¡SAHARAUI, SAHARAUIA, EIDA FEIDAK LILHURRIA! (tu mano junto a la mia hasta la libertad) ¡Rompamos el bloqueo informativo. Derribemos el Muro de Silencio! ¡LABADIL, LABADIL, AN TAGHRIR ALMASSIR! (No hay otra opcion que la autodeterminación)

EL SÁHARA DE LOS OLVIDADOS اِل ساارا دي لوس اُلبيدادوس




"Háblale a quien comprenda tus palabras"
"Kalam men yafham leklam"

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El silencio de las nubes o el fragor de la libertad. De Zahra Hasanui


Es «una suerte» que el pueblo saharaui, tan maltratado en demasiados aspectos, recibiera el don de la palabra en español. Del mismo modo que esa lengua común nos permite escuchar las voces del otro lado del Atlántico, contactar con sus culturas antiguas y esa realidad maravillosa que los hace contar de un modo tan rico y diferente y enriquece nuestra visión (a veces provinciana o al menos demasiado occidental) del mundo, podemos conocer esta otra realidad olvidada sin necesidad de intermediarios. Así, entre El silencio de las nubes y a través de la palabra de Zahra El Hasmaoui Ahmed (El Aaiún, 1964), sabemos del exilio (del «enigma del exilio», «de los muchos exilios», del deseo de «espantar el exilio»; una palabra que, obviamente, se repite), de la extrañeza, de la amarga conmoción de sentirse por siempre nómadas o simplemente inexistentes. De mantener una «sed longeva» que quizás, en algunos aspectos, solo la poesía pueda paliar.

Con la delicadeza de las flores y la sal como continuos referentes, junto a los colores del recuerdo y sonoras palabras hasaníes que nombran en un prístino acto creativo la especial naturaleza de su tierra (qué hermosos los versos que cierran el poema «Los pozos de la vida»: «El desierto, / donde la fagonia hospitalaria / abre su flor al peregrino vespertino, / donde la arena se convierte en humo / y la montaña en tambor»), nos deslizamos por este libro con una extraña sensación mezcla de ternura y desengaño.

El silencio de las nubes no es en absoluto un grito de libertad mudo, sino directo, que nos habla con esperanza, a veces afirmando («No pudo morder / la mentira / la geografía inmensa / de tus alas blancas»), otras acusando («De vez en cuando, culpables somos todos»), pero siempre regalando versos tocados por la luz como estos: «En la plaza / resuena la alegría, / la mano de una niña / deja caer la / entrada de un cine de dunas / para asirse a la barandilla / de la inocencia y las gacelas». Nos cuenta de tradiciones y objetos queridos, como el «tagrauen» y el «hayrit guiyim»; de un muro que «serpentea siseante / su cicatriz por la tierra». Se pregunta quién es, quién fue, qué les queda, qué vendrá. Corrobora las palabras del prólogo de Antonia Pons Valldosera («No todos los rebeldes son poetas pero sí que todos los poetas han de ser, forzosamente, rebeldes») cuando confirma «nada puede domar / las voces que rozan el alma».




Poema de Zahra Hasnaui en homenaje al mar del Sahara Occidental

Costa de la ciudad saharaui de La Güera

Por Bahia M.H Awah / Foto: Blog de banderas / Fuente: Y...¿donde queda el Sáhara?

“Hay algunas literaturas que dicen, que los saharauis siempre al mar le hemos dado la espalda. Pero yo digo que se ha equivocado esa literatura. El mar está presente en el verso hasaní, como ateymum o lebhar y tiene muchas leyendas literarias y gente sabia que ha estado relacionada con sus tantas leyendas desde Azbet Lebhar, la sirena del mar al canto a los delfines. Estos años de exilio el mar saharaui ha vuelto de nuevo a protagonizar nuestro verso en español como lo hizo en hasanía”.
Bahia Awah

Colecciono tus sonidos,
en azul y verde,
tus matices
en otros mapas.
En el enigma del exilio
los escucho.
Sordos,
a veces vivaces,
cual concertino en allegro,
que propone diálogos contigo.
Le pido tiempo al tiempo,
mientras vuelan las cenizas
que nos dieron refugio.

