El desierto me hace sentir
como una princesa
en mi palacio de lona,
rodeado de espejismos,
como cascadas y fuentes de agua,
que se deslizan de las montañas...
espejismo brillante, con destellos,
como el diamante que
brota de repente
desde el fondo
de la tierra...
Tierra, yerma y querida,
madre del fuego,
del aire, del frío, del silencio,
del nómada y del viento
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