El río Saguia El Hamra no se había desbordado así desde 1987. Las fuertes lluvias caídas en el Sahara Occidental del 28 al 31 de octubre de 2016 han provocado una crecida del río que ha tenido múltiples consecuencias. Los efectos se han visto agravados por la ausencia de respeto por el entorno natural en las construcciones de infraestructuras del colonizador marroquí.
Del hecho de la no descontaminación del territorio de los restos explosivos de la guerra y de las minas terrestres, es muy probable que muchos de esos artefactos de muerte se encuentren ahora en las grandes ciudades. Las minas terrestres y otros restos explosivos de guerra se encontraban en su gran mayoría al este de El Aaiún, cerca del muro de defensa marroquí. A causa de las grandes lluvias, el lecho del río ha crecido y el agua se lo ha llevado todo.
El lecho del río Saguia pasa por el lugar llamado Gouairet Lhoussein, cerca de la comuna Sid Ahmed El Aaroussi, a 25 km al sur de Smara ocupada. Testigos han informado a Equipe Média que habían visto numerosos restos de guerra por donde el agua se había retirado.
Si es que hubo cartografía del emplazamiento de las minas, el río ha cambiado toda la información. Las amenazas reales para la vida de los habitantes ribereños han llevado a la sección de la Media Luna Roja de Smara a lanzar un llamamiento urgente a la prudencia de la población frente a todo objeto no identificado. Esto es válido para Smara y sus alrededores. La información ha sido transmitida por los sitios marroquíes de la región.
A la entrada de El Aaiún, la crecida del río Saguia ha provocado el derrumbe de la presa “la marcha verde” construida en 1995. Esta presa, construida con arena y piedras, hacía de puente sobre el que pasaba toda la circulación en dirección al norte del país y de Marruecos.
Según la prensa marroquí, la capacidad de absorción del puente era de 110 millones de metros cúbicos, por lo que la destrucción no se debería al estado de la construcción sino a la importancia de las masas de agua.
Según especialistas de caminos y puentes locales, la construcción estaba debilitada por el uso y por la ausencia de mantenimiento, siendo además la concepción de la obra muy discutible.
Según viejos saharauis, la construcción servía para la colonización y el robo de los recursos del Sahara Occidental sin respeto ninguno por la naturaleza y el desierto.


























