Es uno de los artífices de que los campamentos de refugiados saharauis en pleno desierto argelino tengan acceso a Internet. Fue responsable de telecomunicaciones durante la guerra, estudió en La Habana y tiene nacionalidad española.
![]() |
| El refugiado saharaui Azman Hamed |
Dajla (Campamentos refugiados saharauis en Argelia).- Azman Hafad habla tranquilo. Soporta con una sonrisa las prisas de periodistas y fotógrafos. Alrededor de su despacho parece que si una crónica o una pieza de informativos no llega a su destino se acaba el mundo. Él sabe que no, que todo seguirá igual. Pero actúa como si lo creyese y, normalmente, termina solucionando cada incidencia. La paciencia, como en el resto del pueblo saharaui, es su mayor virtud. Habla tranquilo, fuma American Legend y prefiere el PC al Mac. “El apple es mejor, sí, pero yo prefiero el PC”, dice sonriendo permanente mientras vuelve a dar otra calada más a su cigarro, que ya roza el filtro.
La vida de Azman es un ejemplo de entrega a la causa saharaui. Tiene 56 años y desde que Marruecos ocupó el Sáhara Occidental no ha hecho otra cosa que luchar para recuperar su tierra, su vida y la soberanía de su pueblo. “Unos cumplen con la causa a través de las armas, vigilando las fronteras... Mis armas son las comunicaciones, las redes... Intento que todos tengan servicio a Internet y que, por ejemplo, cuando ustedes vienen aquí puedan enviar sus crónicas y que el mundo sepa lo que está ocurriendo aquí”, narra Azman, desde el pequeño despacho que tiene en el campo de refugiados de Dajla.
Nació en El Aiún, en 1959, cuando aún era una colonia española. Recuerda aquellos años con cierta ensoñación. Estudió en un instituto llamado La Paz junto a estudiantes españoles y, por supuesto, saharauis. “Estábamos hermanados. Ahora añoramos muchísimo esa relación y la vida que tuvimos durante aquellos años”, explica mientras recuerda su tierra de la que permanece separado desde hace 40 años. Se trata de un paisaje casi antagónico al que ahora ocupa la población saharaui en pleno desierto argelino. “El Sáhara Occidental tiene 1.500 kilómetros de costa. Eso da para mucho. Y aquí... aquí no hay nada”, dice.

