MOHAMED BABBIR: “HAGO UN LLAMAMIENTO A LAS ASOCIACIONES DE DERECHOS HUMANOS PARA QUE, POR FAVOR, ME SAQUEN DE AQUÍ”
Mohamed Babbir, joven saharaui de 21 años secuestrado el día de Navidad por la policía de ocupación marroquí en El Aaiún y puesto en libertad provisional, pendiente de la celebración de un juicio el próximo día 17 de enero, habla por primera vez de su traumática experiencia. Y no es fácil hablar de lo que le pasó en la cárcel, ni de lo que sufrió, ni de cómo se siente ahora. “No sé qué llevo peor, si las secuelas físicas o las psicológicas. No puedo poner una cosa por encima de la otra”, asegura Mohamed.
Este activista saharaui reapareció tras sufrir en sus carnes, durante 62 horas de prisión preventiva, las consecuencias de su detención, desaparición forzosa y torturas a manos de las fuerzas policiales de ocupación marroquí. Ha sido una larga espera desde que el día 25 de diciembre, a las siete y media (19.30 horas), fuera secuestrado. Su madre, Fatma Alkanibeich, comunicó la noticia. Ella lo supo por su hijo pequeño, Amar Babbir, quien le dijo que vio cómo su hermano Mohamed había sido perseguido por un vehículo tipo Land Rover 110, perteneciente al conocido Batallón de la Muerte, dirigido por Ahmed Taussi y Nooradin. Según el testimonio de Amar, cuando las fuerzas de ocupación alcanzaron a Mohamed Babbir en la calle Alam, fue sometido a una brutal paliza y a burlas antes de subirle al coche para llevarle a dependencias policiales desconocidas.
Mohamed Babbir recuerda ese momento y cuenta que “cuando salí de casa se paró junto a nosotros un coche de la policía, tipo Land Rover 110. Cuando pararon, yo eché a correr, pero me siguieron con el coche. Se acercaron mucho a mí y uno de los policías abrió la puerta del coche y me golpeó con ella. Me caí, y antes de levantarme, ellos ya se habían bajado y empezaron a pegarme con las porras.
Me subieron al coche, me tiraron al suelo dentro de él y pusieron sus pies encima de mí. Me ataron con una cuerda y no paraban de pegarme golpes”.
Él ya sabía que la Policía marroquí le buscaba desde hace unos meses, tras la captura de dos amigos suyos activistas durante la Intifada. Reconoce haberse sentido acosado, tanto que días antes del secuestro había avisado a sus amigos de que temía que le sucediera algo malo. Permaneció más de 24 horas secuestrado y fue sometido a maltrato físico y psicológico hasta que, por fin, se tuvieron noticias de su estado.
Poco recuerda del momento en que despertó de la pesadilla en un hospital y asegura que “no tengo muchos detalles, porque creo que me desmayé. Al despertar en el hospital tenía un fuerte dolor de cabeza, el brazo roto y no me podía acostar de lado, porque sentía dolor por todo el cuerpo. Sé que la noche del 25 dormí en el hospital y el día 26 me llevaron de vuelta a la comisaria otra vez, donde estuve hasta el día 28, que fue cuando me trasladaron al Juzgado”.
La familia del activista, nada más enterarse de la detención de Mohamed Babbir, acudió de inmediato a la Jefatura de Policía a preguntar por su hijo y a presentar una denuncia, pero los funcionarios de la policía marroquí negaron haberle visto y no permitieron interponer dicha denuncia. Una vez verificado que Mohamed estaba en el hospital, su padre logró interponerla, aunque sin reconocimiento alguno de los hechos por parte de la policía marroquí. Con ella en la mano, visitó al Procurador General para darle una copia de la denuncia, pero el magistrado se negó también a recogerla, argumentando que “la policía ya le había informado de que el joven había estado en la comisaria después de pasar la noche en el hospital”.
El 28 de diciembre, a la una de la tarde, fue puesto en libertad provisional, tras comparecer ante el Procurador General del Rey, donde le fue comunicada la fecha de su juicio, previsto para el 17 de enero próximo. “El día 17 debo enfrentarme a un juicio… No sé lo que me voy a encontrar. Aquel día, en el juzgado, me amenazaron con someterme a un juicio militar si me veían en algún movimiento de la Intifada. Me amenazaron con un juicio militar, pero al final iré al Juzgado de Apelación de El Aaiún. Todavía no sé qué harán conmigo el día 17, puede ser que salga y puede que no”, asegura.
La fotografía tomada el día de su libración denota su estado cansado, su gesto dolorido, las evidentes secuelas del maltrato, con el brazo izquierdo en cabestrillo y otras muchas heridas ocultas. Desde entonces, han pasado unos días y Mohamed Babbir confiesa que “me encuentro un poco mejor, pero tengo mucho dolor de cabeza, fuertes dolores en los riñones y el brazo roto”. Ha intentado que un médico le trate estos dolores, pero comenta que “he ido al médico, pero siempre me encuentro en la misma situación… Me esperan los mismos policías, que me siguen a todas partes y, cuando entro a la consulta, no me hacen ni caso y no quieren ni verme… Yo creo que los mismos policías les han dicho que no me traten”.
Un pinchazo preocupante y sospechoso
Mohamed asegura que ahora mismo, además de intentar recuperarse de sus heridas físicas y de sus secuelas psicológicas por lo vivido, está “muy preocupado por un pinchazo que le dio la policía fuera de la comisaría y que no sabe qué contenía la jeringa. Me cuesta dormirme, porque tengo la sensación de que me voy a desmayar”.
Se siente arropado por las asociaciones de derechos humanos, que están dando seguimiento a su caso, pero él quiere ahondar en la preocupación que le supone no saber qué tipo de inyección le pusieron… “Por eso hago un llamamiento a todas las asociaciones de derechos humanos, para que, por favor, me saquen de aquí… Necesito poder ir a un médico y que investiguen de que trataba ese pinchazo, ya que aquí no me quieren ni recibir en el médico… Necesito ir al extranjero y que me hagan análisis y estudien qué es, porque realmente es algo que me preocupa mucho y no me deja dormir”.
Mohamed no se olvida de todos cuantos le apoyaron, a él y a su familia, en estos momentos tan duros. Por ello, envía un mensaje a todos ellos: “Doy las gracias a todos las personas que me apoyaron y se preocuparon por mí y por mi familia. También a los valientes de la Intifada en Boujdour, El Aaiun, Dakhla, Smara… que organizaron manifestaciones pidiendo mi libertad. No sé cómo agradecérselo a todo el mundo, de verdad”.
Fuente: RASD News
Imprimir artículo
Si te ha gustado este artículo puedes compartirlo desde tu blog, página Web o foro.

Suscribete a los comentarios de este artículo

0 comentarios :
¿Que opinas de este articulo? Tus comentarios siempre serán bien recibidos, ¡¡ Gracias !!