pueblo generoso, noble, con su dignidad y autoestima intactas, un pueblo que comparte lo poco que tienen, que sonríen, que no están a merced del materialismo y el consumismo que nos convierte en esclavos del “tener” para sentirnos parte de un todo social que es pura fantasía e hipocresía.
El pueblo saharaui sigue en pie de lucha, con sus pieles curtidas por el sol y sus rostros cansados pero llenos de ilusión por volver a su tierra e iniciar una vida normal como cualquier país del mundo. Sus muertos reposan en territorio ajeno pero sus almas son libres: dejaron el capullo del dolor y el olvido para convertirse en mariposas que vuelan alto en sus aspiraciones e ilusiones. Un pueblo que no se deja intimidar y que sabe hacia dónde debe caminar.
Costa Rica reconoció al Estado Saharaui e incluso estableció relaciones diplomáticas el 30 de agosto de 1980 y se convirtió en uno de los países que más defendió la causa saharaui a nivel internacional y fue la “voz cantante” en Naciones Unidas de los derechos humanos de ese pueblo así como del reconocimiento internacional como estado libre, soberano e independiente. Sin embargo, y de forma sorpresiva, inexplicable, muy lamentable y generando serias dudas sobre la moral costarricense y su discurso por la defensa de los derechos humanos, eje central de la política exterior de Costa Rica, el 22 de abril del 2000, en el Gobierno del Ex Presidente Miguel Ángel Rodríguez, Costa Rica “congela” sus relaciones con el Estado Saharaui y guarda un silencio “cómplice” ante las atrocidades cometidas por Marruecos contra ese noble y muy sufrido pueblo saharaui.