¡SAHARAUI, SAHARAUIA, EIDA FEIDAK LILHURRIA! (tu mano junto a la mia hasta la libertad) ¡Rompamos el bloqueo informativo. Derribemos el Muro de Silencio! ¡LABADIL, LABADIL, AN TAGHRIR ALMASSIR! (No hay otra opcion que la autodeterminación)

EL SÁHARA DE LOS OLVIDADOS اِل ساارا دي لوس اُلبيدادوس




"Háblale a quien comprenda tus palabras"
"Kalam men yafham leklam"

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Conferencia sobre la lucha del pueblo saharaui en Uruguay en conmemoración del 45º aniversario del Frente Polisario


spsrasd / Montevideo (Uruguay).- Este martes 15 de mayo de 2018 tuvo lugar en la Antesala de la Cámara de Senadores del Parlamento Uruguayo, una conferencia sobre la lucha del pueblo saharaui en el marco de la conmemoración del 45º aniversario de la fundación del Frente Polisario y del comienzo de la lucha armada por la independencia del Sáhara Occidental.

La conferencia fue presentada por el Primer Secretario de la Embajada de la República Saharaui en Montevideo, Mohamed Salem Abdelfatah.

El Senador de la República de Uruguay Rubén Martínez Huelmo y miembro del Grupo de Amistad interparlamentario Uruguay – República Saharaui que organiza la conferencia junto con la Asociación Uruguaya de Amistad con la RASD, hizo una intervención como introducción a la conferencia donde destacó la importancia del trabajo de solidaridad y apoyo que necesita la causa saharaui y el compromiso militante de los uruguayos para que tenga una solución definitiva y que el pueblo saharaui pueda ejercer su derecho a la autodeterminación.

En su ponencia el Primer Secretario de la Embajada saharaui abordó las diferentes etapas de la lucha del pueblo saharaui desde sus inicios hasta la fecha, deteniéndose en lo referente al derecho internacional y las innumerables resoluciones y sentencias del las Naciones Unidas, la Unión Africana y los tribunales internacionales de justicia que avalan y exigen el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, así como en la violación permanente de los derechos humanos de los saharauis en las ciudades ocupadas y el saqueo de los recursos naturales de su territorio.




Voces del viento


Texto de Mohamed Salem, Ebnu / Foto: AeA / Fuente: Y..¿Dónde queda Sahara?

Una manada de enormes elefantes pastando petrificada en el tiempo, dinosaurios, anatomías deformes, hombres y mujeres, familias de pastores fosilizadas manteniendo un milenario abrazo desafiando al sol y al viento, bustos exuberantes, corazones desechos, todas las figuras que la imaginación, la fantasía y la poesía puedan concebir. Monumentales rocas de plata, majestuosas y altivas que se juntaron creando el paisaje más amado y a la vez el más temido por todos aquellos que en algún momento de sus vidas pasaron por ahí.

Los generosos, Layuad, así fueron bautizados como un deseo, como una intención evidente de que el nombre fuera a apaciguar cualquier furia o enemistad de los vecinos del frig más conocido de Tiris.

Layuad eran los espíritus que habitaban esas hermosas montañas.

Dicen que en las noches se escuchaban sus voces, sus cantos, sus tambores, sus palmas, los sonidos de sus animales y que incluso se habían observado sus hogueras. Se dice que cada vez que alguien intentaba sacar agua del pozo escavado entre las montañas salían bandadas de aves extrañas y lo obligaban a alejarse.

Por las noches nadie se atrevía a cruzar entre las montañas y menos acampar entre ellas, los camellos cuando se acercaban a Layuad se mostraban nerviosos como si de repente tuvieran prisa y apuraban sus largos pasos para alejarse. Los nómadas, los beduinos, las caravanas, todo el mundo quería pasar por los generosos, quería admirar la magia y la belleza del lugar pero nadie quería que la noche lo sorprendiese cerca.




Murió el poeta…


Por Bahia M.H Awah / Texto de Mohamed Salem Abdelfatah, EBNU / Foto de archivo /  Y..¿Dónde queda Sahara?

Murió el poeta, lejos del hogar, como diría el poeta del poeta que murió desterrado, lejos de la patria, lejos de un patio de Sevilla y de un huerto claro donde madura el limonero.

Hace unos pocos meses en los Campamentos de Refugiados Saharauis, lejos de su querida tierra, lejos de Saguia el Hamra, perdió la vida el gran poeta saharaui Beyebuh. El camello blanco que lo aguardaba para su último viaje emprendió la marcha hacia la eternidad.