Zahra Hasnaui




El silencio de las nubes o el fragor de la libertad. De Zahra Hasanui

Por Elena Marqués / Fuente: Arma Poética / EIC Poemario por un Sahara Libre

Es «una suerte» que el pueblo saharaui, tan maltratado en demasiados aspectos, recibiera el don de la palabra en español. Del mismo modo que esa lengua común nos permite escuchar las voces del otro lado del Atlántico, contactar con sus culturas antiguas y esa realidad maravillosa que los hace contar de un modo tan rico y diferente y enriquece nuestra visión (a veces provinciana o al menos demasiado occidental) del mundo, podemos conocer esta otra realidad olvidada sin necesidad de intermediarios. Así, entre El silencio de las nubes y a través de la palabra de Zahra El Hasmaoui Ahmed (El Aaiún, 1964), sabemos del exilio (del «enigma del exilio», «de los muchos exilios», del deseo de «espantar el exilio»; una palabra que, obviamente, se repite), de la extrañeza, de la amarga conmoción de sentirse por siempre nómadas o simplemente inexistentes. De mantener una «sed longeva» que quizás, en algunos aspectos, solo la poesía pueda paliar.

Con la delicadeza de las flores y la sal como continuos referentes, junto a los colores del recuerdo y sonoras palabras hasaníes que nombran en un prístino acto creativo la especial naturaleza de su tierra (qué hermosos los versos que cierran el poema «Los pozos de la vida»: «El desierto, / donde la fagonia hospitalaria / abre su flor al peregrino vespertino, / donde la arena se convierte en humo / y la montaña en tambor»), nos deslizamos por este libro con una extraña sensación mezcla de ternura y desengaño.

El silencio de las nubes no es en absoluto un grito de libertad mudo, sino directo, que nos habla con esperanza, a veces afirmando («No pudo morder / la mentira / la geografía inmensa / de tus alas blancas»), otras acusando («De vez en cuando, culpables somos todos»), pero siempre regalando versos tocados por la luz como estos: «En la plaza / resuena la alegría, / la mano de una niña / deja caer la / entrada de un cine de dunas / para asirse a la barandilla / de la inocencia y las gacelas». Nos cuenta de tradiciones y objetos queridos, como el «tagrauen» y el «hayrit guiyim»; de un muro que «serpentea siseante / su cicatriz por la tierra».




Publicación del poemario “El silencio de las nubes” de Zahra Hasnaui. Literatura saharaui en español

Información de EIC Poemario por un Sahara Libre

La escritora saharaui Zahra Hasnaui, voz reconocida de la literatura de su pueblo, ha publicado su primer poemario, “El silencio de las nubes”, que recoge varios poemas de la escritora, nacida en El Aaiun y miembro fundador del grupo Generación de la Amistad Saharaui. El poemario, largamente deseado por los amantes de la literatura saharaui en español y que siguen la obra de Zahra a través de sus conferencias y recitales y en las numerosas antologías en las que ha participado, ha sido publicado por la editorial independiente sevillana Arma Poética.

La editorial Arma poética afirma sobre “El silencio de las nubes”: ¿Por qué un libro de poesía saharaui escrito en español? La primera obra solitaria de Zahra nos brinda unos poemas de extraordinaria sensibilidad en castellano, porque aunque su lengua materna sea el hasania, nos hace disfrutar de esta obra sin intermediarios. (…) El silencio de las nubes, insólita obra poética de esta singular poeta que logra depurar su expresión, sintetizarla, concentrándose en lo esencial sin por ello renunciar a la crítica social en lo esencialmente emocional.

El libro es el cuarto título de la colección Tiris, con la que Arma poética está publicando obras de temática saharaui y que reúne a escritoras y escritores tanto ibéricos como saharauis. El prólogo corre a cargo de la escritora Antònia Pons, quien afirma que “Zahra busca entre las rendijas de una memoria que se rompió en 1975, cuando las nubes se quedaron sin pastores, huérfanas las acacias y los frigs vacíos de nómadas, convertidos en sedentarios a la fuerza. Ella añora aquellos tiempos felices y despreocupados en los que el desierto era acogedor porque era todo suyo, de los saharauis”.

