Por Moara Crivelente* / cebrapaz.org.br
Los presos políticos saharauis están sometidos a un juicio farsante en Rabat, capital marroquí. Hace siete años, más de 20 saharauis atraviesan un proceso injusto y tendencioso, según observadores internacionales como la portuguesa Isabel Lourenço. En declaraciones a Cebrapaz, la observadora y el representante saharaui en Brasil, Mohamed Zrug, hablan del proceso y de su encuadramiento en la lucha más amplia del pueblo saharaui por la autodeterminación, en contra de la ocupación marroquí.
Conocidos como los “prisioneros de Gdeim Izik”, 25 saharauis detenidos en 2010 durante un masivo campamento de protesta pacífica en contra de la ocupación marroquí están sometidos a un proceso controvertido. En febrero de 2013, fueron condenados por una corte militar marroquí a penas severas que incluían la prisión perpetua, pero el juicio fue anulado por la Corte Suprema, que decidió por la revisión iniciada en diciembre de 2016.
En mayo de 2017, el nuevo proceso, todavía no aclarado, ya pasa por su cuarta sesión de audiencias para 24 de los detenidos, mientras que el 25º sigue penalizado con la prisión perpetua. Las “sesiones” se han aplazado a menudo, como la autodeterminación del pueblo saharaui.
La lucha de los prisioneros va mucho más allá del encarcelamiento arbitrario y de un juicio repleto de inconsistencias para reafirmar la urgencia del compromiso con la descolonización del Sahara Occidental y el fin de la ocupación marroquí. Con el juicio, dice el diplomático del Frente Polisario (el representante legítimo del pueblo saharaui) en Brasil, Mohamed Zrug, Marruecos “quiere dejar claro que no aceptará ningún tipo de derecho a la manifestación, ni que se cuestione la ocupación. Llevar a los acusados, primero, a un juicio militar, y después, a un tribunal de excepción, manifiesta la ira marroquí contra los saharauis. También pone en evidencia la verdadera naturaleza del régimen marroquí y su comportamiento colonial”.
Todo ello, continúa Zrug, a pesar de los llamamientos del nuevo Secretario General de la ONU António Guterres y del Consejo de Seguridad, que recientemente aprobó la extensión de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso), establecida en 1991, con una resolución que enfatiza la importancia de la reanudación del proceso diplomático estancado hace más de dos décadas. “La reanudación del juicio contra los activistas políticos saharauis justo días después de la decisión del Consejo de Seguridad es una fuerte señal de que Marruecos no va en absoluto a ningún proceso político. Prefiere los hechos consumados”.