La última vez que le vi estaba durmiendo, fui a despedirme porque al día siguiente me iba de viaje, saludé y entré. El poeta estaba tendido de costado y llevaba una darraa blanca. A su lado había dos mujeres que vestían de negro, me senté e intercambié unas palabras con las mujeres. Una de ellas quiso despertarlo pero le sugerí que no lo hiciera, por nada iba a interrumpir el descanso del poeta y más en el estado en que se encontraba. Por aquellos días la salud del poeta se había deteriorado y me pareció que un rato de descanso era más importante que cualquier duda que yo tenía sobre algunos términos de su poesía, a pesar de que en un encuentro anterior acordamos que pasaría a ver si era posible que me explicara algunas cosas, sumado a que mi egoísmo añorara disfrutar de su grata y siempre enriquecedora compañía.

Me levanté, me despedí de las mujeres y les pedí, que por favor me despidieran del poeta y que le transmitieran mis deseos de una pronta recuperación.

Y cuál es tu nombre, hijo, preguntó una de las señoras.

Soy hijo de Beyebuh. Díganle  que vino a verlo Uld Beyebuh.

No te falta razón, todos somos hijos de Beyebuh, dijo la otra mujer.

Beyebuh ha sido y lo seguirá siendo, el padre de todos los saharauis, desde que decidió dedicar su poesía exclusivamente a la revolución del 20 de mayo y la lucha del pueblo saharaui por su libertad.




Seguramente la libertad...


Por Bahia M.H Awah / Texto: Mohamed Salem Abdelfatah, Ebnu / Ilustración: Fadili Yeslem / Fuente: Y..¿Dónde queda Sahara?

Poema contra el "Muro de la vergüenza marroquí" que divide el territorio del Sahara Occidental desde 1986. Similar al muro de Gaza y el de México.

Qué hay detrás de estas paredes que detienen mi silencio,
que apagan mi respiración.

Qué hay al otro lado de este muro que se abalanza aplastando mi estatura,
hundiendo mi espalda corva.

Qué hay después de estas alambradas que zanjan las miradas, que hieren los horizontes.

Qué hay allende los barrotes que atraviesan los brazos, que oxidan las articulaciones.

No lo sé…

Tal vez unos niños jugando a las canicas entre las jaimas, tal vez unos camellos rumiando un año de lluvia.

No lo sé…

Quizás las olas de espuma besando los pies de una duna, quizás una madre acunando por primera vez su alegría.

No lo sé…

Acaso la sombra de un oasis que adornan las manos de alheña, o la belleza en unos ojos que esperan la paz de la primavera.

No lo sé…

A lo mejor mi madre meciendo el océano en su odre de abundancia o moliendo los granos tostados en el horno de la espera.

No lo sé…




La lucha a través de la palabra: cómo el pueblo del Sáhara Occidental utiliza la poesía para la liberación


Por Esmée Charley y Juliette Holland / Fuente: Pambazuka / Traducción: Poemario por un Sahara Libre. El artículo completo y en inglés se puede leer aquí

[Nota: El pasado 4 de febrero de 2017 Bahia Awah impartió una charla a los alumnos de la universidad de Durham, Reino Unido. Aquella clase se ha materializado en este artículo que han publicado los alumnos de la profesora y filóloga inglesa Joanna Allan, que imparte clase de filología hispánica en esa universidad y que había realizado estudios sobre los escritores saharauis Generación de la Amistad. La temática programada por la universidad se centró sobre “Conflictos y violencias, Sahara Occidental en el marco del mundo hispano, poesía de resistencia”].

Los vociferantes intentos de Marruecos por legitimar su ocupación son el fundamento de una narrativa duplicada que continúa propagándose. Los periodistas extranjeros son a menudo expulsados del territorio y la censura de la prensa local llega a prohibir hacer referencia al Sahara Occidental. La ocupación está apoyada por las llamadas democracias mundiales y líderes como Estados Unidos y Francia. Los activistas culturales saharauis están luchando contra esta opresión con la palabra.
-Un cuento de hadas del desierto... un cielo interminable, azul como el mar. Caminando descalzo sobre una alfombra de arena, suave como la seda. (Fatima Ghalia Mohammed)
-Pies descalzos caminando. Pero sobre una alfombra de alambre de púas. (Ebnu).
-Maquinaria, bombas, tanques. (Bahía Awah) Oscuridad. Negro. Nada.
Estas son algunas imágenes recordadas en la poesía de Ebnu, Fátima Ghalia y Bahía Awah. Los elementos guerreros no nos serán desconocidos, a partir de las noticias televisadas frecuentemente de conflictos y sufrimientos que provocan tal compasión humana por Afganistán, Irak y Siria, entre otros. Pero no para el Sáhara Occidental. Para muchos, el nombre del Sáhara Occidental evoca sólo estas primeras imágenes ambiguas de tierra desierta y vacía, una tierra sin pueblo, sin identidad y, en particular, sin una ocupación amenazadora de la libertad. Debido a que la conflictiva historia de colonización, ocupación ilegal y opresión del Sahara Occidental está envuelta en la oscuridad y es desconocida para la mayoría, pocos son conscientes de que es algo más que un paisaje.