Añoranza, emoción, recuerdos, desierto, vida, activismo, compromiso y sobre todo esperanza. Porque se acerca el día, llega “Lento, pero viene”, como reza uno de los poemas de “El silencio de las nubes”. Que todos lo veamos. Inchalá.

El libro se puede adquirir aquí




Presentan ponencias sobre la cultura saharaui en los Cursos de Verano de la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid


Fuente: spsrasd

Madrid (España).- El tercer día del ciclo de conferencias "Miradas saharauis: derecho, cultura, sociedad y política", estuvo marcado por las presentaciones de antropólogos y especialistas en la cultura saharaui.

La delegada saharaui en España, Jira Bulahi, quien moderó la mesa, agradeció a los especialistas y recordó la importancia de la cultura en la lucha por la libertad.

Posteriormente la poetisa y miembro del colectivo "Generación de la Amistad Saharaui", Zahra Hasnaui, explicó la labor de su grupo mientras cita versos poéticos de poetas saharauis. La escritora destacó que "la poesía es un instrumento de supervivencia de la identidad saharaui", y que es necesario proteger el legado oral de los saharauis.

Por otra parte, el escritor y antropólogo saharaui, Bahía Mohamed Awah, expuso el concepto "culturicidio", que según el escritor es una práctica de genocidio cultural llevado a cabo por el ocupante marroquí, con el fin de "eliminar el patrimonio cultural material e inmaterial saharaui". "El colonialismo siempre trabaja para destruir la identidad y el legado. Ejemplo de ello, es cuando el ocupante marroquí derrumba la huella de España en el Sáhara Occidental" dijo Bahía, quien añadió que la cultura saharaui es muy distinta de la marroquí ya que "es una cultura araboafricana con una fuerte influencia española" y afirmó que "Marruecos intenta apropiarse de la lengua y la cultura saharaui y presentarlos como identidad suya".

La filóloga española Ana Cristina Herreros abordó la importancia de la literatura oral saharaui como elemento de transmisión de la cultura, como son los cuentos saharauis.

La jornada terminará con la proyección de documentales sobre la causa y actividades culturales en una jaima saharaui.

La delegada en España, Jira Bulahi, el Vice Ministro de Cultura saharaui Mustafa Mohamed Fadel, el delegado en Madrid Abdulah Arabi, el rector de la Universidad de Tifariti Jatari Ahmudi y miembros de la comunidad académica, enriquecieron el debate entorno a las distintas dimensiones de la cultura saharaui. 




“La dureza del exilio nos ha convertido en escritores”

El escritor saharaui Mahmud Awah, en la Biblioteca Nacional (Madrid). El País video/ J. Villanueva

Un grupo de creadores refugiados cuenta cómo el destierro cambió su forma de concebir el arte.

Por Diego Fonseca y Felipe Sanchez / Fuente: cultura.elpais.com

Si Bahia Mahmud Awah no hubiese escapado a los 15 años del Sáhara Occidental, no sería escritor. Dos meses después de que España abandonase este territorio en febrero de 1976 y Marruecos comenzara a ocuparlo, Awah huyó sin su familia a los primeros campos de refugiados saharauis que se organizaron en Argelia. Desde entonces, el exilio ha sido la marca de su vida: "Toda la literatura que he escrito emana del sentimiento de expatriado. La tierra usurpada, el colegio que abandoné o los familiares que perdí por la guerra me han hecho reflejar mi dolor en prosa, en versos y en ensayos. La dureza del destierro, como a muchos compañeros, me convirtió en escritor". Awah, que llegó a Madrid con 37 años, pertenece al territorio con más porcentaje de población refugiada del mundo, según datos de Acnur.
https://drive.google.com/file/d/0B_IEhVj8nvf1Tnc3cTRFSkJfRmM/view?usp=sharing

Como su compatriota, la escritora Zahra Hasauí, como el poeta palestino Mahmud Sobh o como el director de cine sirio Ammar al-Beik —otros dos de los 10 países con más porcentaje de exiliados—, Awah ha dedicado su obra a la causa de su vida: "Explicar al mundo que mi pueblo está oprimido".

