¡SAHARAUI, SAHARAUIA, EIDA FEIDAK LILHURRIA! (tu mano junto a la mia hasta la libertad) ¡Rompamos el bloqueo informativo. Derribemos el Muro de Silencio! ¡LABADIL, LABADIL, AN TAGHRIR ALMASSIR! (No hay otra opcion que la autodeterminación)

EL SÁHARA DE LOS OLVIDADOS اِل ساارا دي لوس اُلبيدادوس




"Háblale a quien comprenda tus palabras"
"Kalam men yafham leklam"

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De una madre saharaui, gracias


La mujer de verde
se ha vuelto a poner el traje
para rescatarme
¿Qué sucederá cuando las balas no reboten
y los malos sean más fuertes
y volar no sea tan fácil
y conozcan nuestros planes?
La mujer de verde -Izal-

Por Benda Lehbib Lebsir / Fotografías: Laura Bermejo / 1saharaui / No puedo decir que mi ausencia del blog durante estas semanas –dos meses para ser exacta–, haya sido producto de la casualidad porque no es verdad. Lo hice de forma intencionada, y sabiendo que necesitaba un tiempo lejos de la pantalla, no para olvidarme de ella, ni mucho menos, pero sí para seguir pensando en historias que contar.
Aún así, siento la espera.

El caso es que hace un par de días decidí volver a retomar mi cita con este mundillo de la blogosfera, coger el ordenador y empezar a dibujar con palabras mi post de vuelta…
Y esto es lo que ha salido.
¡Allá voy…!

Hace varios días me topé con un reportaje fotográfico que me dejó embobada, pegada a la pantalla del ordenador y mirando fijamente aquellas imágenes mientras mi mente dibujaba 18 años de recuerdos, toda una vida desde el primer día que llegué a Palencia, una realidad extraordinaria. ¡Qué rápido pasa el tiempo, y qué bien, de verdad!.

Resulta que el otro día hablando con mi madre -afortunadamente tengo dos-, pero en este caso mi madre biológica, volví a recordar, y empezamos a poner cara a cada uno de esos momentos (algunos desconocidos para mí, supongo que serán esos sentimientos de las madres que pocas veces percibimos los hijos).

Mis nervios, sus nervios. Su ¿qué pasará ahora con su hija de tan solo siete años que nunca había montado en un avión?. ¿Dónde aterrizará?. ¿La querrán, la tratarán bien?. ¿Estará a gusto?…
Un sinfín de preguntas, que con el tiempo fue respondiendo una a una, y sin dejarse ninguna por el camino. Y curiosamente, 18 años después, vuelve a vivir la misma experiencia. Esta vez es diferente, ya que se trata de mi hermana pequeña, la más pequeña de todos.




La Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (AAPSS) convoca Marcha por la Paz en apoyo al pueblo saharaui


spsrasd / Sevilla (Andalucia, España).- El próximo sábado 7 de julio Sevilla acogerá la Marcha por la Paz en apoyo al pueblo saharaui.

Esta manifestación reivindicativa de la libertad del Sahara Occidental además de solidaria con la situación de abandono del Pueblo Saharaui, se celebra anualmente con motivo de la llegada a nuestra comunidad autónoma de los niños y niñas saharauis del programa Vacaciones en Paz.

La Marcha por la Paz partirá a las 20.00 horas desde Las Setas (Pza. de la Encarnación). Al final del recorrido se leerá una Manifiesto con el que se pretende llamar la atención de la ciudadanía y las autoridades de nuestra región sobre la necesidad de imponer la legalidad internacional y de celebrar el Referéndum de Autodeterminación en el que el pueblo saharaui decida ya y libremente sobre su futuro.

La Marcha, convocada por la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (AAPSS) para toda Andalucía, cuenta con la colaboración de la Delegación Saharaui para Andalucía, de la Delegación Municipal de Participación Ciudadana y de otras áreas del Ayuntamiento de Sevilla, y con la participación de organizaciones sociales, políticas y sindicales autonómicas. 




Campaña “Camiseta por niñ@”


Ceas-Sahara / El Ministerio de Juventud y Deporte de la RASD y la Federación Saharaui de Fútbol en colaboración con CEAS-Sáhara, os presenta la campaña “Camiseta por niñ@”.

Mediante esta iniciativa, pretendemos promocionar a la selección Saharaui de Fútbol con motivo de los eventos internacionales en los que participará a corto plazo en representación del Sahara Occidental.

Otra finalidad de la misma, y no menos importante, es el impulso que desde el Ministerio de Juventud y Deporte se quiere dar a la actividad física en la población refugiada Saharaui.

Para ello, se solicita a las familias acogedoras y al movimiento solidario con el Sáhara su colaboración en la misma. ¿Cómo? mediante la adquisición de la camiseta oficial de la Selección Saharaui de Fútbol para los niños/as del programa de Vacaciones en Paz 2018.

