El pasado miércoles 14 el Parlamento Europeo (PE) rechazo la extensión hasta febrero del 2012 de un acuerdo de pesca con Marruecos. La prensa nacional ha venido informando del negativo impacto económico de esta decisión, pero no sobre las probables repercusiones políticas y de seguridad que podrá tener como consecuencia de los argumentos empleados. Intentar obtener algunas de ellas, con los pocos datos conocidos hasta ahora, es el objeto de estas líneas.
El acuerdo ahora bloqueado concedía un poco mas de 110 licencias de pesca a barcos europeos -unos 70 españoles, 40 del resto de países europeos- para aguas marroquíes y del Sahara Occidental a cambio de 36,1 millones de euros anuales.
El PE utilizó dos tipos de razones para su decisión de bloqueo.
Unas ecológicas defendidas principalmente por eurodiputados finlandeses y suecos, en las que no entraré, pero que hablan muy poco de la eficacia de la gestión del Ministerio de Medio Ambiente/ Medio Rural y Marino en defensa de nuestros intereses.
Confiemos que en un futuro inmediato mejore no solo su gestión sino tan cursi nombre.
Pero es que además de las anteriores razones se ha invocado por parte del PE los intereses de la población saharaui, haciéndose consideraciones sobre la soberanía de las aguas, que deberán ser tenidas en cuenta en una futura negociación para la renovación de estos acuerdos. Esto como era previsible, ha ocasionado una respuesta rápida y airada de Marruecos arrojando una nueva luz política sobre un acuerdo que trataba de ser eminentemente técnico y pudiendo abrir -a mi juicio- un foro alternativo al de Naciones Unidas (NNUU) para debatir sobre el asunto del Sahara Occidental.
El que todo esto es complicado lo indica no solo el resultado de la votación sino que entre los 326 votos a favor del bloqueo del acuerdo (296 en contra y 58 abstenciones) se encontraban 8 de eurodiputados españoles. De estos 8, dos del PSOE y uno del PP.
Todo este embrollo tiene además el inconfundible y tradicional aroma de la lucha por el poder y la legitimidad existente entre las tres principales instituciones europeas: Consejo, Comisión y Parlamento.
Me temo que a partir de ahora la técnica del calamar -quizá un símil oportuno por obvias razones- que ha seguido nuestra política con todo el asunto del Sahara, tratando de ocultarse tras una espesa nube de tinta, no vaya a ser posible. No bastará con decir que apoyamos conversaciones directas en Nueva York entre el Gobierno marroquí y los saharauis, que a eso se reduce hasta el momento nuestra postura.
En noviembre del año pasado, a raíz de los graves incidentes allí ocurridos, expuse mi opinión (enlace con El Perejil del Sahara) sobre la necesidad de encontrar una política que equilibrara la defensa de nuestros intereses -especialmente en el Sahara Occidental- con contribuir a la estabilidad del régimen alauita de Marruecos. Así mismo expresaba ya hace un año, mi creencia de que los españoles no somos los únicos responsables de la encrucijada saharaui, de que hay otros muchos corresponsales.
Ahora ya podemos empezar a cuantificar en millones de euros algunos de esos intereses. Suponiendo que si pagamos 36 millones será porque ganamos algo más, el 70% de todo ello es lo que nos cuesta mantener una postura digna internacional al no reconocer -ni siquiera por la vía del hecho- la soberanía marroquí sobre las aguas del Sahara. Con la pequeña observación de que la dignidad es de la UE pero la factura es española, recayendo especialmente sobre nuestros sufridos pescadores andaluces y canarios.
El futuro del Sahara Occidental ya no se decidirá exclusivamente en NNUU sino que el PE ha abierto otro foro, con otros agentes, para tratar el asunto. Y aquí vamos a tener que dar la cara y apostar por si creemos que el Sahara Occidental llegará a ser independiente algún día o bien puede encontrar un cierto acomodo autonómico dentro de Marruecos. Y todo esto tratando con un nuevo Gobierno islamista moderado -moderado en sus creencias, aunque quizá no tanto en lo de la soberanía- que nadie sabe bien cómo respirara. Se acabó la política de dignidad barata a base de no significarse. A partir de ahora -y no será la pesca el único ejemplo- cada vez será más caro mantener el tipo. Pero solo en una apuesta clara sobre el futuro del Sahara se podrá basar una política eficaz con Marruecos.
