¡SAHARAUI, SAHARAUIA, EIDA FEIDAK LILHURRIA! (tu mano junto a la mia hasta la libertad) ¡Rompamos el bloqueo informativo. Derribemos el Muro de Silencio! ¡LABADIL, LABADIL, AN TAGHRIR ALMASSIR! (No hay otra opcion que la autodeterminación)

EL SÁHARA DE LOS OLVIDADOS اِل ساارا دي لوس اُلبيدادوس




"Háblale a quien comprenda tus palabras"
"Kalam men yafham leklam"

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Los cuentos del erizo y otros cuentos de las mujeres del Sáhara

Ilustración de Sraysru Dahabu y sus siete hermanos, uno de los cuentos contados por las mujeres del Sáhara

Por Sukeina Aali-Taleb / blogs.elpais.com

La editorial Libros de las Malas Compañías publica Los cuentos del erizo y otros cuentos de las mujeres del Sáhara con el prólogo escrito por la Ministra de Cultura de la República Árabe Saharasí Democrática, Khadija Hamdi.

Esta editorial apuesta por la publicación de cuentos tradicionales de poblaciones silenciadas, cuya cultura oral no goza del prestigio que tiene nuestra cultura escrita. Es este el segundo libro de su colección Serie Negra, que no alberga novela policiaca sino los cuentos que cuenta la gente que vive en ese continente del que tan poco se sabe: África. El primero fue El dragón que se comió el sol y otros cuentos de la Baja Casamance, y se realizó siguiendo el mismo procedimiento que este que ahora se publica. Sus autores, Ana Cristina Herreros y Daniel Tornero se desplazan al lugar de África elegido y allí se recogen y se ilustran los cuentos. Siendo ellos agentes de su propia cultura. Luego se edita en un libro para que en Europa, donde ya casi no hay lugar para lo oral, puedan leer los cuentos maravillosos que se han contado durante milenios y que formaban también parte de nuestra cultura oral, tan sometida por lo escrito. La editorial considera que el pueblo que comparte con nosotros sus historias también es autor de este libro y por ello el porcentaje de las ventas que se destina a derechos de autor se entrega a un proyecto que revierta en su propia cultura. En este caso que nos ocupa se entregará al Ministerio de Cultura de la RASD.

Ilustración realizada para la portada del libro Los cuentos del erizo




Un Sáhara de libros por descubrir (1): La Generación de la amistad

En fechas recientes se ha celebrado, en el Centro Panafricano y Centro de Estudios Panafricanos, un encuentro que ha congregado a una serie de artistas, periodistas, cineastas, blogueros, africanos y afrodescendientes. Y también de escritores que han visto sus obras publicadas en fechas recientes. Entre ellos un saharaui, Bahia Mahmud Awah, antropólogo, poeta, escritor, fundador del proyecto informativo cultural Poemario por un Sahara Libre y uno de los artífices de la formación del grupo de escritores saharauis denominado la Generación de la Amistad.
“Los africanos hemos sido ninguneados en la literatura colonial. Nuestra cultura oral, nuestra memoria y la contenida en manuscritos de sabios y eruditos tienen un enorme desfase con lo reflejado en la bibliografía colonial”. (Bahía M. Awah)
Este movimiento cultural, que surgió en julio de 2005 en Madrid y también desde los campamentos de refugiados, empujado por el esfuerzo de varios intelectuales españoles, es “la primera generación de escritores del Sáhara Occidental que tomó la decisión de constituirse oficialmente como grupo literario”, tal y como nos informa Conchi Moya en el libro Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos, colectivo que además “ha conseguido publicar libros con cierta regularidad”.

Ellos mismos se definen como “Un grupo de poetas saharauis que pretenden transmitir el sufrimiento de su pueblo, unidos por historias de pastores que se perdieron persiguiendo sus sueños tras una nube” y resaltan que “La intención de esta iniciativa es destacar la importancia de la cultura en cualquier lucha, esta es una de las mejores representaciones que podemos dar al exterior para dar a conocer quiénes somos.”

