Roma (Italia) / Agencia Fides.- La población saharaui está bajo alerta de desnutrición. Debido a la fuerte reducción de la ayuda internacional, la situación de los refugiados saharauis alojados en campamentos de refugiados argelinos es cada vez más preocupante. Así lo ha denunciado el presidente de la Media Luna Roja Saharaui, Buhebaini Yahya. De los 135 millones de dólares necesarios para cubrir las necesidades calculadas por los agentes humanitarios que operan en los campamentos (agencias de la ONU y ONGs) para el período 2016-2017, solo ha llegado el 48%. La disminución del apoyo internacional está penalizando la calidad de la atención, especialmente la alimentación, por lo que ya se ven las consecuencias negativas para la salud de los refugiados:
“La anemia esta aumentando de forma terrible, - refiere a la Agencia Fides Buhebaini Yahya -, y afecta al 72% de las mujeres embarazadas, con una disminución de hierro y una deficiencia de vitaminas.
La tasa de malnutrición alcanza el 40% y afecta principalmente a los niños, mientras que la falta de fondos impide que el Programa Mundial de Alimentos pueda fortificar la harina con vitaminas”.
Como informa el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (Cisp), las familias de refugiados de los campamentos necesitan tener la oportunidad de pasar de una situación de asistencia a una situación de independencia parcial de la ayudas humanitarias del exterior. Los refugiados saharauis son más de 150 mil y viven en el desierto argelino desde hace más de 40 años, en cuatro campamentos (Dajla, El Aaiun, Smara, Auserd) cerca de la ciudad argelina de Tinduf, en casas pobres fabricadas con arcilla seca, en medio del desierto desolador. Representan a la mayoría de la población del antiguo Sahara español. Cuando España, en 1975, decidió retirarse de su colonia, el Sáhara Occidental fue ocupado por Marruecos. La ocupación marroquí fue contrastada por el Polisario (Frente de Liberación Saharaui), que en 1976 proclamó la Rasd (República Árabe Saharaui Democrática).