Los pedidos de las camisetas se harán a través de la siguiente dirección de correo electrónico: vacacionesenpaz_coordinación@ceas-sahara.es, desde el 20 de junio hasta el 20 de julio del presente año. En vuestros pedidos debéis indicar el número total de camisetas y las tallas correspondientes. La idea es pedir el mayor número de camisetas posibles directamente al fabricante para abaratar el coste de las mismas. El precio de las camisetas es de 20€, y los pedidos se coordinarán con la Federación Saharaui de Futbol.

Una de las actividades que se realizará durante este verano, incluida en la propia campaña, será que la Selección Saharaui de Fútbol disputará varios encuentros amistosos. Todos ellos en el marco de los hermanamientos entre clubes de España, y Dairas o Wilayas. Hermanamientos, que tiene previstos llevar a cabo la Federación Saharaui de fútbol con el Ministerio.




Instrucciones para acoger a un niño saharaui


Antes de nada dejaremos claras 
las páginas que nos importan. 
Las de libros abiertos de vidas cercanas, 
paredes que por siempre callan

Prólogo, Izal

Por Benda Lehbib Lebsir / Fotografías: Isalmu Lbar / 1saharaui / Mucho se escribe sobre el secreto del vacaciones en paz: dónde contactar, cómo y de qué forma acoger a un niño saharaui. Mucho se habla sobre las familias que se han visto cara a cara con este proyecto, sus sentimientos, sensaciones, experiencias y que en la mayoría de los casos han decidido no soltar.

Acoger no es tan complicado como parece, no se asusten, para nada. En ocasiones, tengo la sensación de que la gente no acaba de entender bien ciertos conceptos. Que lo niños saharauis no carecen de cariño, ni de amor, todo lo contrario. De eso, van sobrados. Acoger no es sinónimo de riqueza, ni de puesta en escena, a ver quién tiene más que quien, quién da más… que quien. Acoger es mucho más que eso. Es enseñar, compartir, vivir pero sobre todo ser.

Es ser una familia normal, con intención de aprender, pero sobre todo; enseñar. Es compartir las cosas más simple (y no hablo de lo material que eso: es jugar otra liga) anécdotas, historias, noches de verano, tardes de piscina. Es despertar y ver que hay alguien más en casa, que hay una pequeña personita que anda descalza, que come con la mano, duerme en el suelo porque ¡Ojo!, eso es otro mundo que descubren con ustedes. Es ir a la piscina y tener convalidado el titulo de socorrista sin darte cuenta, porque el niño o la niña no saben nadar, y tengas que estar pendiente.

Veréis, tampoco se trata de eso. Para mi acoger es:
-Acoplar a los niños saharauis a vuestras vidas: rutinas, normas, costumbres, tradiciones, etc.

-Es sentir que es uno más en casa; si hace algo mal, se les riñe como si fuesen vuestros propios hijos/as.

-Es entender su causa, porqué vienen los niños saharauis. Cuál es su realidad, porqué viven como viven… y qué podemos hacer desde aquí por ellos.




Lo que me enseñó el Vacaciones en Paz


Por Benda Lehbib Lebsir / Fotografías: Jalil Mohmed / 1saharaui

¿Por qué, por qué, por qué?
Te veo en el espejo aunque no estés
Reconozco tu voz, sé que hay algo aquí entre los dos
Siento, siento, siento
Que te conozco de antes de hace tiempo
Que el destino cumplió su misión.

Yo contigo, tu conmigo. – Álvaro Soler y Morat-

Antes de entrar en el tema, quería agradecer a todas esas familias que año tras año se suman al Vacaciones en Paz, a las veteranas y a las novatas. A estas últimas deciros; que sois valientes y no os arrepentiréis. Esto es una aventura que sin vosotros no tendría sentido. Ya saben, yo soy muy fan de este proyecto, y pienso que es la forma más directa que tenemos desde aquí de sumar nuestro pequeño granito de arena a la causa saharaui.

Siempre que se acercan estas fechas, toca hacer memoria y repaso de todo lo acontecido y, sobre todo, de lo que he aprendido. Porque hay momentos en los que te das cuenta que esto de la vida es un aprendizaje constante, que hay que mantener los ojos bien abiertos para no perdernos ninguna escena de la película porque luego nos preguntan y debemos saber qué contestar. ¿Sabes de lo que te hablo, verdad?

¡Allá voy!

El vacaciones en Paz, me ha enseñado a conocer, querer, y admirar a una familia, MI FAMILIA. Una cultura, un idioma y por supuesto unas costumbres, un sinfín de cosas que seguro que alguna que otra se me escapará. Me ha enseñado que para subir a un tercer piso, hay que esperar a que baje el ascensor, que las puertas se cierran cuando entramos en casa.