Inspirándose en la Generación de poetas del 27, pero también en la poesía saharaui en hasanía, ya han publicado varias antologías, entre las que se encuentran: Añoranza (2002); Bubisher, poesía saharaui contemporánea (2003), Las voces del viento (2014), o la que ha visto la luz este mismo año bajo el título Generación de la amistad, que se edita en bilingüe: castellano-francés. El colectivo cultural lo forman un puñado de poetas que viven dispersos por el mundo: Limam Boisha, Luali Lehsan, Saleh Abdalahi Hamudi, Chejdan Mahmud, Ali Salem Iselmu, Zahra Hasnaui, Bahia Mahmud Awah, Sukeina Aali-Taleb Fernández y Mohamed Abdelfatah Ebnu, entre otros.




Nos vamos de festival

Ilustración de Roberto Maján

Volvemos al FiSahara, Festival Internacional del Cine del Sáhara, y ya va por la XIII edición. Un festival no competitivo y que aspira a celebrarse en un Sáhara Occidental independiente. Mientras tanto, armados de paciencia, fortaleza y diplomacia, tendremos a la noche como aliada, y será una vez más una enorme pared blanca el lugar donde se proyecten las películas e improvisadas jaimas darán cabida a los distintos talleres.

El certamen tendrá lugar del 11 al 16 de octubre en el campamento de refugiados de Dajla, en la región argelina de Tindouf. El lema de la presente edición es Pueblos ocupados: Memoria y resistencia, y contará con una sección de películas dedicadas a pueblos ocupados, entre ellos el Sáhara Occidental, Palestina y las Américas. Como plato fuerte participará el líder independentista de Papúa Occidental, Benny Wenda, exiliado en Londres tras escapar de la cárcel en Indonesia, que visitará por primera vez los campamentos de población refugiada saharaui.

Considerado como el festival más remoto del mundo, FiSahara ofrecerá sus emblemáticas proyecciones bajo las estrellas del desierto del Sáhara, así como talleres, mesas redondas, carreras de camellos y conciertos. Vetusta Morla será el grupo encargado de cerrar el festival. "Agradecemos de todo corazón a todos los miembros de Vetusta Morla su solidaridad en un momento tremendamente complicado para el conflicto, en el que se necesitan más que nunca muestras de apoyo y cariño hacia un pueblo noble que lucha pacíficamente por la justicia y la libertad”, aseguró María Carrión, Directora ejecutiva del festival. “Volver a los campamentos era una cuenta pendiente para nosotros”, dijo Guille Galván, guitarrista y compositor de la banda.




Mujeres, refugiadas de segunda, en Idomeni

Una de las mujeres sirias entrevistada en el campamento de Idomeni

Vuelvo al diccionario a menudo, y reviso con ansia las más variadas definiciones, porque me doy cuenta de que no se corresponden con aquello que pretenden definir. ¿Me pasa solo a mí? No creo. Si el lenguaje es el vehículo de mi pensamiento, las palabras no se adecúan a lo que pienso. Y, ¿qué puedo hacer? Yo, confío en los académicos. Así que tengo el diccionario de la RAE como libro de cabecera. Lo tengo en favoritos en mi portátil y es la página que curiosamente visito con más frecuencia desde mi móvil. Como si estuviera aprendiendo a hablar o descubriendo un idioma nuevo. Y así es. Descubro diariamente que las palabras no siempre se corresponden con aquello que definen. Refugiado, refugiada…

refugiado, da
Del part. de refugiar.
1. m. y f. Persona que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ve obligada a buscar refugio fuera de su país.

La palabra no incorpora el matiz de temporalidad. ¿Se puede ser refugiado toda una vida? ¿Se puede ser refugiado durante generaciones? Se contradice con el término de asentamiento. Pero si no te estableces en un territorio que te han cedido y todas tus pertenencias caben en una maleta, pequeña, siempre dispuesto a retornar, no podemos hablar de asentamiento. Ceder un territorio difiere de regalar, y todo pueblo necesita un lugar donde asentarse. Ceder sí entiende de temporalidad, es algo que hay que devolver. Cuando un refugiado se encuentra fuera de su país por las circunstancias, solo se entiende si se le añade la temporalidad. El refugiado confía en que esas circunstancias cambien ¿40 años es temporal? Ya, parezco nueva en este mundo.

Busco entonces refugio…
Del lat. refugium.
1. m. Asilo, acogida o amparo.
2. m. Lugar adecuado para refugiarse.

