¡SAHARAUI, SAHARAUIA, EIDA FEIDAK LILHURRIA! (tu mano junto a la mia hasta la libertad) ¡Rompamos el bloqueo informativo. Derribemos el Muro de Silencio! ¡LABADIL, LABADIL, AN TAGHRIR ALMASSIR! (No hay otra opcion que la autodeterminación)

EL SÁHARA DE LOS OLVIDADOS اِل ساارا دي لوس اُلبيدادوس




"Háblale a quien comprenda tus palabras"
"Kalam men yafham leklam"

Mostrando entradas con la etiqueta Saleh Abdalahi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Saleh Abdalahi. Mostrar todas las entradas

Un Sáhara de libros por descubrir (1): La Generación de la amistad

En fechas recientes se ha celebrado, en el Centro Panafricano y Centro de Estudios Panafricanos, un encuentro que ha congregado a una serie de artistas, periodistas, cineastas, blogueros, africanos y afrodescendientes. Y también de escritores que han visto sus obras publicadas en fechas recientes. Entre ellos un saharaui, Bahia Mahmud Awah, antropólogo, poeta, escritor, fundador del proyecto informativo cultural Poemario por un Sahara Libre y uno de los artífices de la formación del grupo de escritores saharauis denominado la Generación de la Amistad.
“Los africanos hemos sido ninguneados en la literatura colonial. Nuestra cultura oral, nuestra memoria y la contenida en manuscritos de sabios y eruditos tienen un enorme desfase con lo reflejado en la bibliografía colonial”. (Bahía M. Awah)
Este movimiento cultural, que surgió en julio de 2005 en Madrid y también desde los campamentos de refugiados, empujado por el esfuerzo de varios intelectuales españoles, es “la primera generación de escritores del Sáhara Occidental que tomó la decisión de constituirse oficialmente como grupo literario”, tal y como nos informa Conchi Moya en el libro Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos, colectivo que además “ha conseguido publicar libros con cierta regularidad”.

Ellos mismos se definen como “Un grupo de poetas saharauis que pretenden transmitir el sufrimiento de su pueblo, unidos por historias de pastores que se perdieron persiguiendo sus sueños tras una nube” y resaltan que “La intención de esta iniciativa es destacar la importancia de la cultura en cualquier lucha, esta es una de las mejores representaciones que podemos dar al exterior para dar a conocer quiénes somos.”

Inspirándose en la Generación de poetas del 27, pero también en la poesía saharaui en hasanía, ya han publicado varias antologías, entre las que se encuentran: Añoranza (2002); Bubisher, poesía saharaui contemporánea (2003), Las voces del viento (2014), o la que ha visto la luz este mismo año bajo el título Generación de la amistad, que se edita en bilingüe: castellano-francés. El colectivo cultural lo forman un puñado de poetas que viven dispersos por el mundo: Limam Boisha, Luali Lehsan, Saleh Abdalahi Hamudi, Chejdan Mahmud, Ali Salem Iselmu, Zahra Hasnaui, Bahia Mahmud Awah, Sukeina Aali-Taleb Fernández y Mohamed Abdelfatah Ebnu, entre otros.




Cuenta una leyenda saharaui…

Cuenta una leyenda saharaui que en aquellos lejanos tiempos en que las caravanas iban cruzando el desierto en busca de pastos y agua, y transportando mercancías, una madre se acercó a su hijo, al que acababan de cortarle la cresta de pelo que llevaba como niño, porque cumplía trece años y de hecho ya se consideraba un hombre preparado para las más largas y duras travesías del desierto. Cuando aquel joven preparaba su montura, su madre que sabía por su propia experiencia la conducta y la vida en el desierto, le toma la mano y le dice:
-Hijo me alegro que ya seas un hombre como tu hermano, pero debes tener en cuenta lo que te voy a decir. Ya que estás decidido a ir con los hombres, antes de incorporarte a esta caravana te diré: si sientes cansancio no lo digas, si sientes sed o hambre no lo digas, pero hijo, si una piedrecita del camino se cuela en tus zapatos, puedes decirles que esperen para quitártela.

