Fuente: PUSL
Sidi Abdallahi Abbahah, Abdallahi Lakfawni, El Bachir Boutanguiza y Mohamed Bourial, presos politicos saharauis del Grupo de Gdeim Izik, encarcelados en la prisión de Kenitra, Marruecos, llevan 32 dias en huelga de hambre para exigir su traslado cerca de sus familias y el respeto por sus derechos más elementales, tales como la asistencia médica.
La huelga de hambre prolongada puede producir serios daños en el cuerpo y mente del huelguista. Cuando hay un déficit en la ingesta de energía, el cuerpo consume sus propias existencias para mantener la glucosa en la sangre, su principal combustible. El cuerpo primero utilizará las cantidades de grasa. A continuación, el cuerpo comenzará a usar tejido muscular y órganos para producir energía. Las deficiencias de sal y vitaminas también son perjudiciales para el cuerpo. Durante una huelga de hambre, además de la pérdida de peso, muchos otros síntomas son comunes:
Sensación de hambre al comienzo y pérdida de apetito;
Apatia e irritabilidad;
Dolor de cabeza, mareo, dificultad para levantarse y moverse,
Derrames;
Ansiedad, tristeza, insomnio, incapacidad para concentrarse;
Dolor abdominal, úlcera péptica, náuseas, estreñimiento (a veces diarrea);
Nefrolitosis muy dolorosa, insuficiencia renal;
Reducción de la presión arterial y tasas respiratorias.
Trastornos neurológicos: parálisis de miembros, ceguera, coma;
Somnolencia, trastornos neurológicos;
Trastornos cardiacos o pulmonares;
Los huelguistas ya sufren de casi todos los síntomas arriba descritos y se encuentran en una situación considerada de riesgo elevado.