Obvio asilo, acogida o amparo. Sería hacerlo muy fácil, con su contundencia estarán conmigo en que ninguna se corresponde con la realidad.




Memoria de ciudad [05]

Ilustración de Roberto Maján

MIAMI BEACH - Sukeina Aali-Taleb
No sé bien cómo fue, quizá fue un viaje precipitado, imprevisto sin ninguna duda, pero hoy sé que fue la cura para aliviar una sentida pérdida. Una de esas pérdidas sin posibilidad de retorno y que solo te das de nuevo con ella en forma de recuerdo. Una pérdida de las de verdad. De las que generan un vacío tan grande que no hay forma de volverlo a llenar. Un vacío con el que aprendes a vivir. Y con el tiempo, aprendes a vivir hasta bien. Feliz. Porque en eso consiste la vida, en generar una disposición perfecta y una increíble capacidad de adaptación a los cambios. La vida es cambio. Y ahí nos vimos, embarcados en un avión de American Airlines, tomando café americano y algún que otro vino para paliar las 11 horas de vuelo. Destino, América.

El saharaui es viajero por naturaleza y rara vez dice que no a un destino tan apetecible.
Ya conocía la América de los rascacielos, incluso cuando aún desafiaban las leyes arquitectónicas dos torres muy altas, gemelas ellas; también conocía las calles de prisas y acento hispanoamericano, de ruido, de taxis amarillos y frío. De gente grande dispuesta a echar unas risas. Conocía la América gubernamental de grandes avenidas, muy limpias, de zonas residenciales, de hojas secas bailando al ritmo del viento, de otoños y charlas sobre cine, música, política internacional y literatura al calor de la calefacción de una casa con dos pisos de altura y tejado a dos aguas. Una casa con una nevera enorme para alojar garrafas de tres litros de leche -entera, semidesnatada y desnatada- y por supuesto con un sótano con varias lavadoras y secadoras para hacer a gusto la colada. La América de grandes centros comerciales, de escaparates, y pasillos relucientes y lisos, preparados para recorrerlos con unas buenas zapatillas con ruedas, si tuviéramos diez años. Que está claro que hace tiempo que ya pasaron.

Pero no conocía la América cálida, de carreteras interminables, sin una curva, la América de recreo. A simple vista, la península de la Florida es así. Apacible.




Memoria de ciudad [01]

Ilustración de Roberto Maján

MADRID
Nació corista y sin pretenderlo la eligieron protagonista.
No le deslumbran los focos ni los neones.
Linda solista, vive deprisa.
Ha aprendido a estar en el punto de mira.

Protegida por dioses alados con sus pegasos,
que salvaguardan desde lo alto el horizonte de tejados anaranjados.
Y en la azotea del arte descansa Minerva, firme guerrera, que odia las guerras,
y que salpica a quien mira con polvo de estrellas,
la magia que otorga la inteligencia.
En las aceras, árboles con troncos negros
que esperan al alba un aluvión de coches.
Mientras, la ciudad bosteza y se despereza. Lenta.
Crujen sus huesos de animal metropolitano,
luego ruge, protesta y escupe. Despierta.

Renace cada mañana bajo los cielos pintados.
Se venden libros baratos en la cuesta de Moyano,
se vende arte a raudales en los museos y en las calles,
hay casas de empeño que compran oro, y venden sueños.

Tertulias de mesa camilla,
encuentros en bares, cafés y paseos.
Parques de árboles floridos,
capricho de enredaderas y pinos.
Apenas algún madroño, con oso,
mustio y olvidado en la plaza que despide el año.




Memoria de vida [01]

Ilustración de Roberto Maján
VIDA
He dejado de buscar tu nombre,
se había instalado en mí, no recuerdo desde cuándo,
quizá desde que la nieve cubría los bancos
y los paseos entre hileras de flores era nuestra rutina de fin de semana.

Dejé de rendirte cuentas,
de comer los domingos, de esperar tu llamada.
Me dijeron que la vida pasa, y que no importan las palabras,
y así una mañana me arrancaron tu nombre
y desde entonces no he vuelto a pronunciarlo.

