Dos jóvenes saharauis observan el muro que separa el Sáhara Occidental. E.A.
Por Estefanía De Antonio (Enviada especial a Tinduf) * / Fuente: rtve.es
Cae el sol y el horizonte dibuja una estampa que podría ser de postal si las siluetas que se recortan en el cielo anaranjado no portaran armas ni vistieran uniforme militar. Son los soldados marroquíes que custodian el conocido como 'muro de la vergüenza': 2.700 kilómetros sembrados por más de siete millones de minas.
Esta barrera de arena, construida entre 1980 y 1987, separa el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos de los territorios liberados por el Frente Polisario. Es la frontera entre la tierra fértil y el desierto; también la línea que a menudo separa la vida y la muerte. Se calcula que la protegen más de 100.000 soldados.
Yusef Mohamed acude cada mes hasta este paraje inhóspito en mitad del desierto junto a otros compañeros de la plataforma Gritos contra el Muro para protestar ante los guardias marroquíes de forma pacífica. A sus 25 años ya sabe lo que es mirar cara a cara a la muerte. Hace ocho años un amigo de la asociación quedó mutilado víctima de una mina muy cerca del lugar donde nos encontramos. “Acababa de cumplir 18 años, como yo. Veníamos a manifestarnos y, de repente algo estalló y… perdió una pierna”, relata a RTVE.es. “Ahora no sale de casa, no trabaja, no puede hacer nada. No se ha recuperado de lo que pasó”.
Más de 2.500 muertos
El Sáhara es una de las diez zonas más minadas del mundo. Más de 2.500 personas han resultado heridas, mutiladas o asesinadas por artefactos de fabricación italiana, portuguesa, china y soviética esparcidos por el territorio saharaui desde 1975, según el Servicio de las Naciones Unidas de Acción contra las Minas (UNMAS).






















