¡SAHARAUI, SAHARAUIA, EIDA FEIDAK LILHURRIA! (tu mano junto a la mia hasta la libertad) ¡Rompamos el bloqueo informativo. Derribemos el Muro de Silencio! ¡LABADIL, LABADIL, AN TAGHRIR ALMASSIR! (No hay otra opcion que la autodeterminación)

EL SÁHARA DE LOS OLVIDADOS اِل ساارا دي لوس اُلبيدادوس




"Háblale a quien comprenda tus palabras"
"Kalam men yafham leklam"

"El camello perdido"

Un derviche que viajaba solo por el desierto se encontró con dos comerciantes.
–¿Han perdido ustedes algún camello?–les preguntó.
–Sí–contestaron ellos.
–¿Era ciego del ojo derecho y cojo de la pata izquierda?–volvió a preguntar el derviche.
–Sí.
–¿Había perdido un diente?–siguió preguntando el derviche.
–Sí.
–¿Estaba cargado de miel y de maíz?
–Sí, sí–dijeron los comerciantes.–Díganos dónde está.
–No lo sé –dijo tranquilamente el derviche.
–Pero ¿no lo ha visto usted?
–Nunca he visto ese camello, ni he oído hablar de él más que a ustedes.
Los comerciantes se miraron sorprendidos, y creyeron ser víctimas de un engaño y de un robo.
Se acercaron a él, le cogieron y le preguntaron:
–¿Dónde está el camello, y qué ha hecho usted de las joyas que había entre la carga?
–No he visto el camello, las joyas y la carga–repitió el derviche.
Entonces le condujeron ante el Cadí para que lo juzgara; pero después de un examen muy detenido no
resultó nada en contra del derviche. No era culpable de mentira ni de robo.
–Es un hechicero–exclamaron los comerciantes.
Pero el derviche le dijo tranquilamente al Cadí:
–Veo que está usted sorprendido, y que sospecha que estoy engañándole. Quizás le he dado motivo para ello, y debo explicarme.
He vivido muchos años, y aunque no he aprendido nada nuevo, me he habituado a ver con cuidado y a pensar bien en lo que veo, aunque sea en el desierto. Encontré esta mañana las huellas de un camello que iba perdido, porque junto a sus pisadas no había ninguna pisada humana. Comprendí que el camello era ciego del ojo derecho, porque estaba intacta la hierba de ese lado, y la del izquierdo se la había comido al pasar, y deduje que iba cojo, porque apenas se marcaban en la arena las pisadas de una de sus patas. Noté además que le faltaba un diente, porque en donde había mordido la hierba quedaba siempre en ella un pequeño espacio sin cortar. Hallé en el suelo algunas hormigas arrastrando algunos granos de maíz, caídos en la misma dirección de las pisadas del camello, y también hallé algunos montones de moscas disputándose unas gotas de miel, y por estas señas conocí la carga que
aquél llevaba.

Cuento popular saharaui, recogido por Saharaui OCHENTA (Raduán ZARUALI)


Imprimir artículo

Si te ha gustado este artículo puedes compartirlo desde tu blog, página Web o foro.



" />





0 comentarios :

Los contenidos de este blog son propiedad de su autora y de los medios de donde han sido duplicados, citando la fuente o autor de los mismos.
Para suprimir cualquier contenido con derechos de copyright que no permita ser duplicado, contacta conmigo en teofermi1@gmail.com
teofermi1@hotmail.com