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Eugenio Pordomingo - espacioseuropeos.com
De un tiempo a esta parte, Marruecos, el Reino Alauíta y el lobby
español Madrid-Rabat, sin excluir al gabacho, se dedican a seguir los
pasos -y no sólo físicos- de todo lo que hace y deshace el pueblo
saharaui, el Polisario y el conglomerado de asociaciones que, en la
mayoría de los casos, luchan y se dejan la piel por reivindicar la
memoria de ese pueblo que un día formó parte de España, como colonia y
provincia, aunque les pese a algunos. Sobre todo a Francia.
Si los amigos del pueblo saharaui ponen en marcha un festival de
cine, poco después Marruecos y su lobby, plagian la idea; si los
primeros acometen la infatigable y sudorosa carrera en el desierto, los
segundos, otro tanto. Si ex militares españoles, pro-saharauis,
organizan un viaje a los campamentos, no mucho después surge otro
similar, pero de signo contrario. O sea, pro-marroquí. Y así…
La labor que realizan decenas y decenas de páginas en Internet en
defensa de los derechos del pueblo saharaui, cuyo territorio ha sido
invadido militarmente por Marruecos, con el beneplácito de España
-especialmente de los gobiernos socialistas-, el apoyo de Francia y el
nosequé de Estados Unidos, ha provocado que el lobby que apoya a
Marruecos se lance a la batalla. También a la mediática.
Con estos antecedentes, hace su aparición, en España y Marruecos, pero
sobre todo en territorio hispano, la revista “Marruecos Siglo XXI”. El
objetivo de este costoso proyecto -sede en Madrid y Rabat; además de
asesoramiento de una empresa española de comunicaciones- no se le
escapa a nadie. Y más, si leemos con cierta atención lo que aparece en
su propaganda:
“El objeto de nuestra revista es el de aportar informaciones de
interés, actuales, serias y contrastadas, presentadas y escritas de
forma profesional, que enriquezcan el debate y la reflexión con
elementos que, aún de forma modesta, puedan incidir en el desarrollo
político, económico y social del país“.
Con incredulidad, afirman “… que harán de nuestro magacín (sic) un
producto singular dentro del rico panorama mediático marroquí. La
revista se define, de la mano de sus creadores, como un “medio
hispanófono de calidad en un país que cuenta, todos los niveles
confundidos, con cuatro millones de hispanohablantes propios,
existiendo además una importante comunidad hispana en territorio
marroquí, con un perfil muy diverso”.
“Marruecos Siglo XXI”, despega semanalmente con una tirada de 15.000
ejemplares de “los cuales 5.000 serán distribuidos en 1.800 puntos de
venta por toda España mientras que los 10.000 restantes se
comercializarán en Marruecos”. En la campaña de divulgación, los
editores dicen cosas así: “… los importantes lazos históricos,
lingüísticos, económicos y culturales que unen al Reino Alaui y a
España”.
Los editores pretender lanzar un mensaje “periódico y profesional” que
constituya un “puente de comunicación entre las dos orillas con el
objetivo de consolidar los valores de apertura y libertad y conservar
los fundamentos de Marruecos, el nuevo Marruecos, moderno y abierto a
su entorno, que no se encierra en sí mismo, sino avanza, con paso firme
hacia el futuro”.
Pero soy de los que opina que detrás de la edición semanal de
“Marruecos Siglo XXI” hay algo más. No nos pueden engañar con lisonjas
sobre nuestra lengua ni decir que en Marruecos hay un “rico panorama
mediático”, como lo prueba el cierre de periódicos y revistas, algunos
de sus directores se tuvieron que refugiar en territorio infiel
español. Tampoco pueden arrojar florecillas dialécticas como esa de los
“importantes lazos históricos, lingüísticos, económicos y culturales
que unen al Reino Alaui y a España”, ya que la historia común está
escrita con sangre de los muchos enfrentamientos habidos. Demasiados
barrancos del lobo.
Eso, por no hacer mención a las amenazas -no sabemos si se han cumplido
alguna vez- que del reino alauíta hemos tenido que soportar, cuando no
aguantar las airadas agresiones verbales sobre la anexión de Ceuta y
Melilla o Las Islas Canarias. Incluso en algunas ocasiones nuestros
acomplejados o, quizás, seducidos gobernantes, han soportado la
presencia en actos oficiales en Rabat, de mapas, lujosamente bordados,
del Gran Magreb que llegan casi hasta Asturias.
Por no hablar de las expulsiones de agentes del CNI (Centro Nacional de
Inteligencia), ni de la presión que sufren sacerdotes católicos y
cristianos.
Sobre los valore del “nuevo Marruecos, moderno y abierto a su entorno,
que no se encierra en sí mismo, sino avanza, con paso firme hacia el
futuro”, yo les diría a sus editores que cómo es entonces que impiden
que parlamentarios españoles y europeos puedan pisar el Sáhara
Occidental.
La actuación de Marruecos -hay varias denuncias de europarlamentarios- para con el pueblo saharaui merece otro capítulo.
Said Ida Hassan, director de “Marruecos Siglo XXI”
Por si hubiera alguna duda acerca de la objetividad de este proyecto
marroquí, aportemos algunos datos. Said Ida Hassan, director de
“Marruecos Siglo XXI”, ha sido corresponsal-jefe en Madrid de la
agencia oficial marroquí MAP (Maghreb Agence Presse); pero más allá de
su labor profesional se ha dado a conocer públicamente por actos de
provocación, montados a favor del régimen autocrático de su país.
En abril de 2005, Hassan organizó un escándalo, que pasó a los
tribunales de Justicia españoles, al proferir gritos en una sesión,
celebrada en la Universidad de Almería, en torno al periodista marroquí
represaliado por el régimen de su país, Alí L’mrabet, víctima de
restricciones a la libertad de expresión.
En junio del mismo año 2005, Hassan fue expulsado por el servicio de
orden de una conferencia del Forum Social, en Barcelona, que
pronunciaba el saharaui Alí Salem Tamek. Antecedentes de este carácter
motivaron que no le fuera permitida la entrada a un acto sobre el
Sáhara Occidental, celebrado en el Ateneo de Madrid.
Said Ida Hassan ha desempeñado la presidencia, en la capital de España,
de la ACPE (Asociación de Corresponsales de Prensa Extrajera). En el
pasado mes de enero presentó la renuncia a dicho cargo; formalmente
figuró que el hecho se producía por exceso de trabajo y que se le
agradecían los servicios prestados. Más allá de la cortesía de los
colegas, se sabe que el periodista marroquí había suscitado tensiones
en el entorno y que aún dejó un cierto rastro de problemas que han ido
quedando resueltos posteriormente.
En febrero de 2010, Hassan pone en marcha Andalus Press, periódico
on-line de información general, en árabe, dirigido a los inmigrantes
marroquíes en España, como precedente más cercano de la revista que
acaba de ver la luz. |
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