El Sahara
Occidental es uno de los últimos territorios en el mundo que aún padece
la colonización: la antigua colonia española que fue cedida ilegalmente a
Marruecos y a Mauritania en 1976 aún se encuentra ocupada. Mujtar
Lebuehi Emboiric, embajador de la República Árabe Saharaui Democrática
(RASD), expuso la situación de su nación en una conferencia organizada
por la Universidad del Rosario en Bogotá, con motivo de los treinta y
cinco años de la constitución de la RASD y de los veintiséis que
completan las relaciones bilaterales entre su nación y Colombia. A su
vez, se enmarcó en el contexto de las protestas que se vienen
presentando en el norte de África y el mundo árabe.
Origen del conflicto
En 1976 el Estado español se retiró del territorio de Sahara
Occidental, entonces bajo su control, y lo cedió ilegalmente a Marruecos
y Mauritania. En acuerdos firmados en Madrid, Marruecos se apropió del
norte, y Mauritania del sur, mientras los españoles anunciaron su
“retiro pacífico”. El Frente Polisario, organización creada tres años
antes, empezó entonces la guerra de liberación contra los dos nuevos
ocupantes y recibió el apoyo de Argelia, país colindante por el
nororiente que se negó a participar de la repartición. La ONU, por su
parte, considera nulos dichos acuerdos.
Así, el 27 de febrero
de 1976, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui
Democrática, hoy reconocida por más de ochenta estados. Sin embargo,
debido a las acciones militares de Marruecos, muchos saharauis debieron
exiliarse en Argelia, donde ubicaron campamentos de refugiados en la
ciudad de Tinduf.
Una nación dividida
Al
oriente del país, el Frente Polisario estableció una zona liberada donde
la RASD ejerce soberanía plena y equivale a un tercio del territorio.
Las dos terceras partes restantes, correspondientes al sector
occidental, se mantuvieron bajo control de Marruecos. Por otro lado,
Mauritania ocupa la ciudad sureña de La Agüera.
En la década de
1980, la monarquía marroquí emprendió la construcción de un muro para
separar las zonas bajo su control e impedir el accionar guerrillero del
Frente Polisario. El muro tiene hoy más de 2.000 kilómetros y separa de
norte a sur el país. Cuenta con alambrados, campos minados y
fortificaciones militares.
En 1991 se produjo un alto al fuego
entre el Frente Polisario y Marruecos, producto del cual se estableció
una Misión de Naciones Unidas para celebrar un referendo sobre la
autodeterminación de Sahara Occidental, que aún no se realiza. Además,
son frecuentes las tensiones entre Marruecos y Argelia por la situación
saharaui.
En el ámbito internacional, Francia ha sido la
potencia que más se ha opuesto al proceso de descolonización del Sahara
Occidental, apoyando decididamente la ocupación marroquí. Según el
embajador saharaui, esta postura es una especie de represalia contra
Argelia por apoyar a la RASD y por derrotar a Francia en la la guerra de
independencia (1954-1962).
Sobre España recae gran parte de la
responsabilidad histórica y política del conflicto por haber suscrito
acuerdos ilegales con Marruecos y Mauritania para repartir el
territorio. No obstante, los saharauis diferencian entre las
instituciones españolas y su pueblo, del cual han recibido ayuda y
solidaridad.
Del mismo modo, existe el apoyo de sectores de la
sociedad civil marroquí, el cual sería mucho más decidido de no ser por
la fuerte represión. En Marruecos rige una monarquía y no hay ciudadanos
sino súbditos, por lo que declararse a favor del pueblo saharaui
conlleva pagar más de veinte años de prisión.
La situación actual
Pese a las difíciles circunstancias, la RASD ha logrado conformar un
Estado con instituciones sólidas y niveles aceptables de calidad de
vida, se enorgullece de contar con una de las tasas de alfabetización
más altas de la región y ha logrado el reconocimiento de gran parte de
la comunidad internacional, en especial en África y América Latina, pero
la ONU sigue sin destrabar la situación.
Eduardo Galeano lo
sintetiza acertadamente: “mil y una resoluciones de las Naciones Unidas
han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.
¿De qué han servido esas resoluciones? Se iba a hacer un plebiscito para
que la población decidiera su destino. Para asegurarse la victoria, el
monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero,
al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su
confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después
dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La
negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos
confiesa que ha robado un país”.
Mientras tanto, la opresión
marroquí continúa. El 8 de noviembre de 2010, fuerzas de seguridad de
Marruecos atacaron violentamente un campamento de civiles saharauis en
Agdaym Izik. Se desconoce la cifra exacta de víctimas, pero se calcula
que fueron cien los muertos y varios centenares los heridos,
desaparecidos y detenidos.
Con la actual oleada de
manifestaciones, se ponen en entredicho las más variopintas formas de
estados en la región, así como el apoyo que recibieron de Estados Unidos
y las demás potencias. Por su parte, la RASD exige el cumplimiento de
las resoluciones de la ONU sobre su derecho a la autodeterminación. Las
revueltas de hoy abren un nuevo escenario para la causa saharaui. ¿Será
la oportunidad para remplazar la ocupación y la tiranía por la plena
independencia?
Fuente: Rebelión
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