Cuando el saharahui llegó a la capital de España con una beca para hacer un curso de radio en 1999, solo escribía para él. Después de que la subvención acabara, pasó sus peores meses: sin dinero ni papeles de residencia tardó semanas en conseguir el estatus de refugiado: "Recuerdo aquellos días. Estar en colas larguísimas, a seis grados bajo cero y con la nariz sangrando por el frío. Fueron las primeras dificultades, las que me hicieron sentir por primera vez qué era el exilio".




“La primavera saharaui. Escritores saharauis por Gdeim Izik”, un libro para que la llama del Campamento de la Dignidad no se apague


Esta entrada ha sido escrita por Conchi Moya, periodista y antóloga de "La primaversa saharaui".

“La primavera saharaui. Escritores saharauis por Gdeim Izik” es un libro de resistencia, nacido para dar a conocer los sucesos ocurridos en este campamento que reunió a miles de familias saharauis entre octubre y noviembre de 2010, a unos 16 kilómetros al sureste de El Aaiún ocupado, capital del Sahara Occidental.

Durante los dos meses que duró la acampada, cerca de 15.000 jaimas se instalaron en el lugar para apoyar las reivindicaciones del pueblo saharaui contra la ocupación marroquí. Sin embargo, entre el 8 y 9 de noviembre, las fuerzas marroquíes intervinieron en el lugar reprimiendo a quienes se manifestaban, con bombas incendiarias, utilización de chorros de agua ardiendo a gran presión y practicando numerosas detenciones.

Se trata de un conjunto de poemas y relatos, más una cronología, que nacieron de la rabia y la impotencia ante la respuesta violenta de la fuerza policial marroquí frente a saharauis desarmados y que pacíficamente protestaban por sus derechos. Una marea de jaimas que supuso para muchos analistas la chispa de las revueltas que se sucedieron en otros países árabes.

Precisamente en estos días se celebra un nuevo juicio contra los activistas saharauis del llamado Grupo de Gdeim Izik, 24 presos saharauis que llevan varios años encarcelados tras ser detenidos por su participación en el campamento. Organizaciones internacionales, abogados y observadores independientes han denunciado que los presos han sufrido todo tipo de torturas, abusos y malos tratos. Fueron juzgados por primera vez por un tribunal militar (a pesar de ser civiles) en febrero de 2013. De allí salieron sentencias de entre 20 años y cadena perpetua, según los casos.

La motivación que llevó al grupo de escritores saharauis que la llama de Gdeim Izik, que aparece en la portada del libro, no se apague.




La República Saharaui y su poesía presente en la antología francesa “120 nuances d'Afrique”

Bruno Doucey, editor y poeta, destacado activista francés, ha incluido dos poemas de los escritores saharauis de Generación de la Amistad Luali Lehsan y Zahra Hasnaui, traducidos al francés, en su antología “120 nuances d'Afrique”.

Antologada por Bruno Doucey, Nimrod y Christian Poslaniec, se trata de una antología clasificada por países, en la que aparece el Sáhara Occidental como país de ambos poetas. Se trata de una invitación a explorar el continente africano a través de su poesía. “Viajar en el tiempo para cumplir con el griot y la tradición oral nativa de cada poema; los viajes espaciales de este a oeste, de norte a sur, sin dejar de lado los territorios más allá del continente. Toda África vive en este libro: la mediterránea, la sahariana, la del Sahel, la ecuatorial, la austral; la americana cuando el poema viene del blues; etiopes y atlantes; África negra, blanca o mestiza, continental o isleña, que se extiende a las Indias Occidentales y Mayotte. Un mundo despierta ante nuestros ojos: los ritmos del habla incandescente y liberada”, afirma la editorial sobre la antología.

Por otra parte, el lunes 30 de enero el propio Doucey, como miembro y organizador del evento Printemps de poètes, presentó a una asamblea de profesores y documentalistas la antología bilingüe español francés “Generación de la amistad”, editada en Francia por L’atelier du tilde en mayo de 2016.

