El 11 de diciembre pasado dos miembros de la Asociación de vecinos de la
Nueva Elipa (Madrid) viajaron a los territorios ocupados del Sahara
Occidental. La siguiente crónica nos cuenta su viaje y la "hospitalidad"
de las fuerzas de represión marroquíes con aquellos que quieren ver la
realidad de un Pueblo oprimido.
El jueves 9 de diciembre de 2010 entramos en El Aaiún, una ciudad
de 200.000 habitantes tomada por uniformados; policías y militares; en
cada esquina, en cada rotonda, en cada callejuela comprando el pan,
tomando té, comiendo, pareciendo civiles.
Todo en la ciudad está
completamente controlado, quien entra, quien sale, donde duerme, con
quién habla. Tardamos dos días en poder contactar con alguien del
movimiento saharaui, los teléfonos también están intervenidos y no hay
libertad de movimiento para reunirse, ni entre ellos, ni con
extranjeros. El Estado guarda algo con mucho celo. Fuimos al puerto de
El Aaiún, por donde se realiza gran parte del expolio de los recursos
naturales del Sáhara Occidental; una de las herramientas es una cinta
transportadora que parte del puerto y se adentra 100 Km. en el desierto,
directamente a la zona de extracción de fosfatos. Al acercarnos a esta
cinta transportadora aparece un hombre de paisano que gritándonos en
árabe nos invita a marcharnos inmediatamente del puerto, en la salida
nos esperaban 7 uniformados llenos de preguntas; ¡profesión! ¡Profesión!
¡Las cámaras! ¡Los móviles! En la ciudad de El Aaiún es prácticamente
imposible sacar alguna imagen o grabación. ¡Protegen algo con mucha
violencia! A mi pregunta de qué es lo que está pasando en esta ciudad,
la respuesta era siempre "Pas problem", que significa “no hay problema”.
Una respuesta graciosa viendo lo que estaba sucediendo. Finalmente
pasamos el control a la salida del puerto. De vuelta al hotel; en la
habitación era el único sitio donde no nos sentíamos vigilados.
Al
día siguiente, 12 de diciembre, conseguimos quedar con Elghalia
Djimityo, Vicepresidenta de la Asociación Saharaui de Víctimas de
violaciones graves de los Derechos Humanos cometidas por el estado
Marroquí ( ASVDH), y miembro del Comité de Desaparecidos del Sáhara.
Estuvo desaparecida 3 años y 7 meses, entre 1987 y 1991. Su abuela
desapareció en el año1984 y no se tienen noticias hasta el momento. Vive
en el barrio del Lirak, totalmente controlado por policías de paisano.
Un taxi nos deja cerca de su puerta, ella nos espera, sabe que estamos
siendo vigilados.
Tras una hora de conversación aparecen entre 8 y 10
personas, de paisano, en la casa de Elghalia. Nos dicen que salgamos de
la casa, que nos vamos. Nos montaron en un coche. No respondían a
ninguna pregunta, ni se identificaban ni nos decían a donde íbamos,
tampoco nos permitieron llamar por teléfono. Fuimos a la comisaría. Nos
tuvieron 5 horas sentados en una pequeña habitación. Fue un
interrogatorio, con polis buenos y polis malos....nos registraron todas
las imágenes de la cámara de vídeo, de la cámara de fotos, los móviles,
pendrives, ¡todo! No nos pegaron, pero había un poli malo que daba
bastante miedo y que gritaba mucho. Decía que si éramos amigos de los
vascos, si pertenecíamos a alguna organización, que qué estábamos
hablando con Elghalia, una hija de la gran chingada según uno de los
jefes. Gritaban que mentíamos, que teníamos amigos en El Aaiún y que no
era la primera vez que estábamos allí. Era la primera vez que estábamos
allí y no teníamos amigos. Todos los polis nos preguntaron por la
profesión, repetidamente. Nos tuvieron 5 horas retenidos haciéndonos
preguntas constantes, mofándose de nuestras respuestas, con actitud
intimidatoria. Finalmente nos dieron una carta del gobernador del Aaiún
en la que dice que somos un peligro para la seguridad nacional, nos
declara personas non gratas para el Estado Marroquí y que proceden a la
expulsión.
Nosotros teníamos coche, así que nos obligan a conducir
hasta Tánger y allí coger el barco. Nos dicen que nada de parar en
ciudades, que no se nos ocurra desviarnos de la ruta, ni ir a ningún
hotel hasta llegar a Tánger. Desde El Aaiún a Tánger hay 1500 Km., una
distancia larga para recorrer por las carreteras del sur de Marruecos.
Nos acompañan hasta la salida de la ciudad, eran las 6 de la tarde del
domingo, pensábamos que hay había terminado todo. Pero en todas las
ciudades por la que pasábamos nos estaba esperando una comitiva de
uniformados para no dejarnos parar. Les decíamos que necesitábamos cenar
y descansar, pero no atendían a razones, que siguiéramos conduciendo,
estábamos muy cansados. A las 3.30 de la mañana paramos a un lado de la
carretera para dormir en el coche un rato, hasta las 8.00 AM que
empezamos a conducir de nuevo. Entre los controles constantes, los
camiones, y el cansancio se avanzaba despacio. Estuvimos todo el día
conduciendo, hasta las 21:00, sólo paramos una hora para comer. A partir
de Agadir, ciudad situada a unos 550 Km. de El Aaiún, parecía que ya
no nos controlaban tanto. Llegamos al puerto de Tánger a las 21.00,
compramos el billete para las diez, llegamos justo para coger el último
barco y por fin pasar a la Península, era lo que deseábamos. El último
control que pasamos antes de embarcar fue especialmente riguroso, nos
hicieron sacar de nuevo las cámaras y móviles para revisar todas las
imágenes. Les dijimos que íbamos a perder el barco, pero ni nos miraban,
una situación muy frustrante. Finalmente perdimos el barco y la
situación se tornó bastante desesperante, queríamos salir de allí.
Después de estar 5 horas retenidos e interrogados, conducir más de 22
horas descansando apenas 4 , de ser perseguido, vigilado, intimidado y
expulsado, ahora esto, no podíamos salir de Marruecos hasta el día
siguiente, gracias a otro registro de la policía. Llamamos al consulado
español en Agadir varias veces durante el trayecto, para explicarles la
situación, pero daba la sensación de que también éramos un estorbo para
ellos, le explicamos que conducir en este estado podía ser peligroso, no
podíamos parar y el cansancio hacía mella. No nos solucionaron nada.
La
ciudad del Aaiún está tomada, sitiada, resulta sorprendente el control
absoluto de lo que allí entra o sale, nadie excepto las autoridades
marroquíes saben lo que pasó durante el desalojo del campamento, ni lo
que está pasando y probablemente lo que pasará, si la comunidad
internacional sigue subyugada a los intereses económicos y omite todo lo
que allí está sucediendo. La MINURSO, con potentes coches, aparcados en
los hoteles más caros de la ciudad, parecen totalmente ajenos a la
población.
Trinidad, parece ayer cuando proclamabas un Sáhara Libre, date un paseo por El Aaiún
La situación es alarmante.
¡¡Viva el Sáhara libre!!
Fuente: SaharaLibre.es
Imprimir artículo
Si te ha gustado este artículo puedes compartirlo desde tu blog, página Web o foro.
Suscribete a los comentarios de este artículo

0 comentarios :
¿Que opinas de este articulo? Tus comentarios siempre serán bien recibidos, ¡¡ Gracias !!