Arte a favor de la infancia saharaui

Exposición ´Exiliados. Arte por los niños refugiados saharauis´, en la Ermita de San Pedro Mártir

La exposición 'Exiliados. Arte por los niños refugiados' recoge obras de diferentes artistas isleños para la donación de los beneficios de su venta a un programa para los menores.

Por Judith Pulido /  La Provincia Diario de las Palmas / Ver galería de fotos / Fotos de Santi Blanco

'Exiliados. Arte por los niños refugiados saharauis' se inauguró ayer a las 20.00 horas en la ermita de San Pedro Mártir con una exposición artística colectiva cuya finalidad es la de recaudar dinero para el programa 'Vacaciones en Paz', que realiza la Asociación Canaria de Solidaridad. Este proyecto, que reúne 16 obras de distinto estilo y técnica compuestas por 16 artistas plásticos de Gran Canaria y Tenerife, se solidariza con el proyecto en favor de los niños saharauis que viven en los campamentos de refugiados de Tinduf. La exposición podrá visitarse hasta el próximo 27 de febrero.

Hace meses que Juani C. Fránquiz, comisaria de arte, se dispuso a preparar una exposición artística única en donde la solidaridad es el tema principal. Gracias a la colaboración de 16 artistas de renombre en las Islas Exiliados.

"Nací y viví durante diez años en el Sahara", admite Fránquiz con cierta nostalgia, pero con la energía suficiente para luchar porque este problema se haga visible en la sociedad. "La idea surge como forma de hacer visible el conflicto que lleva más de 40 años vigente en el Sahara, y que parece que cada vez más se queda en el olvido", explica.


Incluso va más allá, porque la exposición sirve como herramienta para financiar parte del proyecto Vacaciones por la paz, un programa realizado por la Asociación Canaria de Solidaridad. "Desde los años 80 se organiza un proyecto para que la mayor cantidad de niños saharauis refugiados pueda venirse a las Islas en verano y disfrutar de las actividades y tareas que desde la asociación se realizan", explica Maricarmen Cabrera, miembro de la asociación.




Mensaje de Jira Bulahi al movimiento solidario sobre el programa Vacaciones en Paz

Fuente: spsrasd

Madrid (España).- La Delegada saharaui para España, Jira Bulahi, envió un mensaje al movimiento solidario sobre el programa Vacaciones en Paz

Estimados amigos y amigas:
En las recientes Jornadas Estatales de Coordinación del programa “Vacaciones en paz” hemos estado hablando y debatiendo sobre uno de los proyectos con más carga humana dentro de gran variedad de proyectos, ideas e iniciativas de solidaridad que se han hecho a favor del pueblo saharaui.

Todos nosotros y nosotras, sabemos que el proyecto “Vacaciones en Paz” es una obra que engloba todos los valores universales que nos caracterizan como seres humanos. No se puede negar el arraigo emocional que envuelve ese gran proyecto. Cuántos niños y niñas han podido disfrutar de esa ilusión.

Sin miedo a equivocarme podría afirmar que este programa es la base de una Alianza de Civilizaciones, de la que tanto se ha hablado durante mucho tiempo. “Vacaciones en Paz” ha brindado, y aún brinda, un abanico de sentimientos y sensaciones que nadie puede describir, porque es un proyecto que se ha hecho desde el primer momento desde el corazón. Y las cosas cuando se hacen desde el corazón, es difícil que no salgan bien.

“Vacaciones en Paz” no es solamente sinónimo de niñas y niños que llegan y se van, sino que además de eso, es un cordón umbilical entre dos culturas, dos idiomas, dos familias, dos religiones, y por supuesto, dos realidades. Es ver crecer generaciones enteras de niñas y niños HERMANADOS para siempre. “Vacaciones en Paz” es el regalo, en mayúscula, para muchos chavales que nunca supieron de la existencia de Reyes Magos, ni de centros comerciales, ni de playas, ni de zapatos nuevos, etc.

Con “Vacaciones en Paz” se dio un sello peculiar a la solidaridad y la hermandad con el pueblo saharaui. Es un proyecto que late ilusión, sueño, pero también muestra una trágica realidad, la de un pueblo que lleva casi medio siglo de exilio y cruel ocupación. NUNCA debemos olvidar que la principal causa de la precaria situación humanitaria en los campamentos y en los territorios ocupados son las políticas y prácticas de la ocupación marroquí y la complicidad de algunas potencias europeas que con su escalofriante indiferencia legitiman las prácticas de la ocupación. Y este mensaje debemos también trasladárselo a las familias que todos los veranos acogen a nuestros hijos e hijas.