Estas buenas noticias nos hacen desear que a través de la literatura se pueda difundir y promover la causa del pueblo saharaui en escuelas, liceos y colegios franceses. Esperamos que estos aportes lleven al conocimiento de la causa saharaui en Francia, después de tantos años de bloqueo y silencio informativo.
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“120 nuances (matices) d'Afrique”. Editions Bruno Doucey. Collection: Tissages. Pages: 288. Prix: 20 €. ISBN: 978-2-36229-143-2

Fuente: EIC Poemario por un Sahara Libre / Generación de la Amistad Saharaui




Un Sáhara de libros por descubrir (1): La Generación de la amistad

En fechas recientes se ha celebrado, en el Centro Panafricano y Centro de Estudios Panafricanos, un encuentro que ha congregado a una serie de artistas, periodistas, cineastas, blogueros, africanos y afrodescendientes. Y también de escritores que han visto sus obras publicadas en fechas recientes. Entre ellos un saharaui, Bahia Mahmud Awah, antropólogo, poeta, escritor, fundador del proyecto informativo cultural Poemario por un Sahara Libre y uno de los artífices de la formación del grupo de escritores saharauis denominado la Generación de la Amistad.
“Los africanos hemos sido ninguneados en la literatura colonial. Nuestra cultura oral, nuestra memoria y la contenida en manuscritos de sabios y eruditos tienen un enorme desfase con lo reflejado en la bibliografía colonial”. (Bahía M. Awah)
Este movimiento cultural, que surgió en julio de 2005 en Madrid y también desde los campamentos de refugiados, empujado por el esfuerzo de varios intelectuales españoles, es “la primera generación de escritores del Sáhara Occidental que tomó la decisión de constituirse oficialmente como grupo literario”, tal y como nos informa Conchi Moya en el libro Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos, colectivo que además “ha conseguido publicar libros con cierta regularidad”.

Ellos mismos se definen como “Un grupo de poetas saharauis que pretenden transmitir el sufrimiento de su pueblo, unidos por historias de pastores que se perdieron persiguiendo sus sueños tras una nube” y resaltan que “La intención de esta iniciativa es destacar la importancia de la cultura en cualquier lucha, esta es una de las mejores representaciones que podemos dar al exterior para dar a conocer quiénes somos.”

Inspirándose en la Generación de poetas del 27, pero también en la poesía saharaui en hasanía, ya han publicado varias antologías, entre las que se encuentran: Añoranza (2002); Bubisher, poesía saharaui contemporánea (2003), Las voces del viento (2014), o la que ha visto la luz este mismo año bajo el título Generación de la amistad, que se edita en bilingüe: castellano-francés. El colectivo cultural lo forman un puñado de poetas que viven dispersos por el mundo: Limam Boisha, Luali Lehsan, Saleh Abdalahi Hamudi, Chejdan Mahmud, Ali Salem Iselmu, Zahra Hasnaui, Bahia Mahmud Awah, Sukeina Aali-Taleb Fernández y Mohamed Abdelfatah Ebnu, entre otros.




El silencio de las nubes


EL SILENCIO DE LAS NUBES
A las nubes no les quedan pastores.
Nómadas taciturnas
tras los rebaños de dromedarios,
las risas de los niños, los frigs de jaimas,
los pozos verdes y las melfas cantarinas...
Todo es distinto.
Se fueron...
y vino el silencio
a cubrir la infinidad
de narcótica pausa.
Adormece al río,
al viento enmudece,
vacío... en la mirada,
en la palabra... intención.
No queda nada.
La sombra de las nubes consuela a una huérfana acacia.

Poema de la gran poeta saharaui, Zahra Hasnaui. 
Ilustración de otro gran artista saharaui, Fadel Jalifa.
Gracias a Xabier Susperregi‎ 




“La dureza del exilio nos ha convertido en escritores”

Un grupo de creadores refugiados cuenta cómo el destierro cambió su forma de concebir el arte.

Si Bahia Mahmud Awah no hubiese escapado a los 15 años del Sáhara Occidental, no sería escritor. Dos meses después de que España abandonase este territorio en febrero de 1976 y Marruecos comenzara a ocuparlo, Awah huyó sin su familia a los primeros campos de refugiados saharauis que se organizaron en Argelia. Desde entonces, el exilio ha sido la marca de su vida: "Toda la literatura que he escrito emana del sentimiento de expatriado. La tierra usurpada, el colegio que abandoné o los familiares que perdí por la guerra me han hecho reflejar mi dolor en prosa, en versos y en ensayos. La dureza del destierro, como a muchos compañeros, me convirtió en escritor". Awah, que llegó a Madrid con 37 años, pertenece al territorio con más porcentaje de población refugiada del mundo, según datos de Acnur.

