A sus 59 años, lleva media vida conviviendo con una realidad no elegida por él, pero que asumió siempre con garra y valentía. Cuando apenas tenía 24 años, justo cuando el Frente Polisario libraba la guerra contra Marruecos en defensa de la libertad y la independencia del Sáhara Occidental, Erdif Mohamed Moulud pisó una mina antipersona. Supo de inmediato qué significaba haber puesto el pie en ese preciso lugar, oprimiendo el detonador de la bomba que le amputó la pierna derecha por encima de la rodilla y que, además, le causó otras múltiples lesiones en el resto del cuerpo.
Por aquél entonces, 1978, el muro aún no estaba construido, pero el ejército marroquí sí había sembrado ya el territorio saharaui de minas terrestres y otros artefactos explosivos, todos ellos diseñados para causar el mayor daño posible a las víctimas. Erdif, nos recibe en su casa del campamento de refugiados de Auserd sentado con su pierna ortopédica estirada, sonriente por la visita y preparado para poner de relieve que no hay enemigo que pueda con la fuerza interior de los saharauis. Nos cuenta que seguía a su manada de camellos, cuando pisó la mina. No sabía nada de minas, pero sí supe enseguida que se trataba de una bomba o algo similar, por el sonido que escuché al pisarla. No tardó en explotar amputando no sólo su pierna, sino muchos sueños a los que él se negó a renunciar. Siempre, desde el primer día, tuve en la mente la idea de demostrar a las personas válidas que yo no soy menos porque me falte una pierna, que puedo hacer lo que me echen.
No recuerda mucho de su evacuación, pero Erdif sí tiene muy presente que aquella mina le obligo a estar un año completo hospitalizado en Argel, separado de su familia, sufriendo dolores indecibles hasta lograr recuperarse.
Las prótesis no son fáciles en su caso, porque la articulación que hace las funciones de rodilla no suele fabricarse correctamente y cuesta que a él le sean realmente útiles. Son de plástico, salen mal y se me rompen constantemente, asegura mientras nos muestra los elementos problemáticos de su pierna artificial. Con todo y con ello, Erdif siguió fiel a su deseo de no convertirse en diferente por el hecho de tener una amputación tan severa. No hay nada imposible, no hay nada que no podamos hacer, aunque nos lleve algo más de tiempo, afirma. Ingresó en la Escuela Militar de Argelia para especializarse en Administración y se fue a los campamentos para trabajar en la Media Luna Roja Saharaui en el área de enseñanza. Él siempre quiso dedicarse a la compra-venta de mercancías, pero por aquel entonces, los medios eran mucho más precarios que ahora…
Las prótesis no son fáciles en su caso, porque la articulación que hace las funciones de rodilla no suele fabricarse correctamente y cuesta que a él le sean realmente útiles. Son de plástico, salen mal y se me rompen constantemente, asegura mientras nos muestra los elementos problemáticos de su pierna artificial. Con todo y con ello, Erdif siguió fiel a su deseo de no convertirse en diferente por el hecho de tener una amputación tan severa. No hay nada imposible, no hay nada que no podamos hacer, aunque nos lleve algo más de tiempo, afirma. Ingresó en la Escuela Militar de Argelia para especializarse en Administración y se fue a los campamentos para trabajar en la Media Luna Roja Saharaui en el área de enseñanza. Él siempre quiso dedicarse a la compra-venta de mercancías, pero por aquel entonces, los medios eran mucho más precarios que ahora…

Tiempo después, se convirtió en conductor de ambulancia en las inmediaciones del muro marroquí en el Sáhara Occidental. Ha hecho cualquier trabajo que se ha propuesto, pero el que más le enorgullece, sin duda, es haber podido construir con sus propias manos la casa donde vive con su mujer y su hija, enferma gran dependiente que padece una parálisis completa. No se para en barras para agradecer a las familias de acogida de sus otros hijos, que viajaron a España en el programa Vacaciones en Paz, quienes le enviaban dinero para ayudarle y para que pudiera construir una casa donde ambos pacientes pudieran tener una vida más cómoda, dentro de las incontables limitaciones que impone el desierto argelino donde viven exiliados.
Hace un año participó en un programa promovido por la Asociación Saharaui de Apoyo a las Víctimas de Minas (ASAVIM) para financiar pequeñas cooperativas de afectados. A Erdif le apoyaron en la creación de una de ellas, una tienda de alimentación que regenta con satisfacción y orgullo, que es ahora el motor de su vida, por él, por su familia y por las otras 4 víctimas involucradas en el proyecto. Autonomía social y laboral, algo que muchas víctimas desean y pocas logran por la escasez de recursos.
Pero Erdif se desespera cuando hablamos de qué hacer para sensibilizar a la población saharaui de los campamentos sobre la existencia, de las minas terrestres y el resto del arsenal bélico desperdigado por Marruecos en los territorios del Sáhara Occidental. Mira, yo viajo a Tifariti cada verano, porque mi hija no puede permanecer en los campamentos por el calor. Soy consciente del riesgo que hay, pero creo que es fundamental que todos los saharauis lo conozcan, lo sepan y actúen con precaución. Para Erdif Mohamed Moulud, que aprieta los puños cuando dice que Marruecos ha incumplido todos los tratados internacionales que prohíben la utilización de minas y bombas de racimo, es necesario que se haga mayor esfuerzo por lograr mayor implicación de la comunidad internacional para acometer acciones de desminado, porque hay que establecer zonas seguras de verdad y comprobar que no vuelven a ser minadas tiempo después. Conocedor también de las iniciativas de la juventud saharaui, a través de la Plataforma Gritos Contra el Muro Marroquí, comenta que apoyo, secundo totalmente sus acciones, siempre y cuando hagan un trabajo de sensibilización y que transmitan sus mensajes de denuncia como hasta ahora, sin violencia y sin acritud. Deben seguir así, controlando actitudes a las que, a veces, se ven empujados por provocaciones que reciben.
Sirva esta denuncia para dejar constancia de lo que no debe seguir pasando en el Sáhara Occidental, por el muro y las minas sembradas por Marruecos desde el inicio de su ocupación.
Fotos: Joaquin Tornero
Imprimir artículo
Si te ha gustado este artículo puedes compartirlo desde tu blog, página Web o foro.

Suscribete a los comentarios de este artículo

0 comentarios :
¿Que opinas de este articulo? Tus comentarios siempre serán bien recibidos, ¡¡ Gracias !!