Venían para pedir la paz, para pedir la paz, con los fusiles.
Igual que si para pedirte pan se acordaran de tu padre.
Venían para pedir la paz.
Para pedir la paz, venían armados.
¡Que negros los cañones!
¡Que negros y pesados!
Para pedir la paz.
¿No te hace gracia?
Pedir, pedir, pedir.
Pero sin entregar nada, para exigir hay que entregar.
Para pedir hay que entregarse.
En cada amanecer, vienen para pedir la paz.
Alumbran la noche con las hachas encendidas de sus bombas.
Para pedir la paz mandan la guerra.
Y nosotros reventamos nuestros cañones.
Porque todavía creemos en la paz.
Nota: Se desconoce el autor
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