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EL SÁHARA DE LOS OLVIDADOS اِل ساارا دي لوس اُلبيدادوس




"Háblale a quien comprenda tus palabras"
"Kalam men yafham leklam"

El eje Rabat-Washington

En el tablero de ajedrez en el que se ha convertido la geopolítica mundial, se está jugando en la actualidad una importante partida que tiene lugar en el Magreb, y en la que uno de los contendientes son los Estados Unidos de América, que juega con blancas y que ya ha movido ficha; y del otro lado del tablero, Marruecos y Argelia, que juegan con negras y se alternan en los movimientos, intentando hacer tablas. Una partida que tiene otros jugadores esperando, dado que se ramifica en el Sahel y Sahara Occidental y, por extensión, en toda África.
Pero la realidad es que EEUU, que conoce el contencioso argelino-marroquí y que sabe mover perfectamente sus piezas, se ha casado por amor con Marruecos y mantiene un matrimonio de conveniencia con Argelia. Una especie de "bigamia política" que corresponde exactamente a los intereses norteamericanos en la zona. El diálogo estratégico entre Marruecos y Estados Unidos, lanzado en Washington, "constituye otro jalón lleno de promesas en las relaciones bilaterales bajo el liderazgo de S. M. Mohamed VI", declaró el ministro delegado ante el ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Youssef Amrani. "Bajo el liderazgo de S. M. el Rey, una serie de acuerdos mayores materializados en estos últimos diez años ilustran el interés significativo y creciente entre Marruecos y Estados Unidos", subrayó Amrani, en el discurso de clausura de la primera sesión de este diálogo, citando a este respecto el acuerdo de libre comercio, la designación del Reino como aliado mayor fuera de la OTAN de EEUU y el Millenium Account Challenge. Este diálogo estratégico, cuya próxima sesión está prevista en 2013 en Marruecos, "refuerza y eleva las relaciones ya excelentes y mutuamente beneficiosas entre ambos países, bajo el liderazgo de S. M. el Rey Mohamed VI y el presidente Barak Obama", indicó el ministro.