He dejado de buscar tu nombre,
porque grito y nadie me contesta,
porque pregunto y no hay respuesta,
porque el silencio lo llena todo,
y se ríe de mí sin decir nada.

Es solo una palabra, pienso,
y entonces busco entre mis recuerdos,
y se me escapa el llanto, y no debo,
es solo una palabra, pienso.
Y te veo bailar en la cocina,
una suerte de albóndigas y gazpacho,
de vino dulce, de risas,
y no sé qué hacer con tu nombre.
Quiero decirlo, y no puedo.




FiSahara, un festival de cine inolvidable

Campamento de Dajla, Tindouf, Argelia, lugar donde se celebra el FiSahara
En esta edición del FiSahara, contamos con un cronista excepcional. Uno de nuestros poetas, Ali Salem Iselmu, ha viajado a los campamentos saharauis para contarnos de primera mano la marcha de un festival que ya celebra su decimosegunda edición. Con sus palabras nos trasladamos al calor del desierto en el mes de mayo y a la emoción de una inauguración de cine.

El avión atravesó el Mediterráneo; atravesó los campos de almendros, de olivos y de viñedos, y aterrizó en el desierto, cargado de cineastas y activistas solidarios, que cada año vuelven al campamento saharaui de Dajla para proyectar al aire libre, sus películas. Comparten con los refugiados sus experiencias y les recuerdan que el mundo no los olvida, se acuerda de ellos y los abraza con imágenes que se confunden con el brillo de las estrellas.

Después de 40 años de exilio, de generaciones que solo conocen un campo de refugiados, de las mil y una resolución, y negociación frustrada. El cine tiene el poder de devolverte la esperanza cuando está al servicio de la justicia y de los derechos humanos. Una película documental como Granito de Arena de los neoyorquinos Pamela Yates y Paco de Onís, con unos testimonios extraordinarios, sentó a un criminal al banquillo por genocidio y devolvió la dignidad a las víctimas, Efraín Ríos Montt fue condenado a 50 años de cárcel, gracias a la acción de la justicia y el trabajo de archivo de imágenes y testimonios que dejaron al desnudo, unos crímenes deleznables que el documental Granito de Arena, recoge con mucha profundidad. Esta película se llevó el premio Fishara 2015 e ilusionó al público demostrando que el cine es una herramienta contra la desmemoria y la impunidad.

Otra película documental que se llevó el segundo premio, fue Timbuktu de Abderrahman Sisako, una película que plantea problemas que se desarrollan en una ciudad multicultural y que un grupo de fanáticos, intenta aplicar su forma de entender la justicia, alejada de los principios de la tolerancia que han caracterizado los habitantes de esta ciudad.




Memoria de agua [05]

AGUA  
El agua nunca pesa en la carga del camello,
me dice al oído una dulce voz de mujer.
Cuando el sol amenaza con su aliento cálido,
y se hace imposible avanzar un paso más,
el agua no pesa, no.
Cargué entonces mi mochila con agua para el camino,
y dejé atrás mi camello, dejé también mi jaima,
vestí otras ropas, y me calcé unos zapatos nuevos .
Me adentré en tierras de alquitrán y lodo,
donde los árboles crecen negros,
y a veces el ruido no te deja pensar.
Donde no hay descanso para el viajero,
y sientes que unas manos te aprietan el corazón
y no te sale la voz.
El agua nunca pesa en la carga del camello,
oigo entre risas decir a los niños.
Avancé entonces, recorriendo caminos,
esos zapatos pensé, me llevarán lejos.
Salté por encima de los pozos,
de agua, estancada,
me equivoqué, confié, también lloré lágrimas,
de agua.
Pero el agua en mi mochila nunca faltó,
el agua no pesa, no.
El agua nunca pesa en la carga del camello,
me llegan voces antiguas
del desierto del Sáhara y de la montaña verde,
no olvides llevar agua, pequeña.




Mariem Hassan. Soy saharaui

Mariem Hassan, le digo al mundo entero: soy saharaui.
Un libro-cómic, recién publicado, y cuyo título supone un grito de libertad y de identidad de todo un pueblo, el saharaui.