También ellos


Fuente: bubisher.org

Miles de niños y niñas se quedarán este verano en los campamentos. Muchos de ellos jamás tendrán la oportunidad de pegar un salto hacia el norte y otros muchos han atravesado ya esa barrera de la edad que les impide regresar. Unos y otros, con toda seguridad, pasarán también unas vacaciones en paz con sus familias, aunque no puedan ir a la playa o a la piscina, aunque el paisaje sea el mismo cada día y el calor apriete hasta casi ahogar.

Vivir el verano con una familia de acogida no es solo aprender a nadar, hacer excursiones, recibir regalos o descubrir otra realidad, es, sobre todo, tener la oportunidad de pasar por una revisión médica completa, aprender a defenderse en otro idioma y vincularse con una familia que, en la mayoría de los casos, formará para siempre parte de sus vidas.

Muchos pequeños, sin embargo, no serán elegidos como protagonistas de esta historia y es posible que no la echen de menos, pero no está de más que reflexionemos sobre la realidad y que les dediquemos a ellos, también a ellos, parte de nuestro tiempo. Allí, impulsando el aprendizaje del español como segunda lengua en las bibliotecas y en los colegios de los campamentos, haciendo actividades de animación a la lectura, mostrándoles el mundo a través de los libros. Aquí, enseñando a quienes vienen lo que es esencial, más allá de lo material y fortaleciendo la capacidad de compartir que siempre ha tenido el pueblo saharaui y que contrasta con nuestro individualismo y nuestro sentido de la posesión.

Porque todos los niños y niñas tiene los mismos derechos, pero no las mismas oportunidades, hoy nuestro deseo es dar visibilidad a los miles de niños y niñas que se quedarán este verano en los campamentos.




Te espero con la luna en las manos


Fuente: bubisher.org

“El niño de luz de plata”
Llega el tiempo en el que los niños y niñas saharauis se preparan para volar hacia ese otro hogar lejano, donde les esperan sus familias de acogida. En estos días previos, tanto allí como aquí, toda una gama de sentimientos se enredan en los corazones y en las gargantas. Emoción, miedo, alegría, inseguridad, amor, ansiedad, empatía…

Quienes vienen y quienes acogen por primera vez, quienes ya han vivido esta experiencia y quienes lo harán por última vez esperan inquietos ese momento único del primer abrazo.

Pues bien, ese primer abrazo puede ser extraordinariamente especial si un trocito de los campamentos fluye como una caricia, enlazando las manos de quien lo da y de quien lo recibe.

La luna de los campamentos les acompañará todo el verano y podrán compartirla, saborearla, descubrir sus secretos y refugiarse en ella en los momento de melancolía, porque esa luna es, precisamente, la que vieron, sintieron y escribieron, junto a Gonzalo Moure, niños y niñas del campamento de Smara y cuyo reflejo recogió Clara Bailo en unas ilustraciones que ponen de manifiesto su mirada artística y su sensibilidad

El niño de luz de plata no solamente es un libro para leer en árabe y en español, es una forma de compartir ese abrazo que encierra toda la ternura y todo el cariño que las familias de acogida sienten por sus pequeños saharauis.

Y cuando llegue septiembre, podrán llevar consigo y a su hogar de origen a El niño de luz de plata.

 Presentación de “El niño de luz de plata”

https://drive.google.com/file/d/0B_IEhVj8nvf1eVNfa2g0OS1RU1U/view?usp=sharing




El otro vacaciones en paz

Por Benda Lehbib Lebsir / Imágenes: Coral López / 1saharaui

Con amor y paciencia, nada es imposible
Daisaku Ikeda

Qué gran frase. Ayer, una vez más, volví a escuchar esa frase. No queda nada y les tenemos aquí. Puede que hasta resulte ser una frase cualquiera. Pero, en realidad, tiene mucho más valor del que podéis llegar a imaginaros. Y no para la familia acogedora, que también, sino para los niños y niñas que esperan ansiosos su época estival que rompe literalmente con su rutina y monótona vida de refugiados. Es su sueño más fácil de alcanzar dentro de los miles que cualquier niño se propone.

Esta vez no soy yo la que viene. Esta vez no seré yo una de esas personas a las que iba dedicada esa frase. Esta vez no seré yo esa que estaba muerta de calor, quizá por los nervios, o quizá por ese calor que realmente hace en los campamentos de refugiados. Tampoco seré yo una de esas personas que, en silencio, pensaba en todo lo que dejará atrás. O en todo lo que aún está por venir. También.

Esta vez no seré yo una de esas que cuenta las horas comiéndose las uñas porque es cierto, ya no queda nada para tenerlos aquí. Ni siquiera seré yo la que suba al camión entre lágrimas de emoción y un puñado de nervios mientras se gire a despedir a su madre, como quien se va pero con la certeza de volver, y de volver pronto. Y lo más difícil quizás sea ese momento de sentirse comprometida a hacerle caso a todos y cada uno de sus consejos que a lo largo de esos días habría repetido más de una vez.