La Generación de la Amistad Saharaui es en parte responsable de engendrar esta reciente explosión de "activismo cultural [y] literario". Como comentaba Bahía Awah, miembro fundador, en una reciente entrevista, pretende sacar la narrativa del Sáhara Occidental de su ocupante, Marruecos, y devolverla a los saharauis, silenciados desde hace mucho tiempo. La poesía se ha convertido en un método de activismo que les permite reafirmar su identidad cultural y su voz, y transmitir su dolor al mundo, a través del lenguaje.




EL MAJZÉN ES EL ÚNICO CULPABLE, por el escritor y diplomático Mohamed Salem Abdelfatah, Ebnu


Fuente: Diario La Realidad Saharaui. DLRS / Foto: Poemario Sahara Libre

Desde finales de diciembre de 2016 Marruecos con ese insaciable afán de aparentar y mostrar al mundo una imagen diferente a la realidad, dio comienzo a lo que ese régimen ha osado en llamar juicio, esta vez por un tribunal civil a los héroes saharauis de Gdeim Izik, una farsa con todos los ingredientes necesarios para mantener engañado a “su pueblo marroquí” y para seguir intentando mantener oculta la verdad a la comunidad internacional.

La verdad es que calificar a esta puesta en escena de juicio es faltar a la verdad, ni es juicio, ni es nada que se le parezca. Marruecos no puede juzgar siendo un país ocupante, no tiene derecho a juzgar a los ciudadanos del país que ocupa, que reprime y que tortura. En las condiciones actuales de ocupación del Sáhara Occidental, ningún juicio a ciudadanos saharauis por parte de Marruecos puede considerarse como algo normal. La situación de ocupación implica la aplicación del derecho internacional humanitario en virtud del artículo 2 común a los cuatro Convenios de Ginebra. Y Marruecos evidentemente no ha movido un dedo por cumplir con ese derecho.

De lo que se debe hablar es de las injustas condenas dictadas de manera arbitraria contra los ciudadanos saharauis, los 24 presos políticos de Gdeim Izik que fueron detenidos, torturados y condenados debido a su reivindicación pacífica del derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental y porque junto a muchos miles de saharauis decidieron alzar su voz contra la represión, la injusticia y la marginación que sufren en su propia tierra.

Los 24 representan a los miles de saharauis que levantaron sus jaimas como símbolo de identidad y de unidad, reivindicando sus derechos a una vida digna, reivindicando su libertad; representan a los saharauis en todas las ciudades y pueblos del Sáhara Occidental, representan a los saharauis de los campamentos de refugiados y de las zonas liberadas del territorio saharaui, representan a los saharauis que viven repartidos por el mundo; los héroes de Gdeim Izik representan a todos los saharauis que resisten bajo la represión en su tierra y a los que siguen esperando retornar a ella, libre y soberana.

En un llamamiento de abogados internacionales para defender a los presos de Gdeim Izik, se destacaba que los 24 saharauis condenados en el marco del proceso de Gdeim Izik son personas protegidas en el sentido del artículo 4 del cuarto Convenio de Ginebra y debería por tanto serles aplicado el derecho internacional humanitario. Por lo tanto los presos solicitan la aplicación de las siguientes medidas del derecho internacional humanitario:
  • La declaración de incompetencia del Tribunal de apelación de Rabat en beneficio de un tribunal situado en el territorio ocupado (artículo 66 del cuarto Convenio de Ginebra).
  • Su transferencia inmediata a una prisión situada en el territorio ocupado (artículo 76).
  • Que se esclarezcan las siguientes violaciones del derecho internacional humanitario de las que han sido víctimas.




“La primavera saharaui. Escritores saharauis por Gdeim Izik”, un libro para que la llama del Campamento de la Dignidad no se apague


Esta entrada ha sido escrita por Conchi Moya, periodista y antóloga de "La primaversa saharaui".

“La primavera saharaui. Escritores saharauis por Gdeim Izik” es un libro de resistencia, nacido para dar a conocer los sucesos ocurridos en este campamento que reunió a miles de familias saharauis entre octubre y noviembre de 2010, a unos 16 kilómetros al sureste de El Aaiún ocupado, capital del Sahara Occidental.

Durante los dos meses que duró la acampada, cerca de 15.000 jaimas se instalaron en el lugar para apoyar las reivindicaciones del pueblo saharaui contra la ocupación marroquí. Sin embargo, entre el 8 y 9 de noviembre, las fuerzas marroquíes intervinieron en el lugar reprimiendo a quienes se manifestaban, con bombas incendiarias, utilización de chorros de agua ardiendo a gran presión y practicando numerosas detenciones.