A través de las experiencias vitales de la cantante Mariem Hassan se nos muestra la realidad que vive el pueblo saharaui desde que el territorio fue colonia española. Sus vivencias nos sirven para entender mejor la historia del pueblo saharaui con muchos capítulos todavía pendientes de cerrar. La historia de una tierra sin su pueblo y de un pueblo sin su tierra. Una historia de dolor y sufrimiento pero sobre todo de resistencia y lucha. Mariem Hassan es un claro ejemplo.

Los exquisitos dibujos y el texto nos transportan a la infancia de la cantante que transcurre cerca de la ciudad de Smara, en el Sahara Occidental. Será jugando como aprenda a tocar los ritmos tradicionales de tambor. Las ilustraciones y explicaciones nos muestran el modo de vida saharaui, en la jaima y en las agrupaciones de jaimas, llamadas frig.

La historia de la cantante nos llevará a la década de los 70, momento en que las cosas empiezan a cambiar. Un matrimonio prematuro para Mariem y el comienzo de la lucha por conseguir la independencia de todo un pueblo. 1975 será un año decisivo: la Marcha Verde, la guerra, el exilio... En la hamada, Mariem quiere ayudar y para ello se formará como enfermera, pero las gentes quieren que Mariem cante para hacerles la vida más alegre entre tanto dolor. A finales de los años 70 formará parte del grupo musical El Uali para defender la cultura, la música y la lucha saharaui. Y así comenzará su carrera musical que le llevará a numerosos y reconocidos festivales de Europa, norte de África y hasta Australia.




Memoria de arena [02]

Ilustración de Roberto Maján
DE DIOSES, HOMBRES Y RATONES
A mis oídos llegó un día la historia de un hombre ciego. Entre verdad y leyenda, este cuento llegó a mí, arrastrado y aupado por el viento. El viento del Sáhara que ruge airado en ocasiones, y otras, como hoy, suave y apacible  para permitir que se escuche esta sencilla historia de dioses, hombres y ratones.

Dios fue a visitar a un hombre ciego, su fin era concederle un único deseo.
El hombre ciego pensó, y un instante tardó en decidir su deseo.
Entre las miles de cosas que un hombre puede desear, aquel hombre ciego le pidió a su Dios
ver el mundo del que tanto había oído hablar, aunque sólo fuera un minuto.
Dios le concedió el deseo, y le permitió ver el mundo.
Cuando sus ojos se abrieron y en ellos penetró por primera vez la luz del sol,
la suerte puso en su camino a un peludo y torpe ratón que avanzaba a saltitos sobre las alfombras.
Lo observó atento, y al cumplirse el minuto, sus ojos se cerraron
y en ellos no volvió a penetrar jamás la luz solar.
Desde aquel momento, cuando escuchaba a otros hombres hablar, ya no se quedaba en silencio.
Si oía decir que algo era muy grande, apuntaba convencido: grande como aquel ratón que un día vi,
si alguien era ágil, el hombre ciego señalaba, ágil como aquel ratón que un día vi,
y si algo era realmente bello, para nuestro hombre ciego era bello y hermoso
como aquel ratón que un día vio.

Por Sukeina Aali-Taleb




Antropólogo en prácticas: Terminología. Capítulo 1

Willy Veleta, nuestro antropólogo en prácticas, advierte que es necesario conocer una serie de términos para entender el conflicto saharaui. Intentamos arrojar un poco de luz sobre este aspecto. Terminología es el titulo de la cuarta entrega de la sección Antropólogo en prácticas.

Por Sukeina Aali-Taleb*

* HIJA DEL EXILIO, NACIÓ EN MADRID POR CASUALIDAD, DE PADRE SAHARAUI Y MADRE GALLEGA. ES MIEMBRO DEL GRUPO DE ESCRITORES LA GENERACIÓN DE LA AMISTAD SAHARAUI Y COAUTORA DEL LIBRO “LA PRIMAVERA SAHARAUI, LOS ESCRITORES SAHARAUIS CON GDEIM IZIK”, TRAS LOS ACONTECIMIENTOS DE EL AAIÚN, EN 2010. PERIODISTA Y PROFESORA DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA EN INSTITUTOS PÚBLICOS DE MADRID. COMO NO PUEDE SER DE OTRA MANERA, APOYA AL FRENTE POLISARIO EN PROYECTOS DE AYUDA A SU PUEBLO, REFUGIADO Y ABANDONADO A SU SUERTE EN TINDUF (ARGELIA), DESDE HACE CUATRO DÉCADAS.