Tampoco seré yo la que sonreía en la típica foto en el aeropuerto una vez que aterrizan en España tras más de doce horas de viaje (en el mejor de los casos) con todos aquellos que te acompañaron en ese recorrido tan sumamente largo, por que se hace eterno, creedme. Esta vez no, esta vez lo veo todo desde fuera.

Y no tengo palabras. Es exagerado los pelos de punta en más de un momento conforme se va acercando el día de su llegada. No sé si es por el recuerdo a cuando yo estaba allí. O por la felicidad de verlos llegar con la misma ilusión con la que llegue durante siete veranos consecutivos. O también, por todo lo vivido en aquel mismo escenario, mismas vivencias, mismos sentimientos, pero quizás, sea por todo lo que he vivido hasta ahora fuera de allí. Supongo que fue y será siempre un cumulo de cosas, pero cosas maravillosas.




Un total de 4.793 menores saharauis serán acogidos por familias españolas este verano

Fuente: spsrasd

Madrid (España).- Un total de 4.793 menores saharuis serán acogidos por familias españolas este verano, tras la aprobación por parte del Consejo de Ministros, a propuesta de la Ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, del programa 'Vacaciones en Paz 2017', según ha informado el Ministro de Educación, Cultura y Deporte y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo.

Concretamente, el Gobierno ha dado luz vez, previo informe de los Ministerios del Interior, Asuntos Exteriores y Cooperación y de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales, a las instrucciones necesarias por las que se determina el procedimiento para autorizar la residencia temporal de los menores y la estancia de los monitores, de origen saharaui, que se desplacen a España en el marco del programa.

Según señala Empleo, este programa solidario permite a familias españolas acoger, de manera temporal, a menores procedentes de los campamentos de refugiados saharauis situados en la provincia de Tinduf, y da la oportunidad a miles de niños de disfrutar durante el verano de unas vacaciones en España, para luego, regresar a sus lugares de procedencia.

Estos 4.793 menores estarán acompañados de 394 monitores, que serán acogidos durante dos meses. El programa, que funciona como tal desde mediados de los años 90, es gestionado por las Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui en colaboración con la Delegación Nacional Saharaui y las delegaciones saharauis en las distintas comunidades autónomas.




¿Qué saben los niños del VEP?


Por Lady Cat / yonocompropan.com

De política, me refiero.

La voz de mi conciencia me ha sugerido tratar este tema desde mi perspectiva como madre de acogida y lo considero muy interesante.

¿Qué se puede saber con 10 años sobre los motivos que te llevaron a nacer en un campamento de refugiados, a no poder vivir en tu país, a subsistir en condiciones que la misma tele te dice que no son las idóneas para ningún niño?.

Aparte de la nacionalidad del enemigo, ¿qué es exactamente lo que conocen los niños acerca de las razones de la espinosa situación de su pueblo?.

Yo me voy a ceñir a lo que conozco, que es mayoritariamente mi hija de acogida, conocida en los predios cibernéticos como la Ran.

Y aquí hago hincapié en que tiene mucho que ver la familia de cada niño. Tanto a la Ran como a su prima, que en algún artículo he comentado que vacaciona cerca, les han hablado bastante en su casa sobre el tema. Para tener 11 años, presentan una madurez asombrosa y bastante conocimiento sobre la situación política. De hecho, el verano pasado, la Ran pegó en la pared de su habitación una pegatina reclamando la libertad del Sáhara Occidental y es una experta en buscar su bandera entre los iconos del whatsapp.

Su conocimiento contrasta con el de otra niña allegada, dos años mayor, que no fue hasta el año pasado que tuvo conocimiento de la situación real. Al juntarse con la prima de la Ran, tomó conciencia del motivo por el que vivían en un campamento de refugiados y se volvió de la noche a la mañana una activista en potencia.

Sin embargo, lo suyo resulta lo más frecuente.




El VEP, la experiencia que engancha


Por Benda Lehbib Lebsir / Imágenes: David Márquez / 1saharaui

Que hay cosas que no están en venta y calman la tormenta
Que lo importante no merece que se esconda entre las sombras
Que lo mejor que hay en la vida no se compra, es gratis.

Gratis (Nach)

Supongo que todo lo que yo te diga ahora mismo es poco comparado con todas las ganas que tienes tú de correr el calendario y que sea junio a la de ya. Y no es para menos de verás. No tengo palabras para agradecerte todo lo que estás haciendo y lo que harás porque un/a niño/a saharaui este verano disfrute dos meses de lo que no podría en los otros diez restantes.

Empezaría agradeciéndotelo todo, pero verás, voy a ser breve, iré por lo más sencillo, a ver si me explico; vivir bajo los 57 grados como alcanzan en verano no es nada fácil, es todo un reto a decirte verdad. Completar su dieta alimenticia aunque sólo sea por dos meses, es un regalo. Pero sobre todo, tener la oportunidad de disfrutar un chequeo médico eso, eso sí que no tiene precio.

