La necesidad de pactos que para poder gobernar Andalucía pronostican las últimas encuestas sobre las elecciones del 22 de marzo van a poner a la presidenta Susana Díaz en la coyuntura de buscar el apoyo de formaciones que, como Izquierda Unida y Podemos, defienden la causa saharaui, a la que la secretaria general del PSOE andaluz ve como un obstáculo en sus relaciones con Marruecos.
En el recordatorio, el viaje que quiso hacer a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia), que no al Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, Diego Valderas como vicepresidente de la Junta, visita que Susana Díaz dijo podría ocasonar “un conflicto internacional”, aunque eso no ocurrió cuando fueron allí otros gobernantes autonómicos, como el lehendakari Juan José Ibarretxe (PNV), en 2002; el presidente de Murcia Ramón Luis Valcárcel, del Partido Popular, en 2010, o el vicepresidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda Valenzuela, en 2014.
En su programa electoral Izquierda Unida, anterior socio de gobierno de los socialistas, hace una referencia expresa al Sáhara y a la ausencia de derechos de Marruecos sobre este territorio al hablar de la pesca, mientras que el PSOE andaluz solo habla de la necesidad de cooperación y acuerdos con Marruecos. IU, además, cita al Sáhara Occidental al reseñar que ha estrechado lazos con la izquierda africana.
A falta, todavía, del programa de Podemos para Andalucía, partido que según los sondeos entraría con fuerza en el parlamento andaluz, su secretario general, Pablo Iglesias, se comprometió en la 39º Conferencia Internacional de apoyo al pueblo saharaui de Madrid, en noviembre de 2014, a hacer suyas las reivindicaciones de los saharauis y denunció la “explotación ilegal” que Marruecos hace de sus riquezas naturales.