No solo cine

Articulo del Blog ¿Dónde queda el Sáhara? del diario El País
Ilustracion de Roberto Maján
Una luz rectangular brillaba en la wilaya de Smara. Era la primera vez que una linterna así alumbraba el campamento, atrayendo a los saharauis de los barrios colindantes. Cuando cayó la noche y sin que nadie lo esperara, una bandada de pájaros aleteó con todas sus fuerzas sobre la pantalla blanca. Irrumpió ante nuestras narices la visión del mundo desde lo alto. Un puñado de aves migratorias planeaba en perfecta sintonía, y no nos quedó otra opción que acompañarlas en el vuelo. Y se hizo el silencio. Sobre la arena, los niños callaron. Los organizadores un poco más atrás, en la cabina, cruzaron los dedos. ¿Cableado, sonido, proyectores y micrófonos funcionarían en el desierto? Funcionaron, sí. Salvo el primer micrófono que dejó a Achero Mañas sin pronunciar palabra. Fue la única proyección que se quedó sin presentación, pues el problema al poco rato se solventó. La música unida a la imagen lo inundó todo y sorprendió a un público poco acostumbrado al cine. El documental Nómadas del Viento inauguraba el primer Festival Internacional de Cine del Sahara, FiSahara. Corría el año 2003.
Han pasado diez años, y la iniciativa sigue viva, arrancando en el mes de octubre con más fuerza que nunca. Con la Primavera Árabe como telón de fondo. Movimiento iniciado en territorio del Sahara Occidental y que precedió a la posterior oleada de protestas, en palabras del analista político Noam Chomski. En concreto, a las afueras de la ciudad de El Aaiún, en el campamento Gdeim Iziz, brutalmente desmantelado por las fuerzas policiales marroquíes en el otoño de 2010. La chispa de las revueltas, así como el papel de la mujer saharaui son el punto de partida de un festival que contará con representantes del mundo cinematográfico, poniendo especial interés en los profesionales procedentes de países africanos.




Y para ti... ¿dónde queda el Sahara?

Articulo del Blog ¿Dónde queda el Sáhara? del diario El País

El último nómada. Ilustración de Roberto Maján
Más de 100 años de historia compartida con España no pasa sin dejar huella. ¿100 años no es nada? Me atrevería a decir que 100 años, son.
Es curioso, en el Sahara Occidental los años no se solían nombrar con una cifra numérica, los ancianos se referían a estos en relación a los sucesos importantes que ese año acontecieron. El año de las inundaciones, El año que se ocultó el sol, El año que nació fulano, El año que murió mengano… Imagino que después de 100 años de historia colonial, algún año habrá que se refiera a España. Si bien es cierto, esto fue así hasta los años 60. Después, fruto de la sedentarización, los saharauis adoptaron la nomenclatura gregoriana. En relación con España se me antojan unos cuantos: El año de los Acuerdos Tripartitos, El año del saqueo al banco pesquero sahariano… Incluso hay años donde se acumulan los sucesos y escoger resulta complicado: El año de la Marcha Verde, El año de la llegada a la hamada argelina, El año del comienzo de la guerra, El año del bombardeo de Tifariti… Por fortuna, el cerebro es selectivo y de manera espontánea prefiere los buenos recuerdos a los malos. Puestos a elegir, prefiero decir, El año de la visita de Kofi Annan a los campamentos de refugiados, El año de la llegada de camiones españoles repletos de ayuda humanitaria… El año del referéndum, ¡ah, no! qué despiste, ese año, aunque parezca increíble, todavía no ha ocurrido.
Pero volviendo a nuestra historia compartida, la historia de España en relación con el Sahara Occidental mereció más de una primera página en la prensa de la década de los 70, aunque hoy a las generaciones más jóvenes les cueste situar en un mapa el lugar donde se encuentra el Sahara. A ellos no se les puede culpar, quizá no se enseñe bien en las escuelas e incluso podríamos considerar que un conflicto sin resolver es más difícil de explicar. ¡Queremos historias completas!, aullarán los chavales en las aulas, con su planteamiento, nudo y desenlace. Y efectivamente, el Sahara, está estancado en un nudo difícil de desenredar.
En cualquier caso, quiero creer que el ciudadano de a pie, sabe dónde está el Sahara. Es una obviedad decir que confío en que nuestros políticos también sepan dibujarlo en un mapa, y situar las fronteras de manera adecuada. ¡Qué tonterías piensa una de vez en cuando!.