Como ya te habrán dicho, imagino, algunos niños vienen sabiendo algo del idioma, poco para serte sincera, pero las sorpresas vienen después, la cama será su gran enemiga y no te digo nada de los cubiertos. Ten paciencia, vienen de dormir en el suelo, de comer con la mano, de estar 24 horas del día descalzos o por lo mismo no poder estar quietos, es más, creo que sí nos volverían a bautizar a los niños saharauis nos llamarían molinillos a todos.

Supongo como es normal, tendrás mil preguntas ahora mismo en la cabeza. Inquietudes más bien. Pero sobre todo ganas de que todo vaya bien y “que disfrute que es lo que queremos”, como me decía una conocida hace poco que se suma por primera vez a esta aventura llamada vacaciones en paz.

En momentos así, una/o no sabe ni por dónde empezar. ¿Cómo será? ¿Le gustará todo esto? ¿Qué le hago de comida? o ¿Qué comidas debe o no comer? Te habrás preguntado por todo eso. Haz lo que haces todo el año y el/a  niño se adaptará. Soy consciente que son tantos los interrogantes  que tienes ahora en la cabeza, que me atrevería a decir que cuanto más se acerca la fecha, más nerviosa/a estarás. Pero no es nada del otro mundo créeme, es lo más normal.




Y ¿por qué el vacaciones en paz?

Recientemente en mi casa vive un tipo que me manda
Que me corrige y me ordena y me torea, pero me da un abrazo y me gana
Me quita el partido y me pone unos cartones.
De una esponja que vive bajo el agua
Se sienta en mi sillón, dibuja en el colchón
Efectivamente vivo con la divina adivinanza,
Disfruto de cada segundo suyo,
Me reta porque sabe que va a ganarme.

Capitán Tapón (Alejandro Sanz)

Mucho creo que sabemos del vacaciones en paz, y a veces tengo la sensación de que no llegamos a saber realmente porqué damos ese paso de acoger. Y a mí, sinceramente me encantaría saber el porqué.

Vivimos en un mundo de contradicciones. A veces pensamos demasiado y otras tantas actuamos sin pensar. Pongámonos en situación, y es que, un día, sin saber exactamente el qué o el quién lo causó, algo te hace “click” en la cabeza. Y despiertas. De repente, comienzas a ver en ti que quieres ayudar a los demás. Que te quieres poner a prueba tu mismo/a para saber cuánto das sin recibir y cuanto aprendes consciente e inconscientemente.

Y es que no. No todo es eso. Empiezas a comprender que es hora de pensar un poquito más en los demás, y un poquito menos en ti. Empiezas a ver también, en los escaparates en vez de ropa “eso que necesita el niño o la niña.” Empiezas a coordinar tu tiempo en función de una persona más que tendrás en tu zona de confort. Y sobre todo, empiezas a sentir las injusticias, te comprometes cada vez más, y es una promesa de esas de las que haces cómplices a tus amigos y conocidos y haces de esa “lucha” que era de los saharauis, algo tuyo. Algo personal. Pero tranquilo/a no estás loco/a, es una actitud normal. Entendible.

Entonces, es justo en ese instante, en el que miles de millones de posibilidades se cruzan y entrelazan unas cosas con otras por tu mente. Y de repente, te sientes seguro/a y con fuerzas. Y das el paso. Acoges. Porque te convencen de que los 50 grados del verano son malos para los niños. Porque tú le puedes dar la posibilidad de disfrutar de un chequeo médico. Y porque tú, si tú, le vas a dar el placer de conocer otra cultura. Otras costumbres. Ver y disfrutar de un mundo totalmente distinto al suyo. Y eso sí, que mola. Y mogollón además.




Yo apuesto por el Vacaciones en Paz

Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer

Paulo Coelho

Has dado este paso y ya es bastante. Te llena de ilusión, emoción e inseguridad a la vez, pero tranquilo/a no es para tanto. O sí, quién sabe.

Cuantas veces has hablado en casa de que quieres acoger a un niño saharaui. Cuántas veces has pensando cómo les puedes ayudar más allá de aportar con una cuota anual, recoger alimentos, ropa, etc. Esa infinidad de actividades a las que te sumas queriendo encontrar algo, una sola respuesta a tantas preguntas. Y llegó y de que maneras.

Acojo a un niño saharaui este verano en casa, habrás dicho tantas veces, como las que tu madre comenta si haces bien o estás loco/a, “es una responsabilidad enorme, ¿sabes lo que es eso no?” Sí. Y sólo son dos meses que pasarán volando ya verás, contestarás a tu favor para dejar por zanjada una decisión que llevas meditando más de lo que te crees.