Se trata de un conjunto de poemas y relatos, más una cronología, que nacieron de la rabia y la impotencia ante la respuesta violenta de la fuerza policial marroquí frente a saharauis desarmados y que pacíficamente protestaban por sus derechos. Una marea de jaimas que supuso para muchos analistas la chispa de las revueltas que se sucedieron en otros países árabes.

Precisamente en estos días se celebra un nuevo juicio contra los activistas saharauis del llamado Grupo de Gdeim Izik, 24 presos saharauis que llevan varios años encarcelados tras ser detenidos por su participación en el campamento. Organizaciones internacionales, abogados y observadores independientes han denunciado que los presos han sufrido todo tipo de torturas, abusos y malos tratos. Fueron juzgados por primera vez por un tribunal militar (a pesar de ser civiles) en febrero de 2013. De allí salieron sentencias de entre 20 años y cadena perpetua, según los casos.

La motivación que llevó al grupo de escritores saharauis que la llama de Gdeim Izik, que aparece en la portada del libro, no se apague.




Un Sáhara de libros por descubrir (1): La Generación de la amistad

En fechas recientes se ha celebrado, en el Centro Panafricano y Centro de Estudios Panafricanos, un encuentro que ha congregado a una serie de artistas, periodistas, cineastas, blogueros, africanos y afrodescendientes. Y también de escritores que han visto sus obras publicadas en fechas recientes. Entre ellos un saharaui, Bahia Mahmud Awah, antropólogo, poeta, escritor, fundador del proyecto informativo cultural Poemario por un Sahara Libre y uno de los artífices de la formación del grupo de escritores saharauis denominado la Generación de la Amistad.
“Los africanos hemos sido ninguneados en la literatura colonial. Nuestra cultura oral, nuestra memoria y la contenida en manuscritos de sabios y eruditos tienen un enorme desfase con lo reflejado en la bibliografía colonial”. (Bahía M. Awah)
Este movimiento cultural, que surgió en julio de 2005 en Madrid y también desde los campamentos de refugiados, empujado por el esfuerzo de varios intelectuales españoles, es “la primera generación de escritores del Sáhara Occidental que tomó la decisión de constituirse oficialmente como grupo literario”, tal y como nos informa Conchi Moya en el libro Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos, colectivo que además “ha conseguido publicar libros con cierta regularidad”.

Ellos mismos se definen como “Un grupo de poetas saharauis que pretenden transmitir el sufrimiento de su pueblo, unidos por historias de pastores que se perdieron persiguiendo sus sueños tras una nube” y resaltan que “La intención de esta iniciativa es destacar la importancia de la cultura en cualquier lucha, esta es una de las mejores representaciones que podemos dar al exterior para dar a conocer quiénes somos.”

Inspirándose en la Generación de poetas del 27, pero también en la poesía saharaui en hasanía, ya han publicado varias antologías, entre las que se encuentran: Añoranza (2002); Bubisher, poesía saharaui contemporánea (2003), Las voces del viento (2014), o la que ha visto la luz este mismo año bajo el título Generación de la amistad, que se edita en bilingüe: castellano-francés. El colectivo cultural lo forman un puñado de poetas que viven dispersos por el mundo: Limam Boisha, Luali Lehsan, Saleh Abdalahi Hamudi, Chejdan Mahmud, Ali Salem Iselmu, Zahra Hasnaui, Bahia Mahmud Awah, Sukeina Aali-Taleb Fernández y Mohamed Abdelfatah Ebnu, entre otros.




Sáhara Occidental: resistir con la pluma

El conflicto en el ex Sáhara español continúa sin resolución, superados 40 años de su inicio. Como aconteció en otros dominios coloniales africanos, la retirada española de agu última posesión en África fue apresurada, en 1976. Al hacerlo perdió de vista organizar un referéndum de autodeterminación demandado por el pueblo saharaui y por las Naciones Unidas.

Aprovechando la confusión y las riquezas de un territorio escasamente poblado, pero abundante en fosfatos y reservas pesqueras, además de ciertos yacimientos petrolíferos, Marruecos y Mauritania lo ocuparon. Si bien la ONU se resistió a ésta, no intentó detenerla. Los locales resistieron, pese a que la misma fue débil frente al poderío militar marroquí, pero el Frente Polisario, fundado en 1973, lo hizo firmemente con guerrillas, contando con el apoyo de la vecina Argelia, mientras Marruecos fue respaldado por las potencias occidentales, temerosas del acercamiento soviético en la Guerra Fría.

