En El Aaiún nace, en sus calles crece y en la llamada avenida Zerktuni, aparece.
De la epopeya de ″La Gdeim″ inspiración, al diario trágico y dramático de su grupo humano. Concepción, análisis y opinión. Y orientación, orientación… ante todo tipo de atrocidades y conspiración. Y una gran dotación de sensibilidad.
Con todas las letras en su puesto, se trata de un escritor saharaui especial que se identifica solamente con el gran margen de libertad que le otorgan internet y los periódicos digitales, un escritor que sabe bien elegir su lenguaje y sus vocablos, un analista que filtra minuciosamente sus términos para dirigirse a las masas, a las madrazas de los desaparecidos, a las madres de los detenidos de "Gdeim Izik" a los jubilados de la exempresa española del fosfato en el Sáhara que llevan reivindicando sus derechos legítimos e inalienables desde hace ya más de tres décadas.
Sus escrituras procuran ser el latido de la calle, procuran recoger todos los contrastes y ser una voz más de las manifestaciones de las avenidas de Smara y Mecka, de decenas de personas paradas, personas marginadas y muchas veces maltratadas por el único pecado de manifestarse pacíficamente reclamando la dignidad, la justicia y la igualdad por un futuro mejor. Personas autóctonas paupérrimas, que pertenecen a un territorio riquisísimo por sus enormes reservas de un fosfato de gran calidad mundial; por su pesca; por su arena; por sus minas y por y por y por…
Las escrituras del gran Lakhlifa suelen ser un mosaico que plasma la realidad saharaui actual, una realidad reconstruida de modo estético y literario, donde predominan los proverbios y las moralejas, un estilo cuyas peculiaridades las domina solamente él, dando luces al detalle del detalle de lo cotidiano, con el fin de sacarlo del olvido, describiéndolo y analizándolo. En pocas palabras es un portavoz vivo de los que no saben hablar, de quienes no sepan comunicar y hacer llegar…
A veces, sus textos se inclinan a ser testigos y documentaciones de una realidad dada y, muchas veces, abordan las inquietudes de su pueblo con un sentido crítico, realista, neutro y sincero a la vez; un estilo que oscila entre la sencillez, la rareza, la dificultad y la contrariedad.
Para él, la mezcla homogénea entre el dialecto hassanía y el árabe clásico es una doctrina que determina claramente a quién escribe y para quién… a y para un prototipo de lectores saharauis cuyos responsables les dejaron, cuyos Chejes de ellos no hablaron y cuyos ″miembros del parlamento″ se callaron.
La pobreza, el desempleo, la marginación y las violaciones de los DDHH por parte del estado marroquí representan el eje temático de sus ensayos comprometidos con su sociedad.
Por fin, cabe señalar que el conocimiento filosófico y la memoria histórica tan abarcadora de Lakhlifa DOUIHI, están siempre presentes en sus reflexiones; por lo cual, la buena comprensión de sus textos requiere de lectores un poco inteligentes, lectores que puedan salir e ir más allá de los meros y estéticos significados lingüísticos de las palabras a sus sentidos literarios inmensos, lectores que bien saben interpretar, navegar y nadar lejos, muy lejos de la censura.
Por Saharaui OCHENTA (Raduán ZARUALI)
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