Pues sí. Has hecho bien. Créeme. Acoger va mucho más allá de los dos meses de verano, de sacar a ese/a niño/a de las condiciones que sufre todo el pueblo saharaui durante todo el año pero en concreto en verano. De enseñarle un idioma, unas costumbres y en definitiva un mundo totalmente opuesto al suyo.

Pero te diré que no todo es tan sencillo como parece, y en eso tiene razón tu madre. Acoger supone que recae sobre ti toda esa responsabilidad de educar y enseñar lo que para ti es algo “normal y cotidiano” para él/ella es un reto. Además, por si eso fuera poco, te convertirás en un improvisado padre o madre de ese niño durante no sólo dos meses sino durante años, porque para ese niño su familia acogedora tiene un valor mucho más especial.

Acoger, también es estrechar un lazo afectivo y sobre todo de compromiso con su pueblo, su familia pero ante todo con su causa.




Retorno

Llegó demasiado deprisa el final del verano. Muchos niños y niñas ya han retornado a sus hogares en los campamentos y a otros apenas les quedan unos pocos días. Nunca es fácil la despedida, abrazos y lágrimas, manos que lanzan besos al aire con el deseo de que se impriman en las mejillas y en la memoria.

El vacío que dejan cuando parten solo puede llenarse al imaginarlos llegando a sus casas, felices, cargados de experiencias, deseosos de abrazar a sus padres y hermanos.

Muchos volverán el próximo verano. Otros muchos habrán cerrado un capítulo muy importante de sus vidas, pero no las puertas del cariño que han sido capaces de generar.

Llega el otoño. De nuevo al colegio. Empieza otro nuevo curso en el que las bibliotecas Bubisher volverán a abrirse para todos, para los que pasaron aquí sus vacaciones y para los que no pudieron venir. Y cuando atraviesen el umbral de sus puertas, volverán a encontrarse con el mundo mágico de los cuentos y con quienes hacen posible que lo descubran: Brahim, Lafdal, Kabara, Fetrana, Alghailani, Ahmed, Saad y Gazmula.

El día 1 de septiembre empezaremos a rodar de nuevo. Animad a vuestros niños y niñas a que se hagan socios de las bibliotecas. Porque la cultura es el mejor regalo que podemos ofrecerles.

Fuente: bubisher.org




La vuelta a casa de los pequeños embajadores

"Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas"
Henry Miller

Todo el año preparándolo para que dos meses parezcan menos de una semana.

Se esfuma el verano, y con ello el aroma de los pequeños embajadores que a lo largos de estos días aterrizan en los campamentos para contar su experiencia y hacer que su familia biológica sea partícipe de los recuerdos que solo les retiene la retina y el corazón.

Son muchos los momentos que solo las lágrimas de las familias y por supuesto de los niños en el aeropuerto pueden explicar.

Atrás quedaron las mañanas de compras, las tardes de piscinas, y bici por el pueblo y las tantas noches de terrazas y helados mientras van pasando los días y en un cerrar de ojos nos encontramos nadando en la infinita e interminable guerra de las maletas y por supuesto de los kilos.

“Me estresan” decía mi madre con firmeza cada vez que se acercaban los días y curiosamente no se cómo lo hacía pero alguna fórmula mágica había, cuando todo lo que se proponía acababa llegando a mi casa en menos de 24 horas desde que salía de Palencia.

Llega el día, y los nervios van en aumento. La gran preocupación pasa a ser ¿dónde lleva la niña la propina? repetía mi madre una y mil veces a lo largo de esos días y con razón.

Recuerdo con exactitud; ver a mis padres en el montón de la gente en el aeropuerto intentando aguantar las lágrimas pero siempre les juegan mala pasada y acaban cayendo poco a poco al efecto dominó.

Las horas de espera son interminables, pero si algo bueno tiene ese momento es sin duda, el reencuentro con los amigos y las inmensas ganas de contarles todo, absolutamente todo. Y es entonces cuando un viaje que puede ser infinito se pasa volando.

“Buen viaje y atenta a tus maletas”, “cuando llegues llámanos”, “dales recuerdos a tus padres” las frases que más repiten mis padres cada vez que me giraba hacia ellos mientras me colocaba en las filas de embarque.




La niña del desierto sueña con ser Guardia Civil

Hanna con sus padres de acogida, Teo y Jesús, se refrescan en la piscina de la vivienda que la familia tiene en Huércal de Almería, donde viven.

Ochenta niñas y niños de origen saharaui pasarán el verano con familias de acogida en Almería. Algunos de ellos deciden quedarse. Esta es su historia.

Cuando Hanna llegó por primera vez a casa de Teo y Jesús, en Huércal de Almería, acababa de cumplir nueve años pero aparentaba varios menos. La niña, completamente desnutrida, rayaba el raquitismo, sufría una perforación en un oído fruto de varias infecciones mal curadas, tenía restos de arena en ambas retinas y los parásitos anidaban entre los rizos de su pelo negro.