*Ángel Tafalla es Almirante.
Ex Segundo Jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa Sur
Fuente: ateneadigital.es
El acuerdo ahora bloqueado concedía un poco mas de 110 licencias de pesca a barcos europeos -unos 70 españoles, 40 del resto de países europeos- para aguas marroquíes y del Sahara Occidental a cambio de 36,1 millones de euros anuales.
El PE utilizó dos tipos de razones para su decisión de bloqueo.
Unas ecológicas defendidas principalmente por eurodiputados finlandeses y suecos, en las que no entraré, pero que hablan muy poco de la eficacia de la gestión del Ministerio de Medio Ambiente/ Medio Rural y Marino en defensa de nuestros intereses.
Confiemos que en un futuro inmediato mejore no solo su gestión sino tan cursi nombre.
Pero es que además de las anteriores razones se ha invocado por parte del PE los intereses de la población saharaui, haciéndose consideraciones sobre la soberanía de las aguas, que deberán ser tenidas en cuenta en una futura negociación para la renovación de estos acuerdos. Esto como era previsible, ha ocasionado una respuesta rápida y airada de Marruecos arrojando una nueva luz política sobre un acuerdo que trataba de ser eminentemente técnico y pudiendo abrir -a mi juicio- un foro alternativo al de Naciones Unidas (NNUU) para debatir sobre el asunto del Sahara Occidental.
El que todo esto es complicado lo indica no solo el resultado de la votación sino que entre los 326 votos a favor del bloqueo del acuerdo (296 en contra y 58 abstenciones) se encontraban 8 de eurodiputados españoles. De estos 8, dos del PSOE y uno del PP.
Todo este embrollo tiene además el inconfundible y tradicional aroma de la lucha por el poder y la legitimidad existente entre las tres principales instituciones europeas: Consejo, Comisión y Parlamento.
Me temo que a partir de ahora la técnica del calamar -quizá un símil oportuno por obvias razones- que ha seguido nuestra política con todo el asunto del Sahara, tratando de ocultarse tras una espesa nube de tinta, no vaya a ser posible. No bastará con decir que apoyamos conversaciones directas en Nueva York entre el Gobierno marroquí y los saharauis, que a eso se reduce hasta el momento nuestra postura.
En noviembre del año pasado, a raíz de los graves incidentes allí ocurridos, expuse mi opinión (enlace con El Perejil del Sahara) sobre la necesidad de encontrar una política que equilibrara la defensa de nuestros intereses -especialmente en el Sahara Occidental- con contribuir a la estabilidad del régimen alauita de Marruecos. Así mismo expresaba ya hace un año, mi creencia de que los españoles no somos los únicos responsables de la encrucijada saharaui, de que hay otros muchos corresponsales.
Ahora ya podemos empezar a cuantificar en millones de euros algunos de esos intereses. Suponiendo que si pagamos 36 millones será porque ganamos algo más, el 70% de todo ello es lo que nos cuesta mantener una postura digna internacional al no reconocer -ni siquiera por la vía del hecho- la soberanía marroquí sobre las aguas del Sahara. Con la pequeña observación de que la dignidad es de la UE pero la factura es española, recayendo especialmente sobre nuestros sufridos pescadores andaluces y canarios.
El futuro del Sahara Occidental ya no se decidirá exclusivamente en NNUU sino que el PE ha abierto otro foro, con otros agentes, para tratar el asunto. Y aquí vamos a tener que dar la cara y apostar por si creemos que el Sahara Occidental llegará a ser independiente algún día o bien puede encontrar un cierto acomodo autonómico dentro de Marruecos. Y todo esto tratando con un nuevo Gobierno islamista moderado -moderado en sus creencias, aunque quizá no tanto en lo de la soberanía- que nadie sabe bien cómo respirara. Se acabó la política de dignidad barata a base de no significarse. A partir de ahora -y no será la pesca el único ejemplo- cada vez será más caro mantener el tipo. Pero solo en una apuesta clara sobre el futuro del Sahara se podrá basar una política eficaz con Marruecos.
*Ángel Tafalla es Almirante.
Ex Segundo Jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa Sur
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