Marruecos atraviesa un contexto político marcado por dos factores decisivos surgidos en el conflicto del Sáhara Occidental. El primero es la posición de Francia, que en la época de Nicolas Sarkozy apoyaba abiertamente la propuesta marroquí de autonomía, ha cambiado bajo la dirección de François Hollande que parece, por lo menos, adoptar una postura más conciliadora y menos arrogante que la de la derecha cuando estaba en el. Lo cual sugiere la desaparición del veto francés favorable a Marruecos en el Consejo de Seguridad.
El retorno a la región del enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, con el deseo de sacudir las líneas en la cuestión del Sáhara Occidental. Una vuelta que constituye una humillación para el monarca alauí, que se vio obligado a revocar su decisión de repudiar al enviado de la ONU.
Estos dos elementos añadidos a la situación de injusticia, corrupción y deterioro de la situación económica y social en el reino a raíz de los impactos de la crisis mundial y en la zona del euro, pueden socavar el consenso artificial creado alrededor del trono.
Para salvaguardar el apoyo de su pueblo, Mohammed VI en un discurso pronunciado unos días antes de haber recibido, a regañadientes, al diplomático americano en Rabat, recurrió de nuevo al viejo espantapájaros del enemigo extranjero. De esta manera, arremetió contra Argelia, acusandola de estar detrás del entorpecimiento de la cuestión del Sáhara Occidental y de violar los derechos humanos en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, antes de pedirle que abra sus fronteras con Marruecos.
Siguiéndole los pasos, Youssef Amrani, Ministro delegado para Relaciones Exteriores, respondiendo a una pregunta oral de un grupo de diputados de su país, acusó al gobierno de Argelia de haber “expoliado” las propiedades de miles de marroquíes en Argelia.
La cuestión de los expulsados de los dos países se remonta a 1975, cuando estalló el conflicto del Sáhara Occidental y la anexión del territorio por Marruecos. Argelia, negándose a avalar el hecho consumado de la invasión disfrazada como “Marcha Verde”, las relaciones entre los dos países fueron profundamente afectadas. En este contexto, Hassan II tomó la decisión de expulsar a miles de argelinos y “nacionalizar” sus bienes immobiliarios y sus miles de hectáreas de tierras agrícolas sin ningún tipo de compensación.
Esta escalada marroquí oculta una profunda angustia y es una prueba irrefutable de la derrota marroquí en la batalla del Sahara Occidental.
Fuente: westernsahara
Imprimir artículo
Si te ha gustado este artículo puedes compartirlo desde tu blog, página Web o foro.

Suscribete a los comentarios de este artículo

0 comentarios :
¿Que opinas de este articulo? Tus comentarios siempre serán bien recibidos, ¡¡ Gracias !!