“Llegó muy mal. La primera noche que durmió aquí la cogí en brazos y era tan pequeña que no tenía más que dientes”, recuerda Jesús. Y mira a Hanna, sentada a su izquierda y convertida ahora en una preciosa adolescente de diecisiete años que acaba de decidir lo que quiere ser de mayor: convertirse en agente de la Guardia Civil. Si lo consigue, bromea con ella su familia de acogida, seguramente será la primera del cuerpo de origen saharaui.

Porque allí, en pleno desierto, en la región de Tindouf, al suroeste de Argelia, en el vértice donde confluyen las fronteras del Sáhara Occidental, Marruecos y Mauritania, nació Hanna, en un campamento llamado Bojador. Un lugar inhóspito, aislado, tan extremo que en verano registra temperaturas que pueden llegar a los 60 grados, plano como la palma de la mano.

En Bojador, como en el resto de los campamentos -El Aaiún, Dajla, Auserd, Smara y Rabunni-, no existen las alturas, por eso a Hanna, al principio, le asustaban las escaleras y los ascensores. Le daban vértigo. “En realidad, todo le daba miedo: los interruptores, los grifos, el portero automático. No sabía ni manejar un abanico. No sé cuántos me pudo romper ese verano”.

El primer verano juntos
Lo cuenta Teo, su madre de acogida, que recuerda lo difícil que fue para toda la familia aquel primer verano juntos. Desde entonces han pasado ocho años y Hanna ya no es uno de los ochenta niños saharauis que, por ejemplo, pasan el verano en Almería con otras tantas familias dentro del programa “Vacaciones en paz”. Desde hace cuatro vive de forma permanente con Teo y Jesús y dos de los cuatro hijos del matrimonio. “Como mis hermanos de España no hay nadie. Me entiendo mejor con ellos que con los verdaderos”, dice la joven.




El Ministro de Juventud y Deportes saharaui celebra reuniones en Italia

Roma (Italia).- El Ministro de Juventud y Deportes, Ahmed Lehbib Abdi, celebró el pasado miércoles varias reuniones en Italia, con el propósito de reforzar y activar varios proyectos destinados al deporte en la RASD.

En este contexto, el Ministro se reunió en la región italiana de Emilia Romaña, con responsables en el parlamento provincial, especialmente la presidenta del parlamento que recibió a los niños saharauis en el marco del programa Vacaciones en Paz.

El Ministro tuvo la oportunidad de visitar a los niños y aprovechó la ocasión para fortalecer la cooperación en beneficio de la juventud, además abordó con sus interlocutores los últimos avances en la causa saharaui.

En la región de Toscana, el Ministro de Juventud y Deportes, Ahmed Lehbib Abdi asistió a varios eventos en apoyo a la justa lucha del pueblo saharaui, y supervisó el lanzamiento de una campaña lanzada por el municipio de Sesto Fiorentino, destinada a entregar un balón de futbol a cada niño saharaui.

Cabe recordar que el Ministro de Juventud y Deportes, Ahmed Lehbib Abdi realiza estos días una visita a las regiónes de Emilia Romagna y Toscana en Italia acompañado de una delegación de su Ministerio.

Fuente: spsrasd




Ramos de tempestad

Niño saharaui, que participa en el programa de Vacaciones en Paz, junto a su familia de acogida

El niño ofrece
con sus ojos,
con el triste brillo
de su rostro,
lo único que tiene.

El niño no tiene nada,
y en medio de la nada
hay un árbol de duna,
el Dios del viento estornuda
y el niño ofrece
a su amigo
de otra cultura
un ramo de tempestad,
lo único que tiene
en esta vida dura.

Poema de Limam Boicha. 
Fotografía de Alba Villén.

* El programa Vacaciones en Paz permite que miles de niños y niñas saharauis procedentes de los campamentos de población refugiada de Tinduf pasen los meses de verano en España. Desde finales de junio han ido llegando a las distintas Comunidades Autónomas. Este año han viajado 5000 niños y niñas saharauis, con edades comprendidas entre los 8 y 13 años. Las Vacaciones en Paz, les permiten alejarse de las altas temperaturas de la hammada argelina, acceder a las revisiones médicas que necesiten, enriquecer su alimentación con productos frescos y convivir con sus familias de acogida. Estas, a su vez, pueden disfrutar de la vitalidad de estos niños y de una experiencia de intercambio cultural única, convirtiéndose en uno de los soportes principales del pueblo saharaui.

Este programa se desarrolla desde finales de los años 70, y se gestiona de manera local gracias al trabajo coordinado de las Delegaciones Saharauis y la red de Asociaciones de CEAS-Sáhara.





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