La resistencia saharaui provocó en parte la retirada mauritana en 1979. Argelia ayudó a los rebeldes, intensamente bombardeados por la aviación marroquí, a encontrar refugio y así se fueron consolidando los campamentos en Tinduf, sitio que en 1977 albergó a 30.000 saharauis y hoy son más de 150.000. Asimismo, Argel reconoció a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en 1976, al igual que la Unión Africana, excepto Marruecos que se alejó de la organización. La RASD es un Estado no reconocido cuyo grueso de población y ciudadanía vive en el exilio. A comienzos de los 80, sobrevino la idea de Marruecos de construir una muralla para aislar al enemigo, debilitarlo y evitar ataques del Polisario, el muro más largo del mundo tras la Gran Muralla china. Los gastos del conflicto a Marruecos empobrecen, se estimó durante 30 años la pérdida del 2% del PIB en el ritmo de su crecimiento.

El saharaui es el único pueblo árabe e islámico que es a la vez hispanoparlante. Si los saharauis dicen que el español es lo único bueno que les dejó el colonizador, sueñan con ser vínculo entre África y América latina. En ese contexto aparece la generación de jóvenes poetas saharauis, que mira más al mundo hispano que al árabe, aunque sin perder de vista el nexo con el último. Su producción se escribe en español y estos escritores se sienten más próximos a los países latinoamericanos que a las monarquías árabes, como la opresiva de Marruecos.




Memoria de vida [04]

Ilustración de Roberto Maján
AMOR
Nuestra vida se fraguó
entre estas paredes
de adobe que se rinden
a la venerable lluvia,
ellas que raudas regresan
a su origen de lodo y polvo
fueron testigos de la pasión
que alumbró la historia.
Nuestra morada,
el nido de barro y amor
se fue con el agua, pero dice
la memoria y dice el tiempo
que lo que la lluvia destroza,
ella misma lo repara.
Hoy como hace tiempo
apoyas la cabeza
sobre mi pecho
mi corazón entre mis brazos,
tu almohada, prepara tu lecho.
Por eso levanta los ojos, amor
y busca el horizonte,
porque hoy nuestra jaima,
en la gloria, de gala se viste.

Mohamed Abdelfatah, Ebnu




Conversación sobre el primer gaf del poeta Mohamed Salem, Badi

En el curso de un trabajo promovido por el Ministerio de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática tuvimos el privilegio de entablar amistad con los y las poetas nacionales saharauis, y entre ellos con el poeta Mohamed Salem, conocido como Badi. Es el relato de la producción de su primer verso que él nos regaló lo que quiero yo ahora regalaros.

El trabajo en el que hemos colaborado como investigadores del Departamento de Antropología Social y la asociación Antropología en Acción, comenzó en el año 2006 y  ha consistido en apoyar a los investigadores saharauis del Ministerio de Cultura a recopilar la poesía oral saharaui con el objetivo de crear el Archivo Nacional Saharaui de Poesía, publicar una muestra de la producción poética de sus poetas como antologías personales, tanto en árabe/hasanía como en español, así como contribuir a visibilizar, mediante imágenes, el conocimiento de esta poesía en el mundo. En relación a este último objetivo ha sido todo un logro culminar la producción de la película documental, “LEGNA, habla el verso saharaui”, dirigida por el poeta saharaui, Bahia Mahmud Awah, y los antropólogos, Juan Ignacio Robles Picón y Juan Carlos Gimeno, que mereció el primer premio en el Festival Internacional de Cine del Sahara en su edición de 2014.

Permitidme un pequeño inciso antes de compartiros este regalo; una anotación útil para situarse en el lugar y el tiempo. Toda poesía es universal por definición, también la poesía oral saharaui que es riquísima en su historia. La particularidad de la poesía oral, como sabéis, estriba en que no es lo mismo leer que escuchar. Hasta hoy ninguno de los poemas compuestos y escritos por estos hombres y mujeres poetas saharauis lo fueron para ser leídos, sino para ser escuchados. Antes de llevar a cabo este trabajo, todos los poemas del poeta Beibuh que nació en 1928 ó 1929, ocupaban una página en blanco. Se trata de una poesía, compuesta siempre sobre un fondo musical, que enreda musicalmente los hombres y las mujeres saharauis con el mundo del desierto y entre sí. Su poesía opera tanto sobre la razón como sobre la imaginación y el sentimiento.