Como su compatriota, la escritora Zahra Hasnauí, como el poeta palestino Mahmud Sobh o como el director de cine sirio Ammar al-Beik —otros dos de los 10 países con más porcentaje de exiliados—, Awah ha dedicado su obra a la causa de su vida: "Explicar al mundo que mi pueblo está oprimido".

Cuando el saharahui llegó a la capital de España con una beca para hacer un curso de radio en 1999, solo escribía para él. Después de que la subvención acabara, pasó sus peores meses: sin dinero ni papeles de residencia tardó semanas en conseguir el estatus de refugiado: "Recuerdo aquellos días. Estar en colas larguísimas, a seis grados bajo cero y con la nariz sangrando por el frío. Fueron las primeras dificultades, las que me hicieron sentir por primera vez qué era el exilio".

Awah y varios intelectuales saharauis crearon en 2005 el grupo de escritores Generación de la Amistad: "Hicimos un congreso constitutivo. El nombre viene porque todos nosotros habíamos leído mucho a la Generación del 27, a la que también se le llamaba Generación de la Amistad. La poesía de estos autores, como la nuestra, era muy combativa: muchos se exiliaron por la guerra civil española, otros murieron fuera o fueron fusilados por el bando franquista".




IV Centenario Cervantes: Primera Parte del ingenuo hidalgo don Quijote de La Hamada, también llamado del Sáhara

Ilustración del artista y pintor saharaui Moulud Yeslem

Como saharauis que hablamos, pensamos y hasta soñamos en español, con motivo del IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, a lo largo del mes de abril realizaremos nuestro pequeño homenaje al gran escritor.

Capítulo primero
Que trata de la condición y ejercicio del famoso y valiente hidalgo saharaui en el comienzo de sus andanzas.

En un lugar del Sahara, de cuyo nombre quiero acordarme y a todos recordar, no ha mucho tiempo que vive un hidalgo de los de Kalashnikov en astillero, la voluntad como adarga, mehari1 flaco y dreimisa2 corredora. Una olla de algo más lagarto que carnero, arroz las más noches, y lentejas lo demás consumen las tres partes de su hacienda. El resto de ella concluyen tuba3 de maniya4, barrad5, darraa de basan6, turbante de tubit7 y sandalias de cuero para las fiestas, los días de entresemana se honra con su uniforme de tropa de lo más digno. Tiene en su jaima a su madre, que pasa de setenta, una sobrina que no llega a los veinte, y una descoyuntada dreimisa que así sirve de rocín como de improvisado lecho en las gélidas noches del desierto.

Frisa la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, es de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la libertad. Quieren algunos decir que tiene el sobrenombre de “Marroquí” o “Mauritano”, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por fuentes constatadas, se deja entender que es Saharaui. De esto importa mucho a nuestro cuento, es de añadir que en la narración dél no se sale un punto de la verdad.
Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, no ha mucho, vivía en otro lugar del Sáhara Occidental. Las huestes provenientes del norte se apoderaron de su ciudad, devastando sus esperanzas de independencia. Llegó a tanto el desatino que forzóle a abandonar  su hacienda y enseres con lo puesto que, teniendo en cuenta la latitud, no era mucho. En llegando a esta parte del desierto del Sáhara, La Hamada, encontróse con unos caballeros misericordiosos que cediéronle  refugio, sobre todo de esas fieras aves ferradas escupiendo fuego letal cual obra del diablo.




