Ceas-Sáhara / Por Ray Mesaud (Ciudadano indignado con la falsedad periodística)
Muy señor mío,
Me dirijo a usted para llamar su atención sobre la noticia publicada en su diario ‘La Razón’, sección de internacional, el día 1 de julio 2018, titulada ‘la cuestión pendiente del Sahara Occidental’ firmada por el periodista Javier Fdez. Arribas.
Sin pretender entrar en dar lecciones de ética u otros valores de la noble profesión periodística, lo que sorprende en la mencionada noticia no es la absoluta falsedad ‘ipsum’, sino la mala intencionalidad para desprestigiar a unos y favorecer a otros a base de calumnias y mentiras absolutas (…).
Desde el primer párrafo se percibe la mala intencionalidad del autor al escribir una falsedad histórica con el objetivo claro de desprestigiar a uno de los bandos de este conflicto, favoreciendo al otro cayendo en su simple y falsa propaganda, al escribir textualmente ‘…al movimiento independentista saharaui Frente Polisario que se había levantado en armas contra el Gobierno de Rabat, al que disputaba la soberanía de la ex colonia española del Sahara Occidental’.
Es archiconocido por un periodista del calibre del tal Javier Fdez. Arribas e indiscutible a estas alturas, por ser historia reciente, que el F. Polisario ni se levantó en armas contra Rabat, sino todo lo contrario puesto que el régimen de Hassan II fue quien agredió y ocupó por las armas al territorio del Sahara Occidental, ni tampoco disputó la soberanía del territorio a Marruecos, simplemente porque a quien no le pertenece una cosa no se le puede disputar (…)
El autor con la sutileza de un zorro que pretende dañar sin ser detectado, subtitula su noticia con la venenosa ‘versión’ de ‘El frente Polisario, vinculado a grupos terroristas’. Intentando justificar su falsa afirmación recurriendo a la misma calumnia y el absurdo que utilizó Marruecos para lanzarse a los brazos de sus amos, tomando la decisión de cortar las relaciones con Irán alegando ‘la existencia de relación con el Polisario a través de la milicia libanesa de Hizbualah’ (…). Dicha alegación sorprendió en círculos occidentales, tanto de sus poderosos servicios secretos como de sus afinados diplomáticos por su falsedad y la forma chapucera que utiliza el régimen marroquí para hacer
diplomacia.






