Memoria de agua [02]

Ilustración de Roberto Maján
EL MAR
Cuando voy caminando por el desierto, siempre tengo la sensación de que el mar está cerca, a punto de surgir del horizonte. Supongo que debe ser un recuerdo genético, heredado de los pobladores del Sáhara que no llegaron a conocer estas doradas arenas; que no llegaron a ver esta inmensidad que parió la evaporación milenaria de las aguas que cubrían el territorio. Quizá es el deseo inconsciente de llegar a ver qué hay detrás de la monotonía. Qué hay detrás de los espejismos.
¡El mar y la arena, qué hermosa combinación!
Cuando las olas y las dunas se besan y se acarician se puede sentir su abrazo, se puede oír su risa, mientras juegan ajenos a la tristeza y al dolor de sus hijos, los que brotamos de esa mezcla de aguas saladas y arenas doradas.
¡El mar y la arena, testigos indiferentes de cuántas alegrías, cómplices involuntarios de cuántas tragedias!.

“¿Ha visto usted el mar?” pregunta el niño a la maestra.
La maestra, que se temía la pregunta, hacía ya mucho tiempo que tenía preparada la respuesta. Pero en vez de responder, preguntó.
“¿Cuántos de vosotros habéis visto el mar?”
“Yo, maestra, yo, yo, yo…” gritaron todos los niños, levantando las manos.
Todos habían visto el mar, todos habían estado, al menos, en una playa. El Mar Mediterráneo, El Mar Cantábrico, El Océano Atlántico. Habían estado en todo el litoral español. Uno dijo que también había visto el mar en Mauritania, otros dijeron que en Argelia. Era muy bonito dijeron, aunque muy salado. Era muy verde y muy azul, lleno de peces y barcos, dijeron unos; lleno de gente feliz y alegre, dijeron otros.

“¿Ha visto usted el mar?” pregunta, otra vez, el niño a la maestra.




Memoria de arena [09]

 Ilustración de Roberto Maján
LA JAIMA SIEMPRE MIRA AL SUR
I
Nunca cruzar sobre sangre, ni cenizas,
ni dormir a la hora de ponerse el sol,
ni sentarse jamás sobre la almohada.
No dejar las sandalias al revés,
ni caminar hacia atrás, ni orinar de pie,
ni señalar con el índice al cielo.
Al cementerio entrar descalzo y la noche
del viernes dar de beber a los muertos.
Poner siempre los dedos en el suelo
al escuchar una desagradable noticia.
No llamar a quien empieza un sendero
y si alguna vez, sin querer, se hace
se le pide que regrese y se le ofrece leche
o un terrón de azúcar, antes de seguir el viaje.
Sólo el color blanco allana los caminos.
No pronunciar el nombre de la aguja,
ni de la serpiente durante las noches.
Pero siempre decir los nombres de dios
al escuchar los ecos de un rebuzno.
Visitar a la familia y a los vecinos
saludar con la mano derecha y rogar
a la tormenta que se aleje porque
en la jaima se encuentra el profeta.
Nunca pisar restos de comida,
ni pasar por encima de alguien acostado.
Nunca dirigirse al suegro sin turbante,
ni permitir que el agua baile en la jaima.
Tratar con respeto a las hormigas,
y en nombre de Dios reclamar justicia.




Intervención de Mohamed Salem Abdelfatah “Ebnu” en la presentación de la antología “Las voces del viento”, en Uruguay

Hace treinta y nueve años, cando apenas tenía siete, fui obligado a abandonar mi casa, como a miles de saharauis. Pasado mañana se cumple un aniversario más de los que se conocieron como los “Acuerdo Tripartitos de Madrid” una farsa mediante la cual España, se lavó vergonzosamente las manos, entregando la que fuera su provincia número 53, el entonces Sáhara Español a Marruecos y a Mauritania.
España traicionó al pueblo saharaui y lo abandonó sin darle la posibilidad de elegir su destino como se había comprometido.
De esta forma y violando todas las resoluciones de Naciones Unidas que exigían la celebración de un referéndum de autodeterminación y el dictamen del Tribunal Internacional de Justicia que había sentenciado que no había ningún vínculo de soberanía entre el Sahara Occidental y sus vecinos Marruecos y Mauritania, se consumó la invasión y ocupación militar del Sahara Occidental y comenzó el éxodo del pueblo saharaui y su odisea de supervivencia que continúa hasta nuestros días.
Tras una guerra de dieciséis años se llegó a un acuerdo de alto el fuego y el comienzo de un proceso de paz, creándose la MINURSO para la celebración de un referéndum de autodeterminación en un plazo de seis meses. Sin embargo desde entonces hasta hoy han pasado 23 años y el pueblo saharaui aún no ha podido ejercer su derecho a la autodeterminación.
El reino de Marruecos ha hecho todo lo posible para impedirlo.
A lo largo de casi cuarenta años ha intentado extinguir a los saharauis, desde los bombardeos en los primeros años de la guerra con napalm y fósforo blanco hasta la eliminación física de cientos de personas, con sus criminales métodos de tortura y opresión. Personas enterradas vivas o lanzadas desde helicópteros en vuelo, eran parte de sus armas para acabar con la población saharaui. Se ha podido documentar la muerte de cientos de saharauis en centros de tortura clandestinos, sin embargo hasta hoy nada se sabe de más 650 desaparecidos saharauis a manos de las fuerzas de ocupación marroquíes.
Las zonas ocupadas siguen sufriendo la represión diaria de las fuerzas de seguridad marroquíes, violando los más elementales derechos humanos sin que la Misión de Naciones Unidas pueda intervenir. Marruecos con el apoyo de España y Francia, sigue impidiendo que la MINURSO pueda encargarse de la vigilancia de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, como lo hacen todas las misiones de paz de la ONU en el mundo.




