Por Luz Marina Mateo* / Especial para VSOA // Fotos cedidas por el entrevistado
Buenos Aires (Argentina).- Sidahme Mamun Brahim es un joven saharaui de 24 años que llegó a nuestro país hace pocos días en un programa de intercambio estudiantil. Es el primer saharaui que cursa parte de sus estudios superiores en la República Argentina. En una extensa charla, abordamos su historia personal, la causa saharaui, el muro marroquí de la muerte y las minas, la juventud en los campamentos de refugiados y en los territorios ocupados, el cerco informativo que asfixia la lucha de su pueblo… también hablamos de sus sueños, aspiraciones y hasta de fútbol. A Ud., lector o lectora, le pedimos que se siente a leer con tiempo, degustando cada palabra de este joven… seguramente sienta el placer y la admiración que sintió esta periodista al escucharlo**.
Estudia Medicina en la Universidad de Córdoba (España), entidad que posee un acuerdo bilateral con la Universidad de Buenos Aires. En ese marco, está realizando lo que se conoce como “rotatorio de prácticas”, que consiste en estar cuatro meses en Buenos Aires -desde septiembre hasta diciembre-, haciendo cada mes un rotatorio. Junto a él, se encuentran otras dos jóvenes españolas con las que comparte la actividad.
En la entrevista, cuenta que ya está terminando la carrera, es su último año (el sexto) y solo le resta su estancia en la UBA y, al volver, dos asignaturas para finalizar todo.
Vive en Jaén (Andalucía). Córdoba es la provincia que lo acogió durante estos seis años de estudios, desde que salió de su casa a los 19 años para hacer la selectividad (ingreso).
Sus próximos pasos son aprobar un examen que deben rendir casi todos los médicos recién recibidos, para después especializarse y comenzar el mundo laboral. Cuenta que aún no sabe qué especialidad va a seguir pero que le gustan mucho las Clínicas (que en España llaman “Médicas”, según explica), entre las cuales le “llama bastante la atención” lo que nos menciona como “digestivo” y que por estas latitudes australes conocemos como gastroenterología…
Su historia
Como muchos saharauis de la generación de los años ’90, nació en los campamentos de refugiados emplazados en Argelia. Se crió allí y, a partir de los siete años, empezó a participar del programa “Vacaciones en Paz” en España. Nos explica que este programa tiene un límite de cuatro o cinco años para cada niño y, en su caso, algunos problemas de salud incidieron para que sus padres y la familia que lo acogía decidieran que se quedara a estudiar en la península “para tener un futuro mejor y para formarme como persona y como profesional”, afirma.
“Esto fue en 2001, tenía once años”, dice relatando luego: “comencé mi andadura aquí estando en 5º de primaria y, tras un año, cambié de familia y fui a un pueblo pequeño de Jaén que se llama Arjonilla, donde me acogieron con los brazos abiertos e inicié el 6º año de primaria, realizando hasta el 2º de bachillerato”. Destaca que en ese lugar es donde tiene su otra familia, sus otros amigos, “tengo allí toda una vida”, dice…
En referencia a su vida en los campamentos, no se ubica en una wilaya determinada: “soy un poco nómada en ese sentido”, dice sonriendo. Y nos cuenta que nació en Dajla pero que, con solo tres años, con su familia se mudaron a Auserd, de la cual tiene sus grandes recuerdos de la infancia y sus amigos (con algunos de ellos, que hoy están en España, sigue manteniendo el contacto como cuando eran niños)… Actualmente, toda su familia se encuentra en la wilaya de Boujdour -o Bojador-, antes llamada “27 de febrero”.
En cuanto a su relación con los campamentos, la define como un “vínculo especial, porque he tenido suerte de poder disfrutar de ellos todos los veranos: esas son mis vacaciones soñadas… siempre he estado deseando acabar el curso para irme hacia allá” y agrega “cuando estoy allí me reencuentro con mis raíces, con mi familia, puedo perfeccionar mi hassanía [lengua saharaui]… todo lo que hacía a la inversa antes, que era irme de vacaciones a España, ahora lo hago allí; son los meses más cálidos pero, aun así, disfruto más… o el doble”.
Se detiene unos segundos casi a pensar en voz alta y afirma: “conforme han ido pasando los años y he ido madurando es distinto, porque son distintas las actividades que desarrollo… en principio iba simplemente como un estudiante más a disfrutar de mis vacaciones y a estar con la familia pero, en estos últimos años –este último año, en concreto- pude llevar a cabo junto a mis compañeros de la Liga de Estudiantes, un programa de verano en el que participamos todos; además, he tenido la oportunidad de hacer unas prácticas y aportar en el campo de la medicina en el Hospital de Rabuni, lo que significó una experiencia inolvidable”.