Recogida por Saleh Abdalahi para el libro “Cuentos tradicionales saharauis”

Fuente: Corremundos
Imagen: Rachel Carbonell (Camellos en el Sahara Occidental)




Homenaje a Gdeim Izik de los poetas y escritores saharauis: (6) Poema de Saleh Abdalahi

Poemas del libro "La primavera saharaui"
El grito de Gdeim Izik
Noviembre apuró los caminos del éxodo
y tu has elegido pasar hambre a no ser hambrienta.
A tener sed de garganta pero no de palabra.
A vivir en la miseria, a no ser miserable.
A dar tu juventud, toda tu edad, para vivirla con dignidad.

Saleh Abdalahi

En octubre de 2010 se agotó la paciencia de los hijos del Sáhara y brotó un campamento de 7.000 jaimas a 14 kilómetros de El Aaiún. Cada jaima es un bastión infranqueable y una bandera que seguirá flotando en el cielo de la patria hasta la victoria final. Bendita seas tú, jaima. Eres el alma de nuestra tierra y nuestro tesoro más valioso.
(Abdurrahaman Boudda)

Los crímenes no se pueden ocultar en cualquier parte del mundo y tampoco la culpa de quien los ha cometido. Pero cuanto más tiempo se cierren los ojos a la impunidad, habrá más violaciones a los derechos humanos, más atrocidades, lo que empujará a lo inimaginable. Como Jatarramla, Gdeim Izik pasará a la historia como un hito en la lucha saharaui por su patria y como símbolo de rechazo a la ocupación.
(Ahmed Muley Ali)




Una cita con Yahya

Ella no cabalga al lado del caminante de pasos firmes y lengua mojada. Ella es cómoda y sabe esperar su hora, hace mucho tiempo que había chupado los pezones de las serpientes y amasado las habilidades de las iguanas, había soplado al sol para saber saciar su sed de espejismo. Se arrima primero a sus espaldas en su intento de cansarlo, de rendirlo, dificultándole la firmeza de sus pasos en las calientes dunas. Luego comienza chupando toda la humedad que puede tener su cuerpo. Entonces se siente cómoda y comienza a serpentear mientras la sed debilita sus rodillas hacia su cuello, exprimiendo su garganta con su aliento caliente y esponjado convirtiendo lo que puede quedar de su saliva en una especie de espuma blanquecina y seca, como de lana, que va levantando grietas al ser tragada por su garganta.
Llegado a este extremo el caminante siente su peso, cae sobre la arena. Ella se desliza mas abajo contradiciendo sus pasos. Él vuelve a levantarse con la boca entreabierta y la arena pegada a su cara, el sol está a dos palmos de su cabeza y el agua que ella dibujó a dos pasos, vuelve a caer, se levanta a duras penas. Ahora ella está a su lado, libre, hombro con hombro, paso a paso, vestida con su sombra, tirando de él de un lado a otro. Él comienza a sentir miedo, a distinguir sus terribles rasgos entre la soledad del desierto, sus hondos ojos oscuros como las profundidades de dos pozos secos y sin fondo, nublándole la mirada, su nariz hueca como una tumba a veces abierta y a veces cerrada, robándole poco a poco el aliento, su boca una inmensa cueva con cráneos medio enterrados en la arena, cubiertos con un silencio estridente, escondido de la existencia, perforándole el tímpano. En este momento Yahya, aturdido, se desploma sobre sus rodillas con los brazos caídos, ella comienza a girar a su alrededor en forma de tornado de arena, de repente se eleva unos cuantos metros del suelo y bruscamente baja como si intentara traspasar la arena.
En cuestión de segundos un aire caliente se expande y le golpea todo el cuerpo, Yahya cae de bruces sobre su espalda, hunde sus manos en la arena y aprieta los puños con toda su fuerza o más bien con toda su vida.




