Por Alfonso Lafarga / Fuente: Contramutis
Human Rights Watch (HRW) denuncia en su Informe Mundial 2018 la “poca atención internacional” al conflicto del Sáhara Occidental, la excolonia española invadida por Marruecos hace 42 años.
En ese contexto, en 2017 se juzgó y condenó por segunda vez a duras penas a los presos saharauis de Gdeim Izik en base a testimonios obtenidos “bajo coacción”.
HRW, reconocida organización no gubernamental de Derechos Humanos, concreta que “el proceso político para la autodeterminación del Sáhara Occidental, territorio bajo control marroquí, permaneció en 2017 estancado con poca mediación o atención internacional”.
En el informe, presentado el 18 de enero, la organización de DDHH detalla el proceso seguido contra 24 saharauis “por su presunta participación en la violencia que estalló después de que las fuerzas de seguridad entraran a desmantelar un campamento de protesta establecido en Gdeim Izik”, cerca de El Aaiún, presos que ya fueron condenados por un tribunal militar en 2013, sentencia que fue anulada.
En el nuevo juicio, esta vez ante una instancia civil -el Tribunal de Apelaciones de Rabat- los 24 saharauis fueron “acusados de participar en las muertes de policías durante los enfrentamientos de 2010” y condenados casi todos a penas de prisión de entre 20 años y cadena perpetua, “de forma similar a la sentencia del tribunal militar”.
HRW indica que el juicio “estuvo contaminado por aparentes violaciones al debido proceso, como la aceptación de testimonios presuntamente obtenidos bajo coacción sin investigar previa y adecuadamente las denuncias de tortura”.
Examen forense siete años después
Señala que el tribunal se basó para condenar a los saharauis en las declaraciones policiales originales de 2010, que los acusados “rechazaron como falsas alegando que fueron coaccionados o forzados físicamente a firmar”, incluso mediante “el uso de la tortura“.






















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