Su primera impresión de la Ciudad de Buenos Aires
“Lo primero que pensé es que esto es enorme… ¡inmenso! Puede ser lo más lógico del mundo llegar a una ciudad y pensar eso pero, cuando vi lo que son las avenidas, dije: -¡Dios mío! ¡Una avenida aquí son como dos o tres allí! [en donde vive]; el caos de tráfico me llamó muchísimo la atención… de hecho, llegamos un domingo y le dije al taxista que había muchos carriles y me contestó que nunca son suficientes cuando hay tráfico”.
Por ahora solo pudo conocer parte de la Ciudad de Buenos Aires porque hace poco tiempo que está aquí y no ha podido desplazarse. Pero quiere “descubrir” la Patagonia y otros puntos del interior del país.
Ahora bien, querida lectora, querido lector… una vez contextualizado nuestro personaje, les invitamos a pasar a la entrevista:
-¿Cuál es tu visión del conflicto en este estado de “ni guerra ni paz”, como lo define el propio pueblo saharaui?
Lo veo como algo desesperante ya… todos los saharauis estamos llegando a un límite. Son más de 40 años de espera, de lucha pacífica. Por lo menos la juventud, no está tan de acuerdo con eso. Nosotros debemos darle solución a esto por nosotros mismos. Ya estamos desesperados aguardando a la ONU, a una solución pacífica y pactada. Parece que no le interesa a nadie que se solucione el conflicto y nosotros somos cada vez más conscientes de ello. Luchamos, lucharemos y aguantaremos todo lo posible la lucha pacífica porque nuestros padres y nuestros abuelos nos han transmitido esta idea. Pero es importante que la ONU, el resto de los organismos internacionales y los países más influyentes en el orden mundial, vean este conflicto y lo tengan más en cuenta. La solución tiene que llegar por ahí… si no, los saharauis nos veremos obligados a tomar otras medidas más drásticas, que nos podrían ofrecer más posibilidades de independencia, que es lo que anhelamos todos.
-En ese marco, ¿cuál es, a tu criterio, la situación actual de la juventud saharaui respecto de la causa?
Estamos en un momento en el que poseemos una de las juventudes más formadas que ha tenido jamás la sociedad o el pueblo saharaui. Es una juventud que se ha visto obligada a estudiar en el extranjero en su mayoría, tanto en España como en Libia (cuando se estudiaba allí), Cuba, Argelia… es una juventud preparada, dispuesta, que en cualquier momento encontrará la manera de dar solución a esto o, por lo menos, participar de lleno en lo que es el conflicto. Es una generación muy participativa, que posee muchísimos recursos… La mayoría de las veces podemos aprovecharlos, como es el caso de los jóvenes que nos encontramos en España, donde tenemos un colectivo que trata de hacer lo mejor para nuestra causa, la mayor cantidad de cosas posible. Es una juventud de la que me siento, de verdad, muy orgulloso… porque está muy, muy formada.
-Sin embargo, cierta prensa difunde que algunos jóvenes se presentan como una oposición al Frente Polisario que se estaría gestando en los campamentos de refugiados. ¿Qué opinás de eso?
No deja de ser otra maniobra del enemigo, del régimen marroquí, para desestabilizar a la sociedad saharaui. Porque el Frente Polisario nos representa a todos, es el representante de toda nuestra sociedad. Es una maniobra más. Desde ya que, desde mi punto de vista, son importantes la regeneración, los cambios, el debate, que se dé paso a la juventud (más de lo que se le está dando, que ya se le da). Hay que realizar todo esto pero siempre viéndolo y sabiendo que el Frente Polisario es nuestro único representante y siempre para mejorar. No sirve esa oposición que dice que todo va mal o que toda la culpa la tiene el Polisario porque, en realidad, el Polisario es algo que nos representa a todos.
-¿Qué sentís cuando ves el muro marroquí?
Este verano hicimos una marcha a los territorios liberados, en la que participamos los estudiantes procedentes del extranjero (sobre todo de España) y, de regreso, hicimos una manifestación delante del muro. Para transmitirte la rabia que sentíamos, te puedo decir que eran como las tres de la tarde, a unos 47ºC o 48ºC aproximadamente… de la rabia que teníamos todos no sentíamos ni los rayos de sol que nos estaban abrasando, nada… gritábamos y estábamos deseando atravesarlo. Ese muro es, para mí, el mayor obstáculo que tienen los saharauis físicamente. Si no lo rompemos, si no lo destruimos, lo atravesamos y desaparece, el conflicto seguirá presente. Es la huella, la peor parte del conflicto. Separa a hermanos y hermanas, a padres y madres, a abuelos… A parte de ser el muro de la vergüenza, es el muro del obstáculo.