El sastre

Él lo abandonó todo. La mitad de su familia se quedó atrás. No había tiempo. Los mayores murmuraban el miedo que se avecinaba por la incertidumbre que reinaba en las oficinas de la administración. Los jóvenes dispuestos a darlo todo por el nuevo nacionalismo saharaui, que se cebaba en las polvorientas calles de El Aaiún sin saber por cuál de los polos entraría el terror. Él, que se encontraba en el ojo del huracán, perseguido por sus trabajos clandestinos a favor del bello sueño de la libertad, pasó todo el mes de agosto como un hombre invisible, salvo para sus contactos que lo visitaban de vez en cuando y siempre con mucha cautela, por el miedo de levantar sospechas. La última vez que lo visitaron lo encontraron como siempre, sentado detrás de su maquinita de coser en medio de un montón de telas rojas, verdes, blancas, negras, cosiendo banderas y más banderas, al verlos entrar, sin dejar la tijera que tenía en la mano, se levantó con una sonrisa de esperanza a saludarlos, como de costumbre, pero se paró en seco al ver en sus rostros el miedo y la incertidumbre. Por sus amigos se enteró que en Madrid se acababa de firmar un acuerdo tripartito entre España, Marruecos y Mauritania para dividir el Sahara entre los vecinos. De nada le sirvió preguntar porqué no había una representación saharaui, no podía concebir la noticia y la idea de que España después de tanto tiempo en el Sahara lo abandonaría de esta forma tan mezquina. Él, que estudió en institutos españoles, que empezó a amar la literatura española, que tenía amigos españoles y que sus padres como él tenían DNI español, que cien años de convivencia terminaran en el tiempo que dura una firma sobre un papel... Por la indignación de la situación, se le olvidó que todavía llevaba la tijera y dio un golpe de rabia a la pared y al volver en sí descubrió que sangraba, extendió su mano, dirigiéndose a sus amigos y les dijo – la libertad, nos va ha costar mucha sangre y muchas vidas-..........





Bajo el cielo azul

Día tras día se espera el mañana, ya había pasado mucho tiempo y muchos perecieron en la contienda hacia el encuentro que todos esperamos, ayer él estaba allí con ella y me contó que la vio reflejada en su espejo azul bajo la lluvia de Tiris. Estaba empapada de júbilo, su corazón se engrandecía bajo el nuevo sol que la acariciaba entre la multitud que gritaba su nombre, ella en la cumbre, triunfal se desnudó de su pesadumbre y repartió su corazón de alas blancas entre la gente que la clamaba sedienta de la eternidad de su esperanza.
Todos, hombres, mujeres y niños estaban bajo su lluvia y todos querían purificarse con su aire, su brisa de mar, su olor a tierra mojada, ella se encontró deseada en todas esas miradas y desde el silencio nos dijo con un puñado de arena en su mano:
– Bienvenidos todos, esta es vuestra tierra.
Y todos la sintieron santa, virgen y bella entre sus brazos.
– Me convertiré en arena bajo vuestros pies cuando termine la lluvia, mi corazón andará risueño en cada grano, desnudo al sol, a la luna y los que son de verdad dignos de este día – nos dijo.
Terminó la lluvia y ella tan bella se desvaneció sin dejar huella, la multitud en el polvo de la alegría se miraba y se abrazaba, tiernos purificados, la buscaban y no le encontraron rastro y en la cumbre donde había estado, un hombre mutilado de guerra apoyándose sobre su muleta nos gritó:
– Ella está en la tierra bajo este cielo azul de libertad.

Ilustra el post "Emoción suspendido" de Leyla Murr




"Los saharauis salen, con la palabra y con sus cuerpos, a luchar por sus derechos"

Entrevista a Saleh Abdalahi, poeta y coautor de “La primavera saharaui. Escritores saharauis con Gdeim Izik”.

Se define como un poeta autodidacta. Saleh Abdalahi nació en El Aaiún (1971), cuando el Sáhara era todavía una provincia española. Hoy reside en Palma de Mallorca. Estudió en Cuba, como muchos sahararuis, donde se licenció en dibujo técnico. Salem Abdalahi ha escrito con otros autores “La primavera saharaui. Escritores saharauis con Gdeim Izik”, para que no caiga en el olvido el desmantelamiento a sangre y fuego de este campamento, por parte del Reino de Marruecos, en noviembre de 2010.
Ha participado en libros de poesía como “Añoranza” o “Bubesher” y en solitario ha escrito “La arena de tus huellas”. La antología sobre Gdeim Izik tiene un precedente. En 2005, varios poetas saharauis –entre ellos, Saleh Abdalahi- colaboraron en un libro para denunciar la brutal represión de la primera intifada en los territorios ocupados.

-¿Cómo surge la idea de publicar “La primavera saharaui. Escritores saharauis con Gdeim Izik”?
-Es un libro de denuncia que surge a raíz del desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik. Destinamos el dinero de la venta de los libros a las familias de los presos políticos de Gdeim Izik. Un grupo de poetas saharauis (algunos residimos en España y otros en los campamentos de refugiados) pretendemos así aportar nuestro grano de arena en la lucha por la libertad de nuestro pueblo. A través de la poesía y la palabra. Son medios, de protesta y denuncia, con mucho futuro para hacer llegar a la gente nuestras reivindicaciones.