El investigador en los asuntos del Sahara y del Magrb Abdelfattah El Fathi ha señalado que la supervisión del Diálogo Estratégico por la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton y su homólogo marroquí Saad Edin El Otmani, el jueves día 13 de septiembre, en la capital estadounidense, fué una gran ocasión para cimentar las relaciones diplomáticas entre los dos países, sobre todo en el asunto del Sahara. En sus declaraciones a Hespress, El Fathi indicó la importancia del debate sobre la dimensión del apoyo que concede EEUU a la propuesta marroquí respecto a dar una amplia autonomía a las regiones saharáuis, ya que Marruecos no solo pone el asunto del Sahara en primera línea del resto de sus relaciones diplomáticas y económicas, sino que apuesta en todas sus relaciones internacionales en lograr apoyos para su postura en la causa saharáui.
El Fathi considera que el Diálogo Estratégico entre Marruecos y Estados Unidos será una oportunidad única para hablar de los motivos que llevaron a Marruecos a retirar su confianza a Christopher Ross como enviado de la ONU para el Sahara y el asunto de su neutralidad. Sobre todo en la cuestión de aumentar las competencias de la MINURSO para abarcar la censura de los derechos humanos en el Sahara. Recuérdese que Roos fue embajador de USA en Argelia, el país creador del Frente Polisario y el mayor interesado en que no se solucione el conflicto del Sahara.
Por su parte, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, indicó que el Diálogo Estratégico Marruecos-Estados Unidos "viene para apoyar la dinámica de reformas llevadas a cabo en el Reino", bajo la dirección de S. M. Mohamed VI. Reformas iniciadas bajo el impulso del soberano que la secretaria de Estado había calificado de "un modelo para otros países de la región", subrayando que las mismas benefician sobre todo al pueblo marroquí". "En un momento en que algunos países adoptan un enfoque unidimensional, S. M. Mohamed VI inició reformas globales a niveles económicos, social y político", había declarado Hillary Clinton, que, por cierto, tiene a una hermana viviendo tranquilamente con un bereber en Ouarzazate (sur de Marruecos). En este contexto, es importante resaltar que las relaciones bilaterales entre los dos países se fortalecieron tras la entrada en vigor del Acuerdo de Libre Comercio en 2006, un acuerdo sin precedentes de Norteamérica con un país africano.
Todos estos acontecimientos no pasan desapercibidos para un avezado analista de la política internacional y, fundamentalmente, de la política exterior de los Estados Unidos. La ronda de contactos que dieron comienzo el jueves 13 entre EEUU y Marruecos tienen además como objetivo situar al Reino de Marruecos en un lugar preferente en la estrategia internacional de Washington. De este modo, Rabat y Riad se convierten en los dos grandes enclaves en el mundo árabe de la política estadounidense. En efecto, esta cumbre entre Estados Unidos y el Reino de Marruecos no solo aborda la problemática regional e internacional. USA quiere hacer de su aliado marroquí la segunda pieza de la tenaza estratégica abierta sobre el espacio geopolítico árabo-musulmán. La monarquía wahabita de Arabia Saudí y la monarquía alaui de Marruecos constituyen los puntos de apoyo de la intervención norteamericana en la "primavera árabe".
Por otra parte, el volumen de relaciones económicas y financieras entre los dos países está en pleno crecimiento. En 2011 las importaciones de bienes americanos en Marruecos crecieron en un 47%, y las exportaciones marroquíes hacia Estados Unidos, en un 56%. Marruecos es actualmente el cuarto cliente de EEUU en el mundo árabe, detrás de los Estados Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto.
Washington ha terminado por dar el visto bueno a una relación completa y diversificada con su aliado marroquí. A las tradicionales relaciones políticas y militares, particularmente intensas desde la Segunda Guerra Mundial, se han añadido las técnicas, científicas, económicas y financieras, dominadas todas ellas por el pragmatismo, y ante las que Rabat ha aceptado las "condiciones" exigidas por su aliado transatlántico.
En este sentido, las diferencias entre la Casa Blanca y el Palacio Real en cuanto al contencioso del Sahara pasan a un segundo plano observadas desde la visión estratégica de Estados Unidos en la región árabo-musulmana. Washington cuenta con la influencia creciente y el peso histórico que tienen las monarquías wahabita saudí y alauita marroquí para estabilizar el espacio geopolítico de la "primavera árabe", sujeto a fuertes convulsiones. Según observadores diplomáticos árabes, la reciente ofensiva salafista contra las embajadas de los Estados Unidos en varios países y el asesinato (casualmente un 11S) del embajador norteamericano en Libia junto a tres de sus colaboradores han sido parte de la agenda de discusiones en la primera sesión del Diálogo Estratégico entre Washington y Rabat. La Casa Blanca otorga gran interés en conocer la visión que pueden aportar los marroquíes para contener el crecimiento y la proliferación de tendencias salfistas y yihadistas, surgidas al calor de la "primavera árabe", a las que Occidente había minimizado hasta ahora de forma incomprensible.
"El diálogo iniciado incluye el conflicto del Sahara, la situación en el Sahel, la crisis de Mali, la cooperación militar, la promoción de las inversiones y la reconducción del Acuerdo de Libre Comercio", ha estimado el subsecretario de Estado norteamericano encargado de asuntos del Magreb, Ray Maxwel. Entre otras cuestiones, el diálogo se extenderá, como se ha dicho, al conjunto de reformas emprendidas por Marruecos en los últimos años, que Washington apoya y quiere ver profundizadas. La reciente visita al territorio del Sahara de una delegación norteamericana, no oficial, dirigida por Kerry Kennedy, fue posible gracias a la discreta intervención del Departamento de Estado ante sus interlocutores marroquíes. Sin embargo, no hay que equivocarse. Washington quiso incluir el conjunto de la problemática en dicho diálogo estratégico no para condenar a Rabat, sino para ayudar a su aliado marroquí a seguir en el camino de las reformas emprendidas.

A la vista de estos acontecimientos es fácil deducir, por tanto, que la "luna de miel" entre Rabat y Washington continuará adelante; por lo que es absolutamente descartable el "divorcio".

rmorenocastilla@hotmail.com
Fuente: eldia.es


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