Se presenta en Montevideo el libro “Las Voces del Viento”, de Mohamed Salem – Ebnu

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la RASD, el Consejo de Educación Técnico Profesional – UTU, la Embajada de la RASD en Uruguay y SUAT, invitan a la presentación del libro de Mohamed Salem – Ebnu “Las Voces del Viento”, poesía saharaui contemporánea. 
La misma estará a cargo del Canciller de la República Oriental del Uruguay, Luis Almagro.
El acto tendrá lugar el próximo miércoles 12 de noviembre, a las 15 horas, en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay, calle Colonia 1206.

Emiliano Gómez

Fuente: Embajada de la RASD en Uruguay / RASD Argentina




Memoria de arena [03]

Ilustración de Roberto Maján
RECUERDOS
Al maestro le bastaba con atravesar la puerta hacia dentro, para que un silencio de sarcófago se apoderase de la clase. Un silencio denso, que afianzaba su indiscutible protagonismo, e incrementaba el miedo que tan solo su presencia provocaba.
Entraba con aire marcial, haciendo sonar sus tacones sobre el suelo de cemento. Recuerdo su constante ir y venir por el aula, se paseaba lentamente como si desfilara. Tardaba casi un minuto en recorrer el aula de punta a cabo, desde la pizarra hasta el mapa de España, incluyendo sus territorios de ultramar, colgado en la pared opuesta.
Recuerdo la primera vez que nos enseñó el mapa del Sáhara. Lo recuerdo perfectamente porque, quizá fuese aquella la primera vez, que volvía la cabeza sin el temor de ser castigado.
“Esta es la provincia del Sáhara” dijo cuando todos nos volvimos “Yo vengo de aquí” continuó, mientras señalaba con una enorme regla de madera un punto del Levante español.
Ese día lo recuerdo, con mucha emoción, porque me liberó de un miedo que nació conmigo. Me enteré con suma satisfacción, que la tierra no terminaba en el horizonte, y que el mundo no se limitaba a la inmensidad del desierto; y que más allá del horizonte, no había ningún riesgo de precipitarse al vacío.
Me invadió un urgente deseo de llegar hasta el mismo horizonte y comprobarlo.
¿Cómo iba a saber yo, que en pocos años pasaría casi la mitad de mi vida al otro lado de mi mundo, y que iba a descubrir que el horizonte o los horizontes, por muy presentes que estén en todas partes, no son más que meros espejismos?
De vez en cuando evoco esos lejanos mundos de mi vida, intentando cada vez encontrarme con un recuerdo extraviado. Es la paradoja de recordar el olvido. Recuperar o rescatar, aunque sea un mínimo detalle de lo que un día ocurrió o dejó de ocurrir. Cuando se logra vislumbrar ese detalle, comienza la aventura de resucitar paso a paso una realidad, que no por añeja deja de ser verosímil. Es como restaurar la historia.
Nos convertimos en rastreadores, como los expertos nómadas deyara, del Tiris, o los baqueanos de la Pampa. Resueltos a encontrar e identificar la más intrincada de las huellas, que el viento va borrando. Sólo ellos saben encontrar los caminos que llevan a la meta definitiva.
Rastros que seguimos, sin saberlo, guiados por un simple instinto, un olor, un ruido, o una inexplicable sensación que brota de pronto, como si alguna extraña fuerza o razón suprema nos incitara a buscar entre los recovecos de nuestra memoria.




Hijos del sol y el viento

Hijos del sol y el viento
Aún vivimos en las esquinas de la nada
entre el norte y el sur de las estaciones.
Seguimos durmiendo abrazando almohadas de piedra
como nuestros padres.
Perseguimos las mismas nubes
y reposamos bajo la sombra de las acacias desnudas.
Nos bebemos el té a sorbos de fuego
caminamos descalzos para no espantar el silencio.
Y a lo lejos en las laderas del espejismo todavía miramos,
como cada tarde las puestas de sol en el mar.
Y la misma mujer que se detiene sobre las atalayas del crepúsculo
en el centro del mapa nos saluda.
Nos saluda y se pierde en los ojos de un niño que sonríe
desde el regazo de la eternidad.
Aún esperamos la aurora siguiente
para volver a comenzar.