"Ven" (Poema saharaui)

"Ven con tu condición de humano para sentirte más humano,
sentir la ausencia de la cuna en la distancia del olvido,
a sentir la erosión del tiempo que oxidan nuestros huesos sin nombre.
Ven a vivir mi paciencia incierta que descansa sobre las secuelas de la guerra, 
a esquivar las guadañas que arrastra mi suerte,
no saciar las calladas lágrimas que ahogan nuestras almas.
Ven a salvar la inocencia que se pierde entre el polvo y la pólvora
y esperar en mis horas de exilio la ultima vuelta de mis plegarias.
Ven y cuando hayas vuelto no dejes de ser el eco de mi humana voz
que reclama con boca seca la LIBERTAD."

     Saleh Abdelahi, poeta saharaui




Literatura saharaui en español: Saleh Abdalahi (Poeta y escritor saharaui)

Saleh Abdalahi nació en 1971 y pasó su adolescencia en Cuba, donde cursó estudios de Dibujo Técnico. Al finalizar sus estudios, regresó a los campamentos, en los que trabajó varios años impartiendo clases de Formación Profesional. En la universidad cubana escribió sus primeros versos, y sus poemas han sido publicados en varias antologías de poesía saharaui. Es miembro fundador de la Generación de la Amistad saharaui. Actualmente reside en Barcelona.

Nosotros
En esta intemperante seguimos estando nosotros, los de antes,
los que luchan con sus desnudos cuerpos, contra las desgarradas muelas abrasivas del tiempo.
Los que apagaron sus agujereados pechos y ataron sus manos sobre el vuelo blanco de palomas.
Los que mueren, nacen, sueñan, y, sobre todo, esperan arrancar de las cenizas la identidad
de un corazón hecho ya fuego.





La nueva poesía saharaui en español


En la fila superior, de derecha a izquierda: Liman Boicha, Saleh Abdalahi, Ebnu, Chejdan Mahmud.
En la fila inferior, de derecha a izquierda: Mohamed Ali Ali Salem, Zahra Hasnaui, Ali Salem Iselmu, Bahia Awat.


La nueva poesía Saharaui es una poesía que, desde los márgenes, lucha por construir su propia identidad. Es un arma cargada de futuro, como dijo Celaya, que nace de las gargantas doloridas, secas y sangrientas de un grupo de escritores forjados en el exilio de tres estaciones sin ocaso.
En 1976, mientras España esperaba conmocionada la muerte de Franco, el último soldado español abandonó el Sáhara Occidental, sin dar la oportunidad de organizar el referéndum de autodeterminación que la ONU, y el pueblo saharaui, demandaban desde hacía años. Desde el norte y desde el sur, Marruecos y Mauritania respectivamente, ávidos por ensanchar sus fronteras, se aprovecharon de la debilidad de España para enviar sus ejércitos a ocupar un vasto territorio, desértico y poblado por menos de 100.000 saharauis, pero de enorme riqueza natural.




Los poetas saharauis con El Aaiun

PALABRAS PARA EL SAHARA

Los gritos y las voces de los que no pueden hacer más que gritar y luchar con la convicción de que el SÁHARA SIEMPRE SERÁ LIBRE, CON EL CAMPAMENTO DE GDEIM IZIK, CON EL AAIUN SAHARAUI, SOBERANO Y LIBRE.
El Aaiún

Cuando aquel infame noviembre 
se vistió de negro y con su guadaña
cortó mi ombligo
todo se volcó contigo.

Luego el tentáculo de la guerra
nubló con pólvora nuestro espacio.

Alguien en la trinchera gritó tu nombre
y desde entonces en cada corazón que va
dejando para el dolor una esperanza
me resuena tu nombre.

Saleh Abdalahi




Los contenidos de este blog son propiedad de su autora y de los medios de donde han sido duplicados, citando la fuente o autor de los mismos.
Para suprimir cualquier contenido con derechos de copyright que no permita ser duplicado, contacta conmigo en teofermi1@gmail.com
teofermi1@hotmail.com