La cultura saharaui tiene blog en el diario El Pais

La cultura saharaui está presente desde esta semana en el blog del diario El Pais Y para ti... ¿dónde queda el Sahara?
Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb, miembro del grupo de escritores saharauis en español Generación de la Amistad (Un grupo de poetas saharauis que pretenden transmitir el sufrimiento de su pueblo, unidos por historias de pastores que se perdieron persiguiendo sus sueños tras una nube).

El blog además cuenta con la sección 1000 VOCES PARA UN POEMA, donde se recrea la tradición saharaui de “subir” un poema, añadiendo versos a los que ha creado otro poeta. Esperamos que los poetas saharauis completen el poema que ha comenzado Larosi Haidar
En el Sahara, desde hace mucho tiempo, hay grandes poetas que lanzan al mundo un par de versos con la intención de que otro gran poeta los continúe. Hasta que no aparece alguien a la altura de la calidad de los primeros versos, el poema queda incompleto. Y así, poco a poco, se va construyendo un poema con muchas voces. De forma paradójica, comenzamos con una Despedida, el título del poema que inaugura la sección de la mano del poeta Larosi Haidar. Dice así…
Cuán dulce es amar
y sentirse a la vez amado
pero amargo es el dejar
a quien tanto se ha esperado





Y… ¿dónde queda el Sahara?

Articulo del Blog ¿Dónde queda el Sáhara? del diario El País
El teatro de las dunas / fotografia de Santiago Barrio
Y… ¿dónde queda el Sahara?
A un palmo de tu casa cuando ves su perfil dibujado en un mapa. A dos horas de vuelo de España. A un salto enérgico desde la isla más alargada canaria. A un beso de agua Atlántica.
En tus ojos cuando recuerdan, veo el Sahara. En tu habla, que es mi habla. En las palabras de una lengua que los saharauis aman, tanto como amaba Lope, Tirso, Calderón de la Barca.
Queda a 38 años del final de su historia colonial. A 100 años de historia borrada. Olvidada. Queda a pocos pasos de la gente sin memoria.
Y a miles y miles de historias de hombres y mujeres que aterrizaron en esas tierras cálidas. Queda lejos de ser una provincia más de España, como lo fue, créeme, en otra España.
En tu corazón siento el latir del Sahara. Occidental lo llaman. Western Sahara. Marruecos no se llama. No. Queda muy lejos del vecino que ansía lo que no es suyo. A años luz de distancia. Hablamos lenguajes distintos. Y no entiendo nada.
En sus cicatrices de altos muros y minas me duele el Sahara. Un Sahara que sangra. Queda muy lejos de la palabra Justicia. A muchos días con sus noches del Cabo de Buena Esperanza.
¿Y dónde queda el Sahara? preguntas por romper el hielo. Queda, pienso, a un te quiero hoy y no te quiero mañana. Muy cerca de un dulce sueño que arrebatan al alba.
Los políticos de chaqueta y corbata se empeñan en situarla a cientos de miles de kilómetros de distancia. Para ellos, me atrevería a decir, no existe el Sahara. Y aun así, en mi retina se refleja cada granito de arena de un desierto que se baña juguetón en el océano.
Como una intrépida malabarista paseo haciendo equilibrios sobre una línea imaginaria. Es el Trópico de Cáncer que atraviesa como una lanza el Sahara y el mismísimo continente de África. Y desde lo alto veo una tierra luminosa. También convulsa y valiente. Y desde hace poco desconfiada.
¿Y dónde queda el Sahara? Orgullosa te digo, que a escasos milímetros de tu piel, cuando me estrechas la mano. O la mano de cada saharaui que vive luchando en la zona ocupada, en los campamentos de refugiados, en la lucha diplomática o en la lucha diaria, muy lejos de su tierra amada. Sahara.




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