-¿Tenés familiares en las zonas ocupadas?
Sí. Por desgracia, tengo toda la familia de mi padre. A mis abuelos paternos no los he podido ver jamás, no he tenido el placer de estar con ellos… ni siquiera he podido luego visitar sus tumbas.
-¿Cuál es tu mensaje para los jóvenes de las zonas ocupadas… tanto periodistas como activistas y juventud en general?
A ellos les agradezco, les apoyo y les mando mucha fuerza, mucho ánimo… Y que sigan como hasta ahora: aguantando, poniendo voz e imagen para transmitir lo que es la opresión marroquí, la violación de derechos humanos constante que existe en los territorios ocupados. Ellos hacen un gran trabajo y nosotros somos conscientes de todo eso; de hecho, la mayoría de las veces, a través del Facebook, con un simple darle “me gusta” o compartir -siempre que tengamos la certeza de que viene de fuentes fiables-, nosotros también participamos y le damos alas a esa información tan preciada que ellos nos transmiten y que tanto les cuesta.
-Siempre respecto de la causa saharaui, ¿cómo ves la situación de bloqueo informativo? ¿Notás avances o crees que todo sigue igual?
Esto más que una maniobra del régimen marroquí es su gran baja. Ellos plantean una guerra mediática. Controlan mucho el tema de la televisión, la prensa… y, de una forma u otra, siempre consiguen difundir información falsa. Pero nosotros, con nuestros medios mucho menos sofisticados que los de ellos y con mucho menos presupuesto, logramos también transmitir y llegar muy lejos. Como ya he dicho: muchas veces somos los propios saharauis los que a través de las redes sociales y otros sitios logramos dar difusión a muchas de las informaciones que nos llegan. La guerra mediática es un tema muy importante. Desde los territorios ocupados se está haciendo un trabajo excepcional cada vez que hay manifestaciones, por ejemplo, logrando filtrar las imágenes… desde entonces, creo que hemos dado un pasito más, que hemos ganado un poco más de terreno en ese tema.
-Te traslado a América Latina y Caribeña donde hay tres países que no reconocen a la RASD (Argentina, Brasil y Chile) y, en el caso de Brasil y Argentina, son además compradores del fosfato que comercializa Marruecos. ¿Cuál es tu mensaje?
Desconocía el tema del fosfato… pero es la sociedad la que tiene que darse cuenta de que existe una causa noble y justa como lo es la saharaui. Existe una parte de un pueblo reprimida en las zonas ocupadas y, la otra parte, abandonada en los campamentos de refugiados. Es importante que llegue la causa a esta región latinoamericana, que se sepa que hay un conflicto que es muy similar al palestino pero que se desconoce totalmente. Yo confío mucho en la sociedad… más que en los gobiernos, confío en las sociedades. En el caso puntual de Argentina, Brasil y Chile, llegando a sensibilizar a las sociedades, seguramente nos ayudarán y simpatizarán con esta causa, porque es justa.
Terminamos la conversación y me pidió disculpas por su “inexperiencia” como entrevistado… le dije que no se notaba pero insistió con que sí… en ese punto no llegamos a ningún tipo de acuerdo.
Le encanta el fútbol y lo define como su “gran pasión”. Ante la pregunta sobre su equipo favorito contesta: “Yo solo podría ser de un equipo: el Madrid; soy madridista”. Aunque le encanta el fútbol argentino porque destaca que aquí “se vive con una pasión tremenda”, no tuvo oportunidad aún de elegir un equipo local. Sin embargo, prometió a esta periodista que antes de irse en diciembre va a optar por uno. Nobleza obliga: la periodista le realizó algunas recomendaciones futbolísticas sumamente impregnadas de la más absoluta subjetividad…
Finalmente -y volviendo a la reflexión profunda sobre su pueblo- quiere dejar como mensaje que viene “desde abajo” y agrega: “soy un chico refugiado, muy humilde… y, llegue a donde llegue, siempre llevaré conmigo la causa saharaui para aportar a ella mi granito de arena, porque es algo que tenemos todos que defender porque nos atañe a todos”.
* LIC. EN COMUNICACIÓN SOCIAL (UNLP), PERIODISTA (UNLP) Y LOCUTORA NACIONAL, MATRÍCULA Nº 8.934.
Imprimir artículo
Si te ha gustado este artículo puedes compartirlo desde tu blog, página Web o foro.

Suscribete a los comentarios de este artículo

0 comentarios :
¿Que opinas de este articulo? Tus comentarios siempre serán bien recibidos, ¡¡ Gracias !!