Desde
sectores intelectuales y de la sociedad civil de Marruecos se está
avanzando una propuesta novedosa para resolver el conflicto del Sáhara
Occidental: una federación de entidades estatales marroquí y saharaui,
lo que abundaría en la línea de “ni vencedores, ni vencidos”.
Tanto Marruecos como el Frente Polisario“en base a la legalidad” que
justifica plenamente sus posiciones actuales. El movimiento
independentista clama por la aplicación del derecho a la
autodeterminación y la independencia siguiendo la doctrina de
descolonización de Naciones Unidas desde la fecha de alto el fuego
de 1991. El reino de Marruecos por su parte reclama una doble
legalidad: la de “sus derechos históricos sobre el Sahara”, basados en
la jurisprudencia islámica de la Beia, y la del derecho de facto basado
en la trasferencia de poderes hecha por la España colonial en 1975 y su
posterior ocupación y administración del terreno.
siguen atrincherados en una solución
La propuesta que ha sido formulada estos días desde la sociedad civil marroquí
consiste en proceder a federar dos entidades estatales, una marroquí y
otra saharaui, ambas bajo la soberanía de la monarquía alauita.
En un artículo publicado en el influyente periódico en lengua árabe
“Al Qods el Arabi”, el doctor en Ciencias de la Información, Elhoussin
Majdoubi, se hace eco de este debate y propone una fórmula estatal que
“relativice el concepto de soberanía”, en la que se instituya “un
Estado saharaui dentro de Marruecos”.
La discusión existente en Marruecos, en Argelia y en el seno del
movimiento saharaui, comienza a dar algunos frutos. En el reciente
congreso de la Asociación Marroquí de Defensa de los derechos humanos
(AMDH), el tema del conflicto del Sahara ha ocupado buena parte de los
debates. Algunas de las formaciones políticas que están en la AMDH
reclaman desde hace años la aplicación del derecho a la
autodeterminación, como La Vía Democrática heredera de la corriente
Ilal Amam que dirigió Abraham Serfaty. Otras en cambio ponen el acento
de “la solución democrática” al conflicto, como el Partido Socialista
Unificado (PSU) o el Partido de la Vanguardia Democrática Socialista
(PADS). Esta posición ha sido defendida incluso por el presidente del
Consejo Consultivo de Derechos Humanos, un organismo oficial marroquí,
Ahmed Herzenni, en Ginebra donde realizó un llamamiento a los saharauis
independentistas a “trabajar juntos para democratizar Marruecos”.
La urgencia que consideran los defensores de esta “cuarta opción”,
está basada en que, según estiman, “la situación actual no es de statu
quo como algunos plantean sino que está abierta a todos los riesgos,
porque el Polisario amenaza con reanudar la guerra si el referéndum es
descartado, y Marruecos se muestra dispuesto a responder a cualquier
acción militar ”.
Además, estiman los promotores de la solución federativa, “aunque
la comunidad internacional no reconoce la soberanía de Marruecos sobre
el Sahara, tampoco quiere un nuevo estado en el Sahara, tanto más que
los países frágiles empiezan a desmoronarse y las macro-organizaciones
terroristas como Al Qaeda se consolidan en la zona del Sahara y del
Sahel”.
En tales circunstancias, avanzar hacia un modelo novedoso de
federación estatal, conlleva cambios en el tratamiento del conflicto
por parte de Marruecos, de Argelia y del Polisario. Argel debe aceptar
y contribuir a una “transición política en el Polisario” y a su
democratización. El régimen de Abdelaziz Buteflika debe también
abandonar sus ansias de hegemonía regional.
Por su parte Rabat “está llamada a tener en cuenta algunos aspectos
del conflicto y en concreto que toda una generación de jóvenes de
saharauis creció considerando a Marruecos como fuerza de ocupación, y
no le faltan argumentos al ver las graves violaciones de derechos
humanos que ocurrieron en el Sahara en las últimas décadas”.
Precisamente las organizaciones de derechos humanos acaban de hacer
pública una lista de presos saharauis en prisiones marroquíes: 4 en la
cárcel negra de Laayún, 21 en la de Tiznit, 5 en la de Ait Meloul y 3
más en la cárcel de Tadoudant, 3 en la cárcel de Salé y otros 14 más en
diferentes establecimientos penitenciarios.
Un avance significativo en la búsqueda de la solución al conflicto
del Sahara Occidental sólo se podría dar si se ponen en marcha dos
premisas, consideradas imprescindibles por los promotores de la “cuarta
opción”.
La primera, “un paso audaz por parte del monarca Mohamed VI recibiendo
públicamente al líder del Frente Polisario Mohamed Abdel Aziz para
crear un nuevo y fuerte ambiente de confianza”; una iniciativa
necesaria para facilitar el diálogo “responsable, franco, abierto y
fructífero”.
Y en segundo lugar, “un papel activo de la comunidad internacional
acercando las posturas de las partes implicadas en el conflicto en vez
alinearse con una de ellas”. Es cierto que existe ya “El grupo de
amigos del Sahara” formado por Francia, España, EE.UU, Rusia y Gran
Bretaña que contribuye a la redacción de las resoluciones de la ONU
sobre el conflicto, pero lo que se necesita es “una célula de reflexión
que busque una solución permanente”. Y para ello sería importante
“incluir otros países en dicho grupo como Brasil, Turquía y
organizaciones como la Liga Árabe y la Unión Europea además de
organizaciones internacionales, la sociedad civil marroquí y la
saharaui”.
De cualquier manera, el conflicto se halla en un punto muerto, y si
no hay voluntad política y creatividad por parte de los contendientes,
se eternizará en detrimento de la vida de decenas de miles de saharauis
que malviven en uno de los desiertos más inhumanos del planeta: la
Lahmada de la región de Tinduf.
Fuente: El Impacial
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