Para un pueblo viajero como el saharaui, la vivienda no puede ser otra que la tienda, la “jaima”.
Las he visto de diversos materiales, unas formadas por tiras entretejidas de pelo de camello o de cabra y otras de fuerte lona. Se arma la estructura con palos y encima se pone la cubierta. No falta quien coloque alrededor ramas de arbustos muy espinosos, a manera de protección.
Cerca de la tienda, las familias arman un pequeño corral para las tres o cuatro cabras que tienen.
Me explican: “No tenemos más que esto y, aunque lo tuviéramos, no sería práctico transitar por el desierto con un montón de trastos inútiles”.
Según dicen los saharauis, mucha gente se ha ido a vivir a los pueblos. El más cercano a esta zona es Zuerat. Allí se ven las construcciones más tìpicas de esta zona, la casa de una planta con techo en forma de huevo. Aun con cincuenta grados esas casas soy muy frescas, más que los ranchos de paja y terrón de la campiña uruguaya.
Un saharaui explica: “La casa se mantiene fresca porque el aire caliente se eleva hacia el techo. Además, la pintamos de blanco para reflejar el calor.”
Así de sencillo. Mientras nosotros, los de la ONU, cuando se nos rompe el aire acondicionado en nuestro campamento, nos arrancamos los pelos.
Fuente: Tilio* a traves de rasdargentina
* Tilio Alberto Coronel Grillo. Coronel (retirado) del Ejército uruguayo. Como Observador Militar de Naciones Unidas, cumplió tres misiones de paz: Sahara Occidental (1997), Timor Oriental (2002) y República Islámica de Afganistán (2005)
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