Mohamed Salem Abdelfatah “Ebnu”




El deyar y la montaña

Ilustración de Roberto Maján
Aquella mañana, todo estaba en calma, el cielo limpio, la arena intacta, las piedras relucientes, los árboles y arbustos verdes y olorosos, era como si el mundo acabase de nacer. No había huellas, ni señales, solo un paisaje inexplorado, desconocido.
La tormenta de arena, Errih (1) había borrado todas las huellas, no dejó rastro alguno sobre la tierra.
Si se pronuncia su nombre, decía mi abuela, hay que poner los dedos en el suelo, mirar hacia el cielo y rogarle a Dios que la aleje y la mande por otros senderos. Ella, decía, es una creación maléfica, oscura, pertenece a los innombrables, a los dueños de las tinieblas y el tormento.
Pero es nuestro sino, es nuestra vida: hermosamente dura.
Inexplicable belleza que un día aparece radiante y otro, de repente, se esfuma.
Es nuestra vida, donde se juntan dos ingredientes que los seres humanos necesitan para sobrevivir, amor y paciencia. Si no puedes amar la aridez yerma de la inmensidad de un espejismo, ni no tienes paciencia para esperar que llegue la sombra o que amaine la tormenta, entonces éste no es tu mundo.
La arena forma parte del ser, de la piel, está en los ojos, en el pelo, en el pan de cada día. Somos también de arena, porque corre por nuestras venas, anida en nuestros pulmones y cicatriza nuestras heridas y además, de algún modo, un poco también, somos tormenta.
Las huellas del deyar (2) y de su camello eran el único signo de que había alguien sobre la faz de la tierra.
Se encaminaron hacia la montaña, que a lo lejos, oteaba los cuatro puntos cardenales. La mañana era fresca y luminosa y la montaña se alzaba sobre el horizonte, como si estuviese suspendida en el aire, flotando sobre una alfombra de plata.




Los colores de la espera

Una alfombra desvencijada
cubre el extraño suelo.
Un par de sandalias
esperan el largo viaje.
Y en la pared una bandera.
Colores comunes trazados
sobre una tela blanca.

Ebnu (Mohamed Salem Abdelfatah)




Zoila, mi madre cubana

 Ilustración de Nanna Bachir
A la memoria de Zoila Lubián León, mi madre cubana
En el número 9 de la calle Almendares, en el municipio Plaza, vivía Zoila, una admirable mujer cubana. La conocí a principios de enero de 1979 en la cuidad de la Habana, en el pasillo de una sala del Hospital Materno Infantil Ángel Arturo Aballí. Estaba tiritando de fiebre debajo de una frazada azul en medio del pasillo, donde habían instalado mi cama, porque dentro no había sitio.
-    ¿Eres Mohamé?
Asentí sin fijarme mucho en quién me preguntaba.
-    Soy Zoila, vengo de parte de Baldomero.
Estuvo mucho tiempo hablándome, mientras yo la miraba, con la colcha hasta las mandíbulas. No entendía mucho de lo que me decía y ya apenas recuerdo sus palabras, sin embargo lo que no he podido olvidar es la paz que radiaba su rostro y la confianza que me despertó su sonriente mirada.
Baldomero, era el director del internado donde estábamos 38 niños saharauis, además de cerca de doscientos niños cubanos, que se quedaban de lunes a viernes y el fin de semana se iban a sus casas. Él la había llamado porque era la única persona que era natural de Güines que conocía en la Habana y era una antigua compañera de la campaña de alfabetización, a mediados de los sesenta allá por la sierra del Escambray. Cuando ella llevaba a su hijo a casa de sus tíos de Güines siempre buscaba tiempo para ver a Baldomero, para tomar un café y recordar aquellos tiempos de su juventud.
Vino el día siguiente y habló con alguien del hospital y me cambiaron a otra cama dentro de la sala, junto a una ventana que daba a un pasillo por el que pasaba mucha gente. Gente que iba y venía, que pasaba buscando a familiares, buscando puertas, buscando números. Algunos me veían asomado a la ventana y sonreían, otros pasaban de largo sin mirar y otros me preguntaban, 
¿es la sala 8? Y yo respondía: no, es la 7.
Unos caminaban con prisa otros iban arrastrando los pies, sin ganas, como si no quisieran llegar a ningún sitio; en sus rostros reflejaban sus achaques, sus dolencias, sus alegrías, sus sanaciones, y a veces también, reflejaban sus difuntos. Y yo, los días que podía, iba contando y sumando a ver quienes ganaban si las caras tristes o las contentas. Siempre ganaban los rostros de alegría.




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