Murió Ricardo Vázquez-Prada. Un amigo y un maestro.
Compartíamos fatigas apoyando la causa saharaui. Hace unos meses, en la
IV Asamblea de CEAS (Coordinadora Estatal de Asociaciones solidarias
con el Sáhara), Ricardo afirmó que toda su generación iba a morir antes
de ver algo de luz en el proceso de descolonización. Lanzaba la
acusación de cómo las políticas contemplativas practicadas por la clase
política española gobernante no eran sino piezas maestras en la
estrategia de Marruecos. Fue especialmente duro quizás porque, como él
mismo afirmó, podía ser su última intervención. En tres minutos repasó
todas las traiciones de la clase política, desde las promesas en Tinduf
de Felipe González o las del propio Juan Carlos de Borbón
en El Aaiún.
Todo el discurso dominante contenía siempre idénticos tópicos sobre
autodeterminación, proceso de paz, justicia y demás generalidades
burlescas entre las que tan bien se mueven los políticos determinantes.
Los maldijo directamente a todos porque su doble moral estaba
conllevando la lenta muerte de todo un pueblo ejemplar. Durante estos
últimos años habíamos compartido dramas personales de decenas de
conocidos torturados, desaparecidos, encarcelados.
ÚLTIMO AÑOS en los que sucesivos gobiernos han abandonado no solo al
proceso de autodeterminación sino la vigilancia sobre permanentes
violaciones de derechos. Mientras, recibían con complacencia a los
torturadores como hizo el vicepresidente Rubalcaba con el siniestro ministro marroquí del Interior y con el general Benslimane,
con euroorden de captura por asesinato e imputado por la Audiencia
Nacional por genocidio. Rubalcaba y todos sus funcionarios acólitos
coqueteaban --una vez más-- con el delito de encubrimiento del 451 del
Código Penal.
Hace unas semanas el alcalde de Zaragoza, en uno de sus minutos de
levitación, afirmó que los que confrontábamos a Marruecos no sabíamos
nada de política internacional y no ayudábamos al pueblo saharaui. El
sí, claro. Bueno él y nuestro presidente autonómico (mediopensionista)
que con displicencia afirmó cómo Marruecos ocupó el Sáhara tal vez en
el ¿73?, el ¿74? o ¿el 75?..., como quien está haciendo una cata de
vino y no acierta con la cosecha correspondiente. Pues no señores Belloch e Iglesias,
esto no es una cata sino una orgía de violencia. Parece que para
ustedes, a ritmo de tango, 20 años no son nada, 20 años desde que el
pueblo saharaui abandonara su guerra de liberación bajo promesa burlada
de referéndum; ni tampoco los 35 años desde que el Tribunal
Internacional de Justicia sentenciara que Marruecos no tenía ningún
derecho histórico soberano sobre el territorio; o siquiera el ya medio
siglo desde que la Resolución 1.514 ordenara la descolonización e
incorporara al Sáhara en sus anexados.
El producto de 50 años de no-confrontación con Marruecos ha sido una
generación masacrada por la invasión y tres generaciones perdidas
entre el extremo desierto de Tinduf y los territorios ocupados, en una
sesión continua de hombres y mujeres violentados y humillados, miles de
niños sin escolarizar y centenares de hombres deambulantes. Más allá:
miles de saharauis en el exilio- En la contraparte, la oligarquía
cleptocrática marroquí --tan amiga de alguna de las altas magistraturas
del Estado español-- explota alevosamente las riquezas saharianas,
mientras la marabunta colonial marroquí aplasta demográficamente, y de
manera progresivamente irremisible, al colectivo originario. En
paralelo, la vía al referéndum no avanza porque el rey Mohamed ya
ha dicho que no lo va a permitir, y que solo acepta la vía
integracionista. A pesar de ello, el Frente Polisario lleva diez años
sentándose con Marruecos para recibir sólo burlas. Retamos al alcalde
Belloch a que diga una sola cosa positiva --una sola-- en todos estos
años de no-confrontación.
LOS ACONTECIMIENTOS de estas últimas semanas han ratificado, querido
Ricardo, toda tu sentencia: todos están en la venta criminal del
Sáhara. Los cables internos del Departamento de Estado estadounidense
no mienten (Wikileaks, 14/12) y ahí estaba el non paper de la diplomacia española de baja estofa y alta cama, del exministro de Asuntos Exteriores Moratinos,
para certificar cuál es la real intención del llamado partido
socialista: un descarado y descarnado plan de integración en Marruecos
que el mismo ministro presentó a los miembros permanentes del Consejo de
Seguridad.
Ricardo y yo compartimos con los refugiados en Tinduf hospitalidad y
camaradería. En nuestros muchos viajes por este maltrecho mundo no
habíamos visto tanta dignidad, cariño y capacidad para la vida
comunitaria. Al marchar, siempre la alegría se convertía en pena porque
veíamos cómo estaban dejando morir lentamente a un pueblo ejemplar que
podía ser un Estado ejemplar.
El comienzo de una victoria para el Sáhara Occidental no será
posible sin que los culpables omisivos, y claudicantes --todos--
pierdan. Empezando por las próximas elecciones.
Va por ti amigo.
Profesor de Derecho Constitucional y militante de Um-Draiga
Fuente: elperiodicodearagon.com
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