Memoria de agua [06]

Ilustración de Roberto Maján
LOS POZOS DE LA VIDA
Donde la arena huye del agua,
los pozos abren su boca
a brocales inexistentes,
para regar la inmensidad de leyendas,
y de asardún, askaf, um rukba, ataf,
nitrarias retusas, su fruto rojo, el aghamis,
en acantilados dorados y aguas añiles.
De habas de chacal en Udian el Fula,
de habaliyas, las retorcidas,
o um lejreisat, temidas por los camellos,
de fagonias que aglutinan arenas,
de desdeñadas tazias.
De aristida plumosa, nsil,
pasto veraniego en Adrar Setuf,
en el pozo de Zug, en Tiris.
Donde la agaya
prefiere los terrenos salinos y húmedos
para nutrir  de sodio las dietas lácteas.
La trisetum pumilum, o ehshashite lehmar,
regala pasto a plateros zemmureños.
La calligolum comusum,
o artá en Bir Enzaran,
lumbre de hogar,
jabón natural
de cueros ajados.




"NADA" Poema de la poeta saharaui, Zahra Hasnaui

NADA
Tengo miedo
a despertar
de la longeva
noche del exilio
y asfixiarme
en la nada.
Tengo miedo
a los espectros
de la mentira,
a los espejismos del
hoy, del mañana.
Tiende, Morfeo, tus alas
para recostarme en su abrazo,
que tengo miedo
a no tener miedo
y convertirme en nada.

Poema de la poeta saharaui, Zahra Hasnaui
Ilustración de Fadel Jalifa.

Fuente: Poetas y poemas con el pueblo saharaui 




Memoria de arena [05]

Ilustración de Roberto Maján
UNA FLOR
Tras años
de asfalto,
cabalgaba
las arenas
rescatando
estrofas infantiles
y muñecas de marfil.
Una flor,
sobre una tumba anónima,
derramaba sombra en la yerma claridad.  
Condecoraba
la tierra
al soldado civil.
La sencilla ofrenda
enmudeció
mis pensamientos,
la pompa y el clamor.
Y me inundó la lluvia.
Y no supe qué decir.
Decidí sentir.

Zahra Hasnaui

Fuente: blogs.elpais.com




Zahra Hasnaui entrevistada por Ebbaba Hameida Hafed

ZAHRA HASNAUI / LA VOZ ASCENDENTE
La periodista saharaui Ebbaba Hameida Hafed ha enviado a Voz del Sahara Occidental en Argentina, un ejemplar de la revista La Voz Ascendente, editada por la Universidad Complutense de Madrid, donde Ebbaba se forma en Periodismo.
En este número, disfrutamos de una excelente entrevista a la escritora Zahra Hasnaui. Al respecto, Ebbaba nos cuenta que “La voz ascendente es un gran trabajo del profesor Joaquín Aguirre (…) En esta edición se trata el género y la creación literaria tras la Primavera Árabe”.
Y agrega: “He tenido el privilegio de colaborar con una entrevista a la poeta saharaui Zahra Hasnaui y la titulo Zahra, la flor en la poesía. Intentando así trasmitir la literatura femenina saharaui”.
Además, cita fragmentos del texto: “[...] Zahra, un nombre que significa Flor en árabe. [...] nada más hermoso conseguir plasmar en versos la lucha de todo un pueblo. La espera, el exilio, el sufrimiento, la esperanza, la justicia y la libertad [...] El placer de hacer arte en la distancia [...]“.

El trabajo comienza en la página 77 y se extiende hasta la página 81.
Se puede acceder a la revista AQUÍ.

Fuente: VSOA




Poema "Diálogo entre inocentes: un niño saharaui y un palestino"

Diálogo entre inocentes: un niño saharaui y un palestino.

Hoy me he levantado a no mirar
y me ha cercado el mar.
A mí me cerca la seca inmensidad.
Me he dado la vuelta, y le he estornudado a un muro.
¿Qué querías no mirar?
Las miradas.
Mataron a mi hermana.
Y a Mohamed, y a Ahed, y a Ismail, y a Zakaria.
¿Quieres mirar libros?
Me los trae un pajarito.
Con la naturalidad de los niños,
juntos se sentaron a beber en la fuente del olvido.

Poema de Zahra Hasnaui, nuestra gran poeta saharaui.(Julio 2014)
Fuente: Xabier Susperregi




Homenaje a Gdeim Izik de los poetas y escritores saharauis: (4) Poema de Zahra Hasnaui

Poemas del libro "La primavera saharaui"
El grito de Gdeim Izik
Nayem
Extraño es este nuevo habitáculo al que te ves reducido,
tú que sobreviviste la inmensidad de la desesperanza.
Extraño es no estar entre los vivos.

Zahra Hasnaui

En octubre de 2010 se agotó la paciencia de los hijos del Sáhara y brotó un campamento de 7.000 jaimas a 14 kilómetros de El Aaiún. Cada jaima es un bastión infranqueable y una bandera que seguirá flotando en el cielo de la patria hasta la victoria final. Bendita seas tú, jaima. Eres el alma de nuestra tierra y nuestro tesoro más valioso.
(Abdurrahaman Boudda)

Los crímenes no se pueden ocultar en cualquier parte del mundo y tampoco la culpa de quien los ha cometido. Pero cuanto más tiempo se cierren los ojos a la impunidad, habrá más violaciones a los derechos humanos, más atrocidades, lo que empujará a lo inimaginable. Como Jatarramla, Gdeim Izik pasará a la historia como un hito en la lucha saharaui por su patria y como símbolo de rechazo a la ocupación.
(Ahmed Muley Ali)

Organización de las Naciones Unidas, Gobierno de España, comunidad internacional y a quien corresponda, hoy pido la palabra para contar una historia de un lugar que huele a indiferencia, a represión y a olvido. Un rincón del planeta sitiado, mutilado y poblado de gentes nobles que con valentía enarbolan la bandera de la dignidad, pues es lo único que no les han podido arrebatar.
(Sukeina Aali Taleb)




Mi Himalaya

Articulo del Blog ¿Dónde queda el Sáhara? del diario El País
El teatro de las dunas. Fotografía de Santiago Barrio
Ya estamos, la abuela ha ganado otra vez. Mar cero, desierto uno. Decidir el destino de la excursión semanal era todo un acontecimiento en mi familia. Tras una cruenta campaña de chantaje emocional contra los mayores, los niños solíamos salirnos con la nuestra. Sin embargo, una palabra de la abuela podría estropear el esfuerzo invertido durante días: Lluvia. Últimamente, nuestro trozo del Sáhara parecía estar bendecido por los dioses meteorológicos. Sospechoso, las malas artes de la abuela, seguro. Como en una pesadillesca Fuentovejuna, el resto del enemigo votaba a una por el desierto, desoyendo nuestras súplicas. Era el momento de aceptar la temida rendición.
Rabia, más rabia e indignación. Una sola palabra, no era justo. Me pasé el trayecto rumiando cómo sobreponerme a la derrota. El día había empezado mal, muy mal, pero no todo estaba perdido. Si la abuela se había apuntado el tanto, con mis hermanos podría llegar a la victoria, o por lo menos al empate. Siempre se habían burlado de mí por esperarles abajo en las dunas, y como castigo a mi cobardía me obligaban a recibirles con una reverencia. Mi decisión convirtió la frustración mañanera en impaciente alegría. No veía el momento de llegar al oasis. Después de lo que se me antojaron horas, bajé del coche corriendo la primera hacia las dunas. Pronto llegarían ellos, recalcando cada sílaba les anuncié mi escalada hacia la igualdad.
Me tomé unos minutos para disfrutar de sus caras. Demasiados. Cual heroína de pacotilla había echado el guante a lo desconocido. Diminuta ante el infinito, mi mente no conseguía procesar nada provechoso para tan comprometida aventura. Rebuscaba en busca de ayuda…nada. ¿Por qué no miraría para aprender su técnica? Y de repente, ese dicho repetido hasta la saciedad: “No desprecies la fuerza del viento, de un grano hace montañas”. Como si hiciera falta recordarlo, gracias descerebro. Ahí, a un lado, estaba mi Himalaya: la duna más grande del desierto, al otro mis primos y hermanos retándome a bajarla haciendo la salchicha. In crescendo canturreaban: la ni-ñi-ta no puede, la ni-ñi-ta no puede…




A la mujer saharaui

Tuve sed, 
y tus dedos escanciaron el rocío
Tuve hambre, 
de pan, de paz, 
y tus cantos me colmaron. 
Con la capa de estrellas, 
arropaste la noche gélida, 
acercaste la luna y la brisa marina.
Espíritu, alegría, esperanza, 
cómo compensarte, dime, 
cómo superar la magia.   

(